Sergio Quintela: «En una ocasión rescaté, de una sola vez, a tres chavales en Razo con mi boya-torpedo»

Personas con historia | «En Carballo hay una cultura vinculada a la natación, asociada a la historia y a la fama de peligrosas que tienen Razo y Baldaio», señala el monitor de natación y socorrista carballés


carballo / La voz

Lo suyo con la natación ha sido un amor a primera vista, sobre todo, aquello relacionado con el salvamento y el socorrismo, aunque, eso sí, también coqueteó en su momento con el hockey en el Escola Lubiáns Calvo, cuando ejerció de portero. Su pasión por la actividad náutica es de tal calibre, que trascendió más allá de la faceta meramente profesional: «Gracias a la natación, al salvamento y al socorrismo, he logrado tener grandes amigos. Mi vinculación va mucho más allá de mi trabajo».

A Sergio Quintela Díaz (Carballo, 1974) siempre le tiró el mar... Y la piscina. Estudió magisterio de Educación Física en Lugo, es monitor y socorrista desde el 2005 en la piscina Vila de Noia de Carballo y es director deportivo de la Federación Galega de Salvamento y Socorrismo. Estuvo en el Sysca, en el Fogar de Carballo, empezó de monitor en la piscina de A Laracha, fue uno de los primeros en poner en marcha el club Salvamento Acuático A Laracha (SAL)... En su pasión por la natación tuvo mucho que ver su progenitor, Serafín, Fino para familiares y amigos: «En la época en la que mi padre fue socorrista aquellas tareas las llevaba Cruz Roja. Mi padre me metió el gusanillo en el cuerpo por la natación, el socorrismo y el uso de embarcaciones de rescate y claro que ha sido muy importante para que me decantara por la natación y el socorrismo».

Empezó de socorrista en el verano de 1992. Asegura que no ligaba mucho: «No era David Hasselholf. Los había que ligaban mucho y otros muy poco. ¿Yo? Bueno... [sonríe]». Le tocó vigilar en Razo y Baldaio, dos playas con negras estadísticas a sus espaldas, con muchos fallecidos de Carballo y de la comarca. «Cada verano era siempre lo mismo, muchos rescates, muchos sustos, muchas actuaciones...».

Razo y Baldaio son, a su juicio, peligrosas. Muy peligrosas: «Lo que más me preocupa de Razo son sus corrientes y los pozos que se forman, tan cambiantes, lo que obliga a modificar las zonas acotadas para el baño prácticamente cada semana», argumentó.

Socorrista en Razo

En sus once años como socorrista en Razo y Baldaio, Sergio Quintela solo tuvo que recuperar un cuerpo del mar: «Fue un chaval, en Aviño». Eso sí, este monitor de natación recuerda uno de los operativos más peligrosos y arriesgados que se recuerdan en el arenal carballés de Razo: «Era el verano en el yo tendría unos 21 años. Fue en la zona conocida por La Explanada. Era un día tranquilo, no había mar. Y de repente, la marea subió de forma brusca y las olas sobrepasaron, con creces, la explanada. En su retirada, las olas arrastraron a doce personas. Los tres socorristas que estábamos allí, la embarcación de rescate y varios bañistas empezamos a sacar a gente del agua, que gritaba auxilio de forma desesperada. Recuerdo que rescaté a tres jóvenes, dos chicas y un chico, con mi boya-torpedo. Se agarraron a ella. Estaban muy nerviosos, las olas nos pasaban continuamente por encima y yo decidí llevarlos mar adentro, donde estaba la zódiac. Los chavales me preguntaban por qué los llevaba mar adentro y no a la playa. Yo solo les contestaba que estuvieran tranquilos, que sabía lo que hacía. Al final llegó la lancha y los rescatamos a los tres».

De aquel día, Sergio Quintela guarda otro recuerdo: «Vi salir del agua a un tipo, de unos dos metros de altura, con un chaval, de unos 15 años, agarrado por un brazo. El chaval estaba tan nervioso y asustado que le daba a los brazos y a las piernas en el aire como si estuviera nadando. La verdad es que fue un susto tremendo, aunque por suerte todo aquello acabó bien».

Desde hace 15 años, Sergio Quintela ejerce de monitor y socorrista en la piscina Vila de Noia: «Llegué a Carballo desde A Laracha. Habían sacado unas pruebas de acceso y logré mi plaza en Carballo». Hasta la piscina carballesa acuden en torno a «500 usuarios cada día» entre jóvenes que acuden a los cursos formativos y los abonados. «Por suerte todo lo que tuvimos hasta el momento son desvanecimientos por el uso del yacusi o la sauna, pero, poco más», añadió.

La cultura de la natación

«En Carballo, y es mi experiencia, hay una predilección por la natación. Se considera como una actividad prioritaria. Lo percibo desde siempre. Cuando un padre le pregunta a su hijo pequeño qué quiere hacer como actividad complementaria y deportiva, este, por lo general, le suele responder que quiere jugar al fútbol, al baloncesto... Y el padre le responde: ‘Vale, pero también vas a la piscina’». Según Sergio Quintela el negro pasado de Razo y Baldaio caló en muchos de los que hoy tienen hijos pequeños: «Me vienen y me dicen que quieren que sus hijos sepan nadar muy bien porque si luego van a Razo no quieren llevares sustos importantes. Es como una actividad de prevención».

Una prevención y una formación que hace veinticinco años no era la misma que la que tienen hoy en día los socorristas. «En mi época ya se empezaban con los cursos formativos, pero de aquella te daban un cursillo de 80 horas y te dejaban solo en la playa. A mí me ayudó que era muy echado para adelante».

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