El estudio epidemiológico en la zona arrancó con unos 30 test en Carballo

El lunes ya se harán pruebas en niños y en los PAC de Vimianzo y A Laracha


carballo / la voz

Para la primera jornada del estudio epidemiológico sobre el covid-19 en la zona habían sido citadas el jueves 34 vecinos de Carballo, pero no acudieron todos ayer al centro de salud. Hubo al menos dos ausencias. Los que sí inauguraron las pruebas se encontraron con que en cuanto llegaban a la puerta principal eran inmediatamente dirigidos hacia la rampa de urgencias porque allí, frente a la puerta, en un entrante cubierto, se montó un espacio aséptico para realizar los test, consistentes en un simple pinchazo en el dedo para extraer una gota de sangre. Ayer mismo por la tarde, los que no habían recibido la llamada de los sanitarios podían dormir tranquilos, Para el resto había una nueva cita.

El lunes comenzarán los test en A Laracha y Vimianzo y empezarán a acudir los niños, también objeto de estudio desde antes de cumplir un año.

Desde el estado de alarma, hay casi más actividad fuera del centro médico que dentro y ayer no fue una excepción. En la calle esperan los pocos que acuden a haberse análisis y también son interceptados todos los que se acercan a ver al médico, aunque son las urgencias las que más inquietud causan en el personal, razonablemente equipado, aunque solo sea con máscaras quirúrgicas como las que se pueden adquirir en casi cualquier farmacia a los ahora 0,96 euros por unidad.

Una media de 60 pinchazos cada día hasta el 7 de mayo

Ayer solo se realizaron una treintena de test en Carballo por ser la primera jornada para la toma de pruebas, pero la idea es realizar unas 60 en cada jornada, hasta el 7 de mayo, que es cuando termina la toma de muestras. Se trata de realizar las 460 que están previstas para el PAC carballés en poco más de una semana.

La primera jornada fue tranquila, sin incidentes y todo discurrió con normalidad. El tiempo acompañó y en los citados no había más que cierta prevención. La inmensa mayoría acudieron con sus propios equipos de protección, compuesto por mascarillas, de distintos tipos, y guantes. De uno de ellos tuvieron que desprenderse para que les pudieran realizar el pinchazo.

«Estamos en un momento tristísimo y muy agobiante»

Mercedes González (70 años) y Anyelho Pérez (37) son dos de los carballeses que participan en el estudio. Ella confiesa que está gestionando con dificultad la pandemia. «Estamos en un momento tristísimo y muy agobiante», dice. Echa de menos salir a la calle y en cuanto la llamaron consultó a sus hijas sobre si debía acudir y finalmente decidió que sí, aunque no le apetecía en absoluto, porque anteriormente había pasado un momento delicado y en el Chuac la atendieron muy bien, explicó. Desde que comenzó el confinamiento sale «a comprar y sin mucho respirar».

Anyelho Pérez trabaja en el mantenimiento ferroviario y vive con su madre, de 62 años, por lo que ninguno de los dos es persona de riesgo. Como por la tarde no lo habían llamado da por hecho que no se ha infectado.

Reconoce que lleva el confinamiento regular, «é algo complicado», dice. Solo sale a hacer la compra y de forma alterna con su progenitora.

Cuando lo llamaron ya le explicaron que se trataba de una cuestión aleatoria y explica que no tuvo ninguna complicación. Al llegar dijo que le habían llamado y ya le indicaron el zaguán frente a la puerta de urgencias. Afirma que fue «ben fácil», a pesar de que le tiene respeto a las agujas y fue algo asustado.

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