«Aquí a la gente le gusta, y te agradece, que patrulles cerca de sus casas»

De vigilancia con agentes de la V Compañía de la Guardia Civil con base en Carballo | «La imagen que se pueda tener fuera de Carballo no se corresponde con la realidad»


Carballo / La Voz

Once de la noche de este jueves. En el puesto de la Guardia Civil de Carballo se recibe una llamada: una joven aseguró estar sufriendo amenazas verbales por parte de sus padres. Dos patrullas, encabezadas por el teniente Adrián, se dirigieron al domicilio, situado en la Gran Vía. Diez minutos después de llegar a la vivienda, otros dos agentes, Patricia, de 38 años, y Carlos, de 39, tranquilizaron a su superior: la incidencia había quedado resuelta.

Este jueves, como sucede todos los días, había varias patrullas vigilando por la Costa da Morte para dar servicio a 111.000 vecinos repartidos en 16 concellos. El dispositivo lo comandó en esta ocasión el teniente Adrián. Natural de Las Palmas, tiene 26 años y lleva dos años y medio en Carballo. Lo acompaña en la patrulla el sargento Adrián, un malpicán de 34 años, destinado en Carballo desde hace un año. Ambos, con el apoyo en otro coche, en el que viajan Patricia y Carlos, y en la comarca de Soneira, por los compañeros de Vimianzo y de agentes de Tráfico de la Guardia Civil del puesto de Corcubión, completaron el dispositivo. «Esto es muy diferente a una gran ciudad. Aquí a la gente le gusta, y te agradece, que patrulles cerca de sus casas, los vecinos se sienten como más seguros al vernos», reflexionó el teniente Adrián.

La de este jueves fue una noche fresca, típica de arranque de otoño, y no parecía que fuera a haber mucho movimiento, por lo que el teniente optó por salir de Carballo. Eso sí, antes decidió pasar por el aparcamiento situado enfrente al polideportivo Vila de Noia, junto al depósito de agua municipal. Un Renault Megane, con tres jóvenes en su interior, levantó sus sospechas. Los guardias salieron del vehículo y les solicitaron la documentación. De forma paralela, pidieron que les abrieran el maletero. «Todo en orden», apuntó el teniente.

El coche patrulla enfiló entonces hacía hacia O Monte do Carme. «La rutina es un problema para nosotros. Procuramos escapar de la rutina, hay que cambiar el chip constantemente porque todo puede cambiar en un momento, hay que estar siempre en alerta», argumentó el teniente Adrián.

Un sospechoso

Al llegar al descampado situado junto al polideportivo abandonado de O Monte do Carme, la patrulla se detuvo en seco. Un joven con sudadera color burdeos dentro de un Audi A3 gris con las luces encendidas levantó sospechas «Es muy raro que en plena madrugada haya una persona sola en un descampado dentro de un coche». Salieron e identificaron al joven. Tras realizar una intensa inspección ocular del vehículo e inmediaciones, incluido el polideportivo, los guardias regresaron y emprendieron la marcha en dirección a A Colina, otro punto caliente del extrarradio, aunque el sargento Adrián le quitó hierro al asunto: «Isto non son as tres mil vivendas de Sevilla», razonó. Y añadió: «Carballo non ten unhas estatísticas [no facilita datos] como para alarmarse. Podo dicirlle que hai postos e destacamentos en concellos similares, ou con menos poboación que Carballo, que teñen moito máis traballo. Carballo, grazas ao traballo diario de seguimento, non ten uns índices de delincuencia elevados, incluso podemos dicir que hai unha tendencia á baixa».

Delitos telemáticos

La preocupación en la V Compañía son los delitos telemáticos: «Ese es el gran problema al que nos enfrentamos ahora, porque son delitos limpios, rápidos y que apenas dejan rastro», esgrimió el teniente, quien, como su compañero, le resta importancia a la mala imagen que se pueda trasladar de Carballo. «Recuerdo que al poco de llegar fui al Mediamarkt. El dependiente me pidió el código postal y le saltó Carballo. Y acto seguido me soltó que dónde me había metido... Poco más y me lo puso como el Far West. Por suerte puedo decir que lo de Carballo es la mala fama, porque la realidad es otra. Carballo es un sitio tranquilo». Esta argumentación la realizó justo cuando se localizó en Ardaña un turismo apartado de la carretera, que levantó las sospechas. Los agentes salieron del vehículo y se aproximaron con las linternas en la mano, pero a mitad de camino dieron la vuelta. Falsa alarma: «Una pareja que se estaba dando amor».

«Los conductores están más concienciados, pero no podemos bajar la guardia»

Si el pasado verano fue, por lo general, «tranquilo» en lo que incidencias y delitos contra el patrimonio se refiere [con la excepción de los telemáticos], lo mismo se puede decir de las diligencias practicadas por los agentes de Tráfico de la Guardia Civil del puesto de Corcubión.

Este destacamento tiene un área de influencia que suma más de 600 kilómetros, entre vías principales y secundarias. Este jueves varias patrullas colaboraron en el operativo conjunto con los compañeros de Carballo y Vimianzo. Uno de estos puntos de verificación se instaló junto a A Fonte dos Cabalos, en la AC-552, en los accesos de Vimianzo.

Comandó el dispositivo de Tráfico de Corcubión el sargento primero Longueira. Durante casi una hora, los agentes pararon a varios conductores. Les hicieron soplar y a algunos camioneros, incluso, les revisaron la carga. En total, cero sanciones.

«La gente está mucho más concienciada de que no se puede coger un vehículo si se ha consumido alcohol o se está bajo los efectos de los estupefacientes», apuntó un guardia civil que prefirió mantener el anonimato. Y añadió: «En todo caso, y pese a las buenas cifras, no podemos bajar la guardia y tenemos que seguir en esta línea de concienciar a los conductores».

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