Casarse es una feria en Carballo

EXPOVODA | Uno puede entrar en la planta superior del mercado sin ganas de matrimonio y salir con la boda ya preparada


carballo / la voz

Para algunos, la primera planta del mercado es una auténtica planta. Esa boda que parecía tan lejana puede prepararse en un pispás con solo darse una vuelta por los puestos de Expovoda, que ayer abrió sus puertas en Caballo. Es entrar, dar una vuelta y salir vestido y calzado, maquillado, con las invitaciones elegidas, los niños entretenidos, los amigos agasajados e incluso el viaje preparado. Desde la música hasta la tarta, todo se puede concretar en apenas unos metros cuadrados. Y para los que no tienen demasiadas ideas o andan indecisos, la feria de los casamientos está lleno de profesionales que informan sobre lo que más se lleva en materia de photocall, música para enamorados o fotografías para no olvidar nunca el gran día. Es entrar ahí y darse por perdido. En semejantes circunstancias lo mejor es relajarse y disfrutar porque hay mucho donde hacerlo, aunque barato no resulta. Pero así es el matrimonio y su entorno económico.

Hay que empezar por los 1.800 euros que vienen costando las fotos. Se lleva lo natural, explica Criss Becerra, los exteriores y varias sesiones en el mismo día o en distintas jornadas. Se trata de que los novios disfruten del día sin los agobios de andar posando por ahí. Por eso, la preboda y la postboda pueden ocupar varios días.

Y como el gran mantra de las bodas actuales es que los contrayentes lo pasen bien, la ropa se hace más cómoda. Ellos parten de unos 350 euros, dicen en Alonso Moda, pero cada vez se estila más el alquiler del chaqué, por el que se decantan cada vez más novios. Para ellas, hay trajes de outlet, sin estrenar, por unos 700 euros, la mitad de lo que puede costar uno de temporada.

Chus Gómez, de Alfombra Roja Zapatos, destaca que la palabra mágica es la comodidad. «No es un día para facer experimentos», explica. Es importante encontrar la norma adecuada. En cuanto al color, ya no hay reglas.

Tampoco en los regalos de los novios a los amigos. Para ellos están pensados los photocall. «Cuanto más divertidos y más extraños, mejor», dice Ricardo Tenreiro, de Vivan los novios. Sobre 500 euros puede costar el fotomatón, el atrezzo personalizado y las imágenes ilimitadas. Y para convocarlos, invitaciones cada vez más imaginativas, en cajas en lugar de sobres, y frases y dibujos divertidos. A entre 90 céntimos y 1,25 euros cada ejemplar. Además se pueden escoger regalos originales y útiles como tablas para el pulpo con el nombre de los contrayentes grabados o un mejunje para superar la resaca.

Parece que el sentido del humor es lo que prima ahora en las celebraciones. Eso y la imaginación y es lo que propone Fanny Varela a los novios en la decoración de las tartas, aunque no hay como los clásicos a la hora de entretener a los niños, como explican Ángeles Suárez y Raquel Bermúdez, de O Recreo. Del cuidado, que incluye incluso cambiar pañales, y animación de encargan por nos 350 euros la sesión de tres horas, con castillo hinchable incluido.

Bizcocho semivisto y flores naturales

Fanny Varela, de Fanucha’s, reconoce que en la repostería nupcial también hay bodas y lo que se lleva ahora son las tartas con cobertura semitransparente, que permita ver las capas, y adornada con flores, pero no de las de mazapán, azúcar o de oblea, sino de las que nacen de la tierra. En cuanto a sabores, priman las frutas en el verano y la de cerveza en el invierno, al menos en el caso de la repostera carballesa.

La misa en directo y la fiesta, de DJ

Carla Romalde señala que la música en directo ya es casi imprescindible en las ceremonias, pero que en la fiesta lo que prima es el DJ, aunque ella también propone actuar en el aperitivo o en otros momentos de la celebración. En la iglesia no suelen faltar Hasta mi final, de Il Divo, Amarte por mil años más, de Christina Perry, y Hallelujah, de Leonard Cohen. También piden bastante el Avemaría. En gallego ganan los temas de Luar na Lubre.

Ellos de azul y ellas de blanco

En Alonso Moda, de Carballo, tienen muy claro que los novios se vestirán de azul el próximo año. Otra de las novedades de la temporada es la introducción del cuello Mao en las chaquetas, lo que da un toque más informal al conjunto. Ellas, según la propuesta de Aires de Novia, siguen prefiriendo el blanco, las faltas vaporosas y los cuerpos trabajados. Triunfan los escotes en uve. Desaparece el palabra de honor.

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