Los padres claman por que haya campamentos

En Carballo, clubes, Concello y colegios trabajan para que puedan celebrarse y así facilitar la conciliación familiar


carballo / la voz

Con la desescalada en proceso, las familias comienzan a sudar solo de pensar en el momento que tengan que reincorporarse al trabajo de forma presencial. De hecho, algunos ya han pasado por ese proceso. El motivo no es otro que la imposibilidad de conciliar la vida laboral con la familiar, toda vez que los centros educativos, salvo en los que se imparte bachiller y FP, está previsto que permanezcan cerrados hasta el nuevo curso en septiembre. Es por este motivo que los campamentos deportivos de verano, habituales en la zona, cobran más importancia a medida que van pasando los días. La duda está en si se podrán realizar garantizando las medidas de seguridad para evitar la propagación del covid-19.

Desde las entidades deportivas de Carballo, que destacan por estas escuelas veraniegas; los colegios, que en muchos casos ceden sus instalaciones para el desarrollo de esta actividad, y el Concello, titular de campos de fútbol y pabellones, aseguran que están a la espera de las decisiones que determinen bien el Gobierno central o la Xunta. No obstante, manifiestan su deseo y compromiso porque estos puedan llevarse a cabo cumpliendo las medidas de seguridad.

Todos ponen de su parte para tratar de conseguir el objetivo. Las entidades, por un lado, se comprometen a reducir los grupos de los niños, a adaptar las actividades para evitar al máximo el contacto y, por consecuente, a disponer de más monitores si fuese necesario. El Concello ya les dio su palabra de que, en caso de que se permitan los campamentos, adecuar sus instalaciones para que sean seguras. El CEIP Fogar, por ejemplo, aprobó en el último consello escolar que haya escuelas de verano y envió la correspondiente solicitud a la Consellería de Educación.

«Sería una faena y un follón enormes que no los hubiese»

Raquel Pérez Verdes, madre de tres niños

Raquel Pérez Verdes vive en Carballo con sus tres hijos y su marido. Los gemelos de 8 años y su otro hermano de 5 solían ir al campamento de la Escola Lubiáns de hockey sobre patines, que, al igual que los otros clubes, su modalidad deportiva es solo una de las distintas actividades que practican a lo largo del verano. Este año, una vez más y pese al coronavirus, están interesados en acudir, pero se encontraron con el hándicap de que todavía se desconoce si será posible su desarrollo. Raquel describe muy bien en una frase el pensar, sobre todo, de las madres, ante esta situación: «Sería una faena y un follón enormes que no los hubiese».

Dice estar «interesadísima» en que se celebren. Eso sí, «siempre y cuando se cumplan las medidas de seguridad», apunta. No obstante, en su caso y en el de muchos padres, la confianza que tienen depositada en estas entidades por todos estos años de vinculación es tal que no dudan en que si deciden realizarlos sea siempre bajo la responsabilidad: «Tengo esa tranquilidad porque los conozco. Estoy encantada con el club. Confío cien por cien en ellos», expresa Raquel. Además, añade un apunte que no es, para nada, una broma: «Mi marido está trabajando. Mi madre, también. Yo, de momento, desde casa. Tendría que dejarlos con los abuelos y ellos son de alto riesgo».

Esta docente, partidaria de que se retomen las clases, defiende que hay que retomar la actividad poco a poco: «No podemos aislarnos. Los niños necesitan salir. Además, si se pueden juntar diez personas o pronto realizar una boda, ¿por qué no esto? Las entidades tendrán que subir los precios o el Ayuntamiento sufragar una parte para facilitar la conciliación».

«Non estou interesada, senón interesadísima no campamento»

M. R.

Tatiana Seoane Rodríguez, progenitora de dos hijos

Tatiana Seoane Rodríguez, que también vive en Carballo con sus dos hijos y su marido, es otra de las madres que dice estar «interesada non, interesadísima» en que se celebren los campamentos de verano habituales para facilitar la conciliación. «Axúdanme un montón, porque eu adoitaba deixalos nas escolas de Balonmán Xiria ó ir traballar, e recollíaos ao vir», comenta.

«Estouno pasando mal»

También aporta un dato significativo, que las autoridades deberían de tener en cuenta: «Agora estouno pasando mal. Comecei a traballar de forma presencial esta semana [en una oficina], e quédame meu pai con eles, porque meu marido non parou de traballar en ningún momento, miña nai tamén traballa... E meu pai é de alto risco, por iso non me convence moito a cousa».

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