Carballo se sitúa a la vanguardia de la zona en puntos de recarga para coches eléctricos

Comienza a funcionar la primera electrolinera pública, que gestiona Ferroser a través de la compañía Ibil


Carballo / La Voz

Carballo tiene ya el primer punto de recarga eléctrica pública de la zona, y más allá. En la ciudad de A Coruña, por ejemplo, hay 30 puntos de conexión, pero aún no funcionan. Así que los dueños de coches eléctricos o de híbridos enchufables (todavía muy pocos en la zona) tienen, además de la evidente opción de conectarse en su propia casa, los escasos puntos privados ya en marcha, a los que podrán acceder o no. En la zona, desde Dimolk hasta la gasolinera Meroil en Coristanco, pasando por algunas empresas que alimentan así a sus vehículos (Endesa en el parque eólico O Castelo, Hidroeléctrica de Laracha, Inditex para su flota...). Y la única opción pública pasa, sí o sí, por la calle Bispo Romero de Lema, en el Rego da Balsa, detrás de la antigua estación de autobuses.

Este viernes fue la puesta de largo, con amplia presencia municipal (el alcalde, y cuatro concejales más); un representante de Ferrovial (gestor para Galicia y Asturias), Ricardo Ramón Pérez; y el gerente de ventas de Ibil, Carlos Lourido Legaspi. El acto sirvió para saber cómo funciona un mundo aún muy desconocido, pero cada vez más implantado. Y simple: cómo llegar y cargar el coche de electricidad. Hay dos plazas, señalizadas en verde para estacionar, y obviamente dos cargadores. También son dos las maneras de conectarse: a través de una tarjeta específica de la empresa, asociada a una cuenta bancaria, o mediante una aplicación en el móvil, tanto para Android como Iphone, que (como todas las demás) también van asociadas a una cuenta. Con la tarjeta se estaciona, se aparca, elige la carga que se desea y a esperar. Con la aplicación de Ibil, muy parecido, pero con la ayuda del GPS que facilita búsquedas y llegadas, e incluso reservar sitio con quince minutos de antelación (si no se usa, se penaliza). Los cables para enchufarse, como ya saben los dueños de los coches, los lleva cada uno.

La clave está en cuánto. Hay que cambiar el chip de litros a kilovatios. No todos los coches cargan lo mismo, ni gastan lo mismo, y por supuesto hay varios modos de carga. Los dos puntos de Carballo cargan 7 kilovatios en monofásico (se nutre siempre de energías renovables). Un vehículo como el que sirvió ayer de pruebas, un Renault Zoe, puede necesitar 16 kilovatios para 100 kilómetros, así que en unas dos horas estaría listo para eso, pero es raro que se parta de cero. Casi siempre va a ser sumar a lo que tiene la batería. Eso, en carga normal, pero el punto carballés está preparado para hacerlo en trifásica. Ya se verá cómo va todo para adaptarlo o no más adelante.

Durante la presentación surgieron la numerosas y abundantes dudas que siempre aparecen con este tipo de vehículos. Generalmente los ejemplos concretos, fruto de la práctica, ilustran más que la teoría. Lourido, que tiene un Kia Niro eléctrico y que ayer realizó con él unos 300 kilómetros con 65 kilovatios, gastó 11 euros de electricidad, alimentándose solo en la red pública. Pero si lo hace en la privada, en la propia casa, con planes de ahorro a horas determinadas, le puede salir en menos de 3 euros. para no complicarse, cree que la media puede estar en 1,5 euros cada 100 kilómetros.

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