Los nuevos tiempos obligan a las plazas de abastos de la zona a reinventarse

Carballo prepara una amplia reforma de los espacios, Malpica abarata los precios y Fisterra tendrá un auditorio


Carballo / la voz

A los concellos no les queda más remedio que reinventarse para sacarle partido a las plazas de abastos, de las que son titulares. Ya sea aprovechando espacios no usados, cambiando la disposición de los puestos, rebajando los precios de las concesiones... En esta línea están algunos de la comarca.

En Carballo, por ejemplo, los presupuestos municipales, ya aprobados, reservan 120.000 euros para este tipo de cambios. De momento está en fase de estudio, antes de que elabore el proyecto, pero lo que se busca es «adecuar os postos que hai agora», indica Juan Seoane, concejal responsable, entre otras áreas, de la de mercados. Muchos se han quedado vacíos, otros han pedido más espacio, hay que mejorar las condiciones de accesibilidad y presentación general, también los servicios que se prestan. Y en eso están. Y lo hacen justo ahora, a pocos meses de que caduquen las actuales concesiones (todas menos una) y se saquen de nuevo a concurso.

Este futuro lavado de cara servirá para dar vida a un espacio que la ha ido perdiendo (jubilaciones, renuncias...) y que necesita un empuje, nuevas formas expositivas y también nuevos productos, manteniendo los existentes. Será en la planta principal, porque no se prevén cambios en la superior, que ha ido ganando puntos como sala multiuso. Y estos cambios llegarán a los nueve años de que acabase la reforma que ha dado la estética actual, tras un proceso que comenzó hace justo diez, en diciembre del 2009, con una inversión estatal de 1,8 millones. Fue, aquel, el remate a un debate político muy intenso, iniciado ya en el 2003, con el tripartito, cuando se manejaba la idea de realizar un proyecto mucho más amplio, ligado a un aparcamiento subterráneo en la plaza, a su vez conectado por un túnel que sí se hizo, el de la calle Coruña, y que ahí sigue, cegado por ambos lados.

En Fisterra también quieren aprovechar la planta alta de su mercado. Y ahora será posible, ya que ayer, el presidente de la Diputación, Valentín González Formoso, y el teniente de alcalde, Xan Carlos Sar, firmaron un convenio para financiar las obras que se van a llevar a cabo, mediante un proyecto de 253.000 euros (el 80 % lo aporta la institución provincial). Esa parte alta servirá de auditorio, con 198 plazas. Sobre un auditorio o casa de cultura (igual que del centro de salud) se lleva hablando en Fisterra muchos años, pero nunca se llegó a nada. Parece que ahora sí, dejando por fin de lado el salón de actos del Concello, que se usa para todo. Esa planta alta tiene 353 metros cuadrados, y acceso directo desde el nivel de la calle en dos fachadas, con lo que se garantiza la accesibilidad. Ahora se creará un auditorio amplio con butacas suficientes, para usos sociales y culturales. Habrá un escenario elevado, sistemas de iluminación y ventilación, local para ensayos y sala de reuniones. En la parte baja, la comercialización de productos seguirá como hasta ahora.

En Malpica, la rebaja drástica de un 55 % en el precio de licitación de los puestos ha actuado como un imán para atraer a autónomos interesados en hacerse con un puesto, y unirse a los cinco que ya están ahí. La rebaja no es algo exclusivo de Malpica (ha habido en otros mercados de la zona), pero sirve de aliciente sobre todo para jóvenes emprendedores. Aun así, va a se complicado cubrir los 32 puestos disponibles, pero al menos se verán más placeros.

Una placera de Cee: «Animo á xente a que traballe nun destes postos»

 

 

Silvia González Castro lleva unos dos años trabajando en el mercado de Cee. Hay muchos puestos, y no están todo ocupados, pero aun así son 12 autónomos los que cada día se ponen ante el mostrador. Reconoce que la ocupación ha bajado, sobre todo porque «a xente vaise xubilando», y apenas hay relevo, o es muy complicado. Ante esa falta de demanda, también se bajaron los precios de las concesiones, prácticamente a la mitad, medida muy bien acogida. Como en todas partes, varían en función del tipo y de los metros ocupados, pero, cuota aparte, a partir de los 1.500 euros anuales ya se puede aspirar a uno, explica, por supuesto muy lejos de los precios de los locales comerciales. «Eu animo á xente a que se meta, a que traballe nun destes postos. Porque tamén é unha opción de emprego para moita xente, que ás veces descoñécese», señala. Y destaca que los clientes son fieles, «porque nos mercados buscan calidade».

Silvia asegura estar muy contenta en el mercado, también por el «moi bo ambiente» con el resto de placeros, y porque es un negocio que da unas opciones que, en otros casos, son más complicadas. Cee, además, es un polo económico que mueve a mucha población. Contrasta un tanto con el vecino Corcubión, en cuyo mercado solo hay dos placeros.

El mercado de Cee entró en servicio en marzo del 2004, tras casi tres años de obras (no continuadas), dando el relevo a las viejas dependencias, que fueron de las primeras del Recheo. Las nuevas están un poco más cerca de la zona de A Globa, hacia la avenida Fernando Blanco. Fue (aún es) un mercado muy moderno, de diseño inusual.

Un clásico

Las plazas de abastos son, en efecto, un clásico en la economía de pueblos y ciudades. Pero los clásicos, si no se renuevan, solo viven en la historia, así que hay que aplaudir a los concellos que, antes y ahora, optar por tomar medidas, invertir dinero en cambios, o ambas. El tiempo ya dirá si hay futuro o no, pero al menos se intenta. Cierto que los hábitos de compra varían y que la oferta se multiplica, pero hay probar.

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