Solo dos concellos prohíben perros en sus arenales de forma específica

Carballo y Laxe tienen normas concretas, y en los demás la regulación es genérica

s. g.
carballo / la voz

El acceso de perros a las playas genera controversia cada año entre los amantes de estas mascotas y aquellas personas que consideran que los arenales no son lugar para animales. Los concellos son los encargados de regular este acceso, pero solo en Laxe y Carballo existe una ordenanza específica que controla la gestión de sus playas. En esta normativa aparece recogida la prohibición de mascotas, entre otras cuestiones relativas al uso de los arenales.

En la primera de estas localidades se prohíbe la presencia de animales durante los meses estivales, mientras que el resto del año está permitida siempre que se cumplan las condiciones de sanidad, seguridad y convivencia estipuladas.

En los arenales carballeses, esta prohibición se extiende, a mayores de la temporada de baño, a la Semana Santa y los fines de semana y festivos desde abril hasta octubre. Los espacios naturales de la Lagoa, la Marisma y las Trasdunas de Baldaio no permiten nunca la entrada de animales, debido a que se trata de espacios de relevancia para la conservación de la biodiversidad de la zona. En el resto de localidades de la Costa da Morte, la prohibición aparece recogida en normativas genéricas sobre la regulación de animales domésticos, de protección de espacios públicos, o de limpieza del medio natural y bienes de dominio público. Todas concretan esta norma en los meses de verano, desde el 1 de junio hasta el 30 de septiembre, y en algunos casos, como Cee y Ponteceso, solo durante el horario de baño. Se contemplan como excepciones los perros guía y aquellos destinados a tareas de salvamento.

En las que cuentan con bandera azul, esta prohibición cobra una importancia mayor, ya que es uno de los requisitos exigidos para la concesión de este galardón. Esto afecta a nueve playas de la Costa da Morte: O Ézaro (Dumbría); Arou (Camariñas); Balarés, Ermida y Osmo (Ponteceso); Razo, Saíñas y A Pedra do Sal (Carballo), a lo que se une además la presencia de la píllara; y Caión (A Laracha). A pesar de la diversidad de opiniones que genera este tema, la conclusión común a todas ellas es que la falta de responsabilidad por parte de los dueños es el principal motivo por el que se prohíbe su presencia en los arenales.

«Los animales deberían poder acceder a las playas, como todos»

De entre todas las opiniones que se forman al respecto, lo más habitual entre los amantes de los animales es que esta medida no les parezca adecuada. Alicia Casado, una joven que se encuentra a favor de la presencia de perros en las playas también durante el estío, afirma: «Me parece muy mal la prohibición de acceso de perros a las playas. Deberían poder ir, como todos».

A pesar de ser contraria a esta medida, comprende que pueda llegar a ser necesaria. «La culpa es de los dueños. No son lo suficientemente responsables como para hacerse cargo de sus mascotas, y es complicado controlar a todo el mundo. Supongo que por eso lo prohíben», explica.

Como medida alternativa a la prohibición en los arenales de la zona, propone la habilitación de áreas específicas a los que se pueda ir con animales, como ocurre en otros lugares.

En detalle

Los siguientes son extractos de las ordenanzas de Carballo y Laxe relativas al acceso de perros a los arenales para evitar molestias que los animales puedan causar.

Carballo. El artículo 14 establece que «queda prohibida a presenza nas praias de animais susceptibles de causar molestias e perigos, tanto ás persoas como ao medio: durante a Semana Santa, todas as fins de semana e festivos desde abril ata outubro, todos os días desde o 1 de xuño ata o 30 de setembro e nos espazos da Lagoa de Baldaio, a Marisma de Baldaio e Trasdunas de Baldaio (os tres incluídos dentro do LIC da Costa da Morte) durante todo o ano».

Laxe. El artículo 28 establece que «queda prohibida a presenza de animais na praia de Laxe dentro da tempada de baño. En todo caso, fora da devandita tempada, a presenza de animais na praia estará suxeita ao cumprimento das condicións de seguridade, hixiénico-sanitarias e de convivencia cidadá establecidas na presente ordenanza e nas disposicións municipais relativas á presenza de animais na contorna humana e no seu caso á lexislación específica vixente [...]»

Convivencia

Es una cuestión de convivencia, de educación. No habría necesidad de ninguna norma si los comportamientos fuesen siempre correctos, lo que impediría además que pagasen justos por pecadores, pero en algún punto hay que poner la raya. No es lo mismo una cala solitaria que una abarrotada de bañistas, ni fijar unos días concretos si al final en octubre hay tiempo veraniego. Por eso es de aplaudir que Carballo y Laxe se hayan molestado en fijar exactamente qué y cómo.

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