El Xiria se reafirma como la bestia negra del Lalinense

Pablo Cacheda: «A derrota supón un aviso de humildade porque algúns de fóra xa pensaban en ser campións na sétima xornada»


Pablo Cacheda parece haber encajado con filosofía su primera derrota en el banquillo del Lalinense. Ayuda sin duda su dilatada trayectoria como deportista, donde toca ganar pero también perder. Y en este último caso llegó después de un inmaculado ciclo de dieciocho triunfos. Una racha para enmarcar que truncaba el Xiria, acreedor por méritos propios del título de bestia negra para los rojinegros. Cuesta remontarse en la memoria para saber cuándo fue la última vez que se imponían los dezanos a los de Carballo. Ocurría con Paco Aguiar en el banquillo y cuando estaba por ejemplo el pivote Dani Ramos en la plantilla. Después el jugador se fue un año al Barcelona y recaló en la División de Plata en el Cisne en la temporada 2016-2017, donde aún sigue. Echen cuentas. Hace ya mucho tiempo que no se gana al Xiria.

La derrota supuso además que el Lalinense perdiese el liderato, ahora en manos del Lanzarote. En este caso con «trampa» ya que lleva un partido más. Pero los rojinegros no están solos en la segunda plaza, compartida con Luceros, Bueu Atlético -que perdía por sorpresa en casa con A Cañiza- y Chapela. La parte de arriba se aprieta y tocará bregar mucho para estar en esa ansiada fase de ascenso. A este respecto Cacheda reflexionaba con bastante sentido común: «A derrota supón un aviso de humildade porque algúns de fóra xa pensaban en ser campións na sétima xornada de liga». Y nada más lejos de la realidad, aunque esa euforia externa no estaba tan imbuida en el espíritu de cuerpo técnico y plantilla.

El técnico rojinegro recordaba ayer los comentarios ya transmitidos en más de una ocasión a sus jugadores de que tocaba ir perseverando jornada a jornada y sin echar las campanas al vuelo. No en vano el Lalinense lleva trece años sin jugar la fase de ascenso, quedándose sobre todo en las últimas campañas a las puertas como tercer clasificado. Respecto a la derrota, reconocía que «algunha vez tiña que tocar» pero no esperaba hacerlo en casa y con el Xiria. «Tivemos trinta minutos moi tontos e pesou», incidía Pablo Cacheda, resaltando que no comenzaron mal el encuentro pero varios errores ofensivos «xeraron dúbidas tamén en defensa e non atopábamos solucións; tivemos unha dinámica moi rara e estaba pensando que chegase canto antes o descanso porque o tempo morto non chegaba para axustar o xogo».

La defensa 5-1 del conjunto de Carballo, uno de los pocos que opta por ese sistema atrás y que lleva años dándoles buenos resultados, se le atragantó una vez más a los rojinegros. Cambió tras el descanso Cacheda el planteamiento de ataque, con menos desdoblamientos, lo que único al incremento de la intensidad defensiva y el acierto de Iago frente a lanzamientos más parables que en la primera mitad, permitieron soñar con la remontada. «Agora toca aprender dos erros e tamén da boa segunda metade», incidió el entrenador, apuntando también como positivo que la derrota fuese por un único gol.

Los fantasmas del pasado con el Xiria siguen vivos, como apuntalaba el propio Cacheda al recordar que había sido contra ellos el último partido perdido y ellos rompían la racha de dieciocho victorias seguidas. Pero se quedó con la capacidad de reacción e incluso con opciones de empatar e incluso ganar, cuando «en situacións similares igual perdes de catorce e minimizamos a derrota». Toca hacer borrón y cuenta nueva.

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