La hostelería local carballesa enfila ya la última fase de la desescalada

Mañana abrirán sus puertas los últimos locales, aunque algunos se han quedado en el camino, como A Barra Bar y Adetino


carballo / la voz

Mañana entrará Galicia en la fase 3 de la desescalada y abrirán sus puertas los establecimientos de hostelería que todavía mantenían el confinamiento, aunque por el camino se han perdido algunos de ellos en Carballo como es el caso de A Barra Bar y de Adetino, que podría esperar a que se liberalizara completamente la situación, aunque para ello tendría que esperar hasta julio.

Para los empresarios del sector está siendo un momento complicado, sobre todo porque han estado más de dos meses cerrados y ahora pueden trabajar, pero con muchas limitaciones. Además hay preocupación por preservar la salud de los clientes y los empleados.

A partir del lunes ya pueden tener el 50 % del aforo y todos han extremado las precauciones sanitarias. «Pasamos máis tempo desinfectando que facendo o noso traballo, parecemos unha empresa de limpeza» comentaba ayer Ramón Gundín, del café Colón, que fue de los que esperó al mes de junio para abrir sus puertas. Como en otros establecimientos en cada una de las mesas han colocado carteles en los que indican si la mesa está desinfectada y se puede utilizar o si el cliente tiene que esperar para sentarse. Explica el hostelero que la mayor parte de la gente toma precauciones y tiene cuidado.

También abrió La Bombonera en la calle Luis Calvo Sanz. Le está costando arrancar, comenta Gustavo Álvarez, sobre todo porque mucha gente todavía no tiene claro que establecimientos están ya al público.

El buen tiempo y la prevención ante los efectos del covid-19 también ha puesto de manifiesto que los clientes prefieren las terrazas, por lo que las zonas más requeridas en estos momentos son la plaza del Concello y la calle Coruña, donde el Ayuntamiento ha permitido la extensión del espacio, hasta el punto de que las mesas ocupan ambas aceras e incluso parte de la calle Martín Herrara, a ambos lados. La demanda se espacio se ha multiplicado en los últimos días y los locales que están en vías peatonales son los que tienen mayores posibilidades de poder atender más clientela. A partir de mañana ya se podrá utilizar la barra, la mitad del aforo interior y las tres cuartas parte de la zona de terraza.

«La gente mayor tiene miedo y no entra ni a tomar el café»

Mañana hará una semana que Antonio Añón abrió el Bar Galicia y reconoce que está costando volver a la normalidad. «Desde el martes tenemos La Voz de Galicia, que es algo que nos faltaba, pero la gente mayor tiene miedo y no entra ni a tomar el café», explica. El hecho de que las partidas estén prohibidas también hace que haya menos clientes en el bar.

Dice que la ocupación ahora «no se parace en nada a aquellos sábados y domingos», pero que ya se va recuperando poco a poco la actividad. De todos modos, de momento, «vamos despacio», reconoce el veterano hostelero.

«Coa desinfección do local vou abrir máis tranquila»

Mari Caamaño confiesa que desde mediados de marzo apenas ha salido más que a hacer pequeños recados. La dueña del Valle Inclán es persona de riesgo ante el coronavirus por lo que es la primera interesada en que su local sea sanitariamente seguro. Por eso contrató a una empresa para la desinfección, lo que le pernitirá abrir el lunes un poco más tranquila.

En la barra ya puso pegatinas para que los clientes la eviten y en las mesas se sabrá a simple vista cuales están desinfectadas. Ha sacado para garantizar que el aforo es el que marca la normativa. Reconoce que está algo preocupada. Desde su local cerrado ha podido ver que «hai xente que anda moi solta», pero tiene claro que no le queda otro remedio que reincorporarse a la actividad y lo hará con las mayores garantías.

«Empezo coa metade da xente, pero xa hai reservas»

En el restaurante Río Sil de Carballo ya está todo preparado para la reapertura. También han contratado una empresa que ha hecho la desinfección del local, que tendrá mucha menor ocupación, para unas 60 personas en el interior, a parte de las terrazas. Marcos Seoane señala que, de momento, arrancará con la mitad de la plantilla y que el resto quedará en el ERTE, aunque ello dependerá del tiempo que pueda mantenerse esta situación y de las necesidades que vaya habiendo. Reconoce que abren «con moita precaución» y que mantendrán las mayores medidas higiénicas y de seguridad posible. Señala que será costoso. «Case fai falla unha persoa só para desinfectar mesas e cadeiras, pero é o que hai», indica.

«A decisión estaba case tomada, pero o covid-19 foi quen de acelerar o peche, que xa é definitivo»

Antón Guitoy abrió hace más de 35 años el mítico pub Silfo en la calle Rosalía de Castro y ahora dice adiós a la hostelería activa desde A Barra Bar, frente a la antigua estación de autobuses. Oficialmente, el abandono del establecimiento está para el 4 de julio, pero lo cierto es que no volverá a abrir. Su local, reconoce, no era de tener ni el 50 % del aforo de lunes a viernes, por lo que «chegaba a fin de semana e a intención era de ter o local petado e iso agora non se pode facer, polo que non compensa», explica. Entre que se le acababa el contrato de alquiler y que él ya quería retirarse, el covid-19 solo ha venido a acelerar una decisión que prácticamente estaba tomada.

Hace unos siete años que regenta A Barra Bar y tiene claro que falta bastante para poder tener el establecimiento lleno, por lo que cree que es mejor ya no volver a abrir «ata que non haxa vacuna» o un medicamento para combatir la enfermedad. Cuando se vio obligado a cerrar en marzo por el estado de alarma reconoce que ya dio el año por perdido y casi tuvo claro que ya no volvería a abrir

El hostelero, muy vinculado también al mundo del teatro, asegura que tiene numerosos proyectos que desarrollar. «Non vou ter tempo de aburrirme», dice.

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