Kiko Rojo, fotógrafo carballés: «O mundo do cine é algo moi gordo»

Casi por casualidad, por tener el vehículo que tiene, acabó formando parte del reparto de la exitosa serie «La Unidad»


carballo / la voz

Hace ya años que el fotógrafo carballés Kiko Rojo visita de vez en cuando las páginas de este periódico, sobre todo por su impulso de la campaña solidaria Un niño, un lápiz, a través del cual logró llevar últimamente a Marruecos, y entregar en mano, una importante cantidad de material escolar para niños con muy pocos recursos. Contó para ello, por supuesto, con la solidaridad vecinal y de comercios, que hacen sus donaciones. No obstante, no hubiese pensado Rojo que, alguna ocasión, esa notoriedad le vendría por internarse en el mundo del cine y además en una serie, La Unidad, que está cosechando gran éxito. Hasta este thriller trepidante sobre la lucha contra el terrorismo llegó el carballés un poco por casualidad: «Xa ves en que dan as cousas ás veces, e sen pretendelo», contaba días atrás en Radio Voz Bergantiños.

La serie, rodada en parte en Galicia, traslada el Monte Neme a Nigeria y el Punta del Este a Girona

«Aquilo de un amigo que coñece a un amigo, que ten un coñecido...», dice Kiko. Él tiene uno en Betanzos, bombero, que le comentó que para el rodaje de esta serie, ya que parte de él se hizo en la comunidad gallega, precisaban cinco vehículos como el suyo, un Nissan Pathfinder. Además, negro, que era el caso. Así que, «despois de falar certas cousas», Kiko dio el sí y se acercó a la grabación con la idea de dejar su coche. «Fun o primeiro día, a Sada [que en la serie es Melilla], e cando vou darlle as chaves dinme que me teño que cambiar...», recuerda riendo. El caso es que Kiko acabó conduciendo su propio vehículo en la serie (el único que conserva la matrícula original, por cierto) y además siendo un «infiltrado», un «policía secreto» que lleva de un lado para otro nada menos que al protagonista, Marcos, encarnado por el argentino Michel Noher, para quien tiene muy buenas palabras. Ambos conversaron bastante, sobre cuestiones gastronómicas, por ejemplo. «O trato foi boísimo en todos os aspectos: produción, actores...», dice Kiko, quien finalmente remató tomando parte en todos los días de rodaje que se llevaron a cabo en Galicia. Más curiosidades tiene esta serie para la Costa da Morte, en tanto que permitió ver a otra carballesa, María Tasende, y a un Monte Neme emplazado en Nigeria. No acaba ahí la cosa: luce asimismo el emblemático hotel Punta del Este, en la ficción emplazado en Girona.

La Unidad está recibiendo muy buenas críticas, tanto por su guion como por la producción y dirección. De hecho, parece que tendrá futuro y que está «vendida para medio mundo». «Era a primeira vez que me vía metido nun sarao deste tipo», confiesa Rojo, que recuerda las «horas e horas» de grabación, muchas de ellas de madrugada por ser emplazamientos tan particulares como los sótanos de la Cidade da Cultura o el meollo de Ferrol. «De día sería imposible. É algo moi forte. Ves que o mundo do cine é algo moi gordo e ademais nesta serie vese que investiron moito: diñeiro, calidade, tempo e ganas, por suposto». Pese a que realmente se grabó en Toulouse, en Melilla o en Nigeria, hay más ejemplos de reconversiones: las Fragas do Eume, por poner un caso, pasan a estar en Huesca, con el consiguiente cambio de carteles, rotulación y demás. Rojo vio cámaras de todo tipo y le es curioso verse ahora en la serie, aunque no sea tan de cerca como le gustaría. Bromeaba con que no le hubiese sido difícil conducir en el desierto (tiene la experiencia mencionada al inicio), pero le tocó otro papel, el de ostentar un título de policía: «As cousas a veces que doadas son». Ahora que ha tomado contacto con el mundo del cine no le importaría seguir haciendo sus pinitos con este equipo: «Eu, estaría encantado, desde logo».

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