En memoria de sor Celia Vázquez Casal


La muerte de sor Celia, Hija de la Caridad, nos ha conmovido. Estaba de superiora en la Casa Santa Luisa de Marillac, en Ourense. Fue atropellada en la vía pública y tal fue el golpe que falleció en el acto. Venía de visitar a sus hermanas enfermas Hijas de la Caridad en la Casa de Santo Domingo. Dejó un recuerdo imborrable en Carballo. Aquí fue superiora algunos años. Nos dejó hace 5. Venía de ejercer ese servicio en el Colegio de Nuestra Señora de los Remedios en Santiago. Era la sencillez, la amabilidad y servicialidad en persona. Hizo una gran mejora en el edificio de Carballo. Para los mayores, que tanto nos cuesta subir hasta allí, hizo la rampa por la que casi todos transitamos al ir y venir.

Visitaba enfermos en Carballo. Tuvo un pregón por celebración festiva en la parroquia, y una intervención muy recordada en la apertura del Fogar Dona Basilisa. Colaboró en la crónica editada con motivo del Año Jubilar Mariano (2011-2012). También hablaba en gallego, con la calidad que tiene esa lengua en Ourense, su tierra natal, fértil en vocaciones vicencianas. Tiene una hermana Hijas de la Caridad. Colaboró en la catequesis de Bértoa. Nos tiene ilustrado con sus conocimientos históricos. Generosa para con los pobres y también con este servidor. Nos la imaginamos pendiente de la próxima celebración de la Milagrosa. Cuando supimos de su marcha de Carballo, le propusimos una sencilla despedida. No la aceptó. Se fue con la misma voluntad de servicio que la había traído. Sucedió en el cargo a sor Alicia Lourido, quien, a su vez sucediera a sor Benigna Cuesta, y esta a sor Rita, todas ejemplares Hijas de la Caridad, aliciente para sus hermanas.

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