Medio siglo de la mili es una buena razón para volver a verse

Un grupo de excompañeros que coincidieron en el servicio militar se reunieron en Carballo


carballo / la voz

José Antonio Periscal Barcal dice que el 69 fue un gran año: se casó, hizo la mili, ganó la Copa Galicia con el Bergantiños, «e ademais o home chegou á Lúa», dice con humor, así, todo en el mismo paquete. Fueron, en efecto, hechos señalados, cada uno en su justa medida, y de vez en cuando, sobre todo en esas fechas señaladas, nunca está de más recordarlo.

Las glorias deportivas -y las de Periscal no son pocas- se pueden rescatar mirando fotos o recortes de periódico, incluso en una charla sencilla en la barra de un bar, y las matrimoniales mucho mejor en familia, pero para hablar de las del servicio militar es mejor hacerlo con los antiguos compañeros. No con todos, porque la vida en 50 años da muchas vueltas y algunos se han ido definitivamente, están lejos o se les ha perdido la pista, pero sí al menos con aquellos con los que se mantiene la cercanía, por ser de la misma localidad (en este caso, Carballo) o próximas. Y eso fue lo que hizo hace unos días aquel grupo de la «pe», por la abundancia de esta consonante en sus nombres: el propio Periscal, su primo Peter Periscal, Pardo, Pombo, Pepe o dos Tapices... Y todos ellos, a Parga, en Lugo, donde les tocó hacer el campamento desde septiembre de 1969, y donde se fraguó esa amistad que continuó en su destino, con el que tuvieron mucha suerte por la proximidad: A Coruña, pero ya más dispersos: unos a infantería, como Periscal; otros, a intendencia, también al Hospital Militar...

José Antonio, pese a su juventud, ya tenía un bagaje deportivo relevante, y a pesar de que en teoría no podía, jugaba igual, y lo hizo casi siempre, «pero moi camuflado», explica. El entonces presidente del Bergantiños, el médico Eduardo Mariño, incluso lo iba a buscar alguna vez a A Coruña. No solo en su equipo carballés, sino que incluso dentro del propio régimen militar, por ejemplo cuando se enfrentaron equipos de los dos batallones.

Idas y vueltas

Con el régimen de pernocta podía ir y venir a A Coruña muchas veces, y lo hacía con un Dos Caballos que le costó 10.000 pesetas. A veces había que salir con antelación suficiente de Carballo por si paraba, «e algunha vez parou». Una de ellas incluso fue remolcado por una camión que conducía Gabriel Pérez Suárez. De esta y otras muchas anécdotas conversaron en la larga comida celebrada en A Brasa. No fue la primera, pero ya había un tiempo que no la hacían, y ahora esperan mantener esta regularidad todos los años. «Temos todos moi bos recordos. Hai de todo, claro, pero o mellor de aqueles anos é a relación coa xente», asegura Periscal.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
3 votos
Comentarios

Medio siglo de la mili es una buena razón para volver a verse