Libertad con cargos para tres carballeses detenidos y relacionados con 50 robos

Los hechos investigados ocurrieron en León, Pontevedra, Ourense y Asturias


Carballo, Ourense / La Voz

Agentes de la Guardia Civil y de la Policía Judicial de los destacamentos de Oviedo, Pontevedra y Ourense coordinaron un amplio dispositivo en los últimos meses, que concluyó este miércoles con el arresto e identificación de ocho personas, todas ellas vinculadas a una supuesta «banda itinerante», según el instituto armado, con base de trabajo en Carballo.

Este operativo arrancó a comienzos de enero tras presentar varios autónomos denuncias por robos en establecimientos de su propiedad. El modus operandi era en todos los casos prácticamente idéntico. Encapuchados a bordo de un vehículo, que estacionaban en las inmediaciones del local, objetivo del robo. Tras romper el bombín de una cerradura, generalmente de la puerta principal, accedían a los locales e iban directamente a por las recaudaciones de las máquinas recreativas y de las cajas registradoras.

Según los informes de la Guardia Civil, que suman un millar de folios en diligencias, este grupo organizado empleaba vehículos de alta gama conducidos por gente con experiencia. Al tratarse de un grupo itinerante, las pesquisas de la Guardia Civil fueron realmente complicadas. Pero en todas estas actuaciones había dos denominadores en común: por un lado, el objetivo -las tragaperras y las registradoras- y, por el otro, la caída en picado de los asaltos en Carballo y, en general, en la Costa da Morte.

Mientras, agentes de la Policía Judicial de Oviedo, Pontevedra y Ourense trataban de dar con los autores, las denuncias por robos en establecimientos hosteleros se sucedían y se ampliaban a varios municipios de la provincia de León.

Amplio dispositivo

Pero las averiguaciones dieron sus frutos y los agentes confirmaron que la base de operaciones estaba en Carballo. Dicho y hecho. Este miércoles se llevó a cabo la desarticulación de una presunta banda itinerante, integrada por ocho personas. El operativo se llevó a cabo Carballo, Corcubión y Cambre. Tres de los identificados fueron arrestados, dos de ellos, unos conocidos por las fuerzas de seguridad carballesa: José Antonio Díaz Pereira, conocido por el Madrileño, y Daniel Añón Botana. También pasó a disposición judicial ayer Juan Mallo García, que carece de antecedentes policiales.

En la Guardia Civil los vinculan con medio centenar de robos, «algunos con intimidación y violencia» en las provincias de Asturias, León, Ourense y Pontevedra. Entre ellos, 14 denunciados en las comarcas de Pravia y Luarca, en el occidente asturiano.

Los tres pasaron a disposición del responsable del juzgado de guardia, quien decretó libertad, en calidad de investigados, a la espera de juicio.

El instituto armado montó durante toda la mañana de ayer un amplio dispositivo de seguridad en el juzgado de Carballo, integrado por una docena de agentes uniformados y seis de paisano, que fueron en seis coches patrulla y en varios vehículos de camuflaje. El trasiego de agentes fue una constante durante toda la mañana, al igual que la presencia de familiares, amigos, vecinos y conocidos de los tres investigados.

La nueva hornada de delincuentes busca en la itinerancia la forma de esquivar los controles de la Guardia Civil

Desde hace casi un lustro, los jóvenes relacionados con la delincuencia carballesa cambiaron de escenario de trabajo y el modus operandi para lograr esquivar a las fuerzas de seguridad, que les tenían tomada la medida. Fue cuando empezaron a producirse robos y asaltos fuera de su habitual área de influencia: la Costa da Morte.

La provincia de Ourense pasó a ser uno de los escenarios favoritos de los delincuentes. El caso más llamativo sucedió a finales de agosto del 2016, cuando agentes de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta de la Policía Nacional de Ourense detuvieron a dos jóvenes carballeses, con amplio historial delictivo a sus espaldas, como presuntos autores de robos con fuerza y pertenencia a grupo criminal.

Pedro López Añón, Pedrito, y Elías Álvarez Fernández permanecieron en torno a un mes en la prisión de Pereiro de Aguiar. Se le relacionó con hasta siete robos con fuerza en seis cafeterías de Ourense en menos de tres semanas. Cuatro de estos locales se encontraban en las inmediaciones de la rotonda de la calle Curros Enríquez, a pocos metros de la Comisaría de Ourense, muy próximos entre sí y con instalaciones de sistemas de videovigilancia.

En la denominada Operación Roble, en la Policía Nacional llama la atención sobre el hecho de que actuarían con una alta organización y coordinación. La ejecución de los robos se llevaba a cabo entre cuatro integrantes. Uno de ellos permanecía en actitud vigilante mientras los otros tres golpeaban los cristales de la puerta hasta derribarla. Se cubrían las cabezas con capuchas para evitar ser identificados por las cámaras, y una vez dentro actuaban de tal forma organizada que nunca permanecían más de 45 segundos. Por cierto, fue la primera vez que las fuerzas de seguridad acuñaron los términos de «grupo itinerante» y «grupo criminal organizado», porque, supuestamente, seleccionaban sus objetivos, cometían los delitos y, posteriormente regresaban a su lugar de residencia.

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