Carballo / La Voz

«Este ano non houbo verán», y por eso estos días de calor han venido como agua de mayo para los ansiosos de sol y playa. Urbes vacías y arenales llenos, una imagen que se repitió por toda la comarca tanto ayer como el viernes, y que lastró el impacto que citas como Berocasión suelen tener.

La progresión de nubes y público siguieron líneas paralelas en el día de ayer: cuanto más cubierto estaba el cielo, más gente en la zona del Rego da Balsa; según despejaba, algo menos. Sin embargo, la valoración preliminar que dieron los empresarios a media tarde de ayer fue, en líneas generales, positiva, «pese a que, en comparación, pecháronse menos vendas que o ano pasado a estas alturas da feira», comentaba el portavoz y responsable de JGCar, Sergio Suárez. Eso sí, mucha gente se acercó a interesarse por diferentes modelos y gamas de vehículos, con intención, más adelante, de pasarse por los concesionarios y los talleres.

Familias, jóvenes en busca de un salto de calidad en sus cuatro ruedas; chavales que, pese a no estar todavía en edad de conducir, se dejaron seducir por el caballaje... Todo tipo de público se pasó ayer por la zona de Rego da Balsa, en donde los 15 empresarios tuvieron que limitar el número de vehículos expuestos para que el área no se quedase pequeña. En total, cerca de medio millar de piezas. «Está moi ben que haxa esta unión entre a xente de sector para facer a feira, pero isto tamén beneficia moito aos compradores, pois teñen 500 coches todos xuntos en apenas uns metros», comentaba Suárez: «Quen veña a Carballo buscando un coche e marche sen el, é case porque quere», bromea.

No hay un modelo o un tipo de vehículo que arrase respecto a los demás, pues, dicen, cada cliente es muy «particular» y cada uno busca lo que mejor se adapte a sus necesidades: «Dende rapaces que sacaron o carné este verán e queren un compacto para comezar a conducir, a outra xente que busca algo de máis alta gama... Cada cliente é un mundo», asegura el portavoz de los empresarios.

Desde Breogán Motor optaron este año por seguir una estrategia diferenciadora: no ofrecer lo de siempre o lo que todos los demás, sino mostrar aquello que les distingue. «Nesta edición trouxemos moito híbrido», comentaba ayer Eduardo Martínez, jefe de ventas. Se hicieron en este día y medio de feria «poucos contactos», asegura, «pero bos». Calcula que, en firme, puedan cerrarse una media de entre 3 o 5 transacciones, más el goteo que tradicionalmente sucede a este tipo de ferias. Su labor expositiva, desde luego, queda más que certificada. Esperan que durante la mañana de hoy, al coincidir con el mercado dominical, bastante más público se acerque hasta la zona de Rego da Balsa, como sucedió el año pasado. «Está facendo demasiado bo tempo», bromea Martínez, y añade que, al menos en las jornadas del viernes y el sábado, «o sol gañoulle a batalla a Berocasión». Es una lástima, considera, que el área donde exponen no tenga iluminación nocturna, pues creen que estirando la feria unas horas más implementarían sus resultados: «Moita xente vén despois de ir á praia. É unha vía a estudar de cara a próximas edicións».

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El último empujón del verano restó fuelle a las dos primeras jornadas de Berocasión