Monte Neme se convierte en un activo turístico más de la Costa da Morte

Decenas de visitantes de todas las nacionalidades se acercan cada día a la antigua mina


Carballo / la voz

Fue una mina de la que se sacó wolframio, estaño e hierro. Y también un punto importante de extracción de áridos. Toda esta actividad minera se prolongó durante casi 90 años, de junio de 1923 a septiembre del 2012. Monte Neme era casi un gran desconocido por el gran público incluso cuando en la noche del 10 de febrero del 2014 una de sus balsas reventó liberando ladera abajo 24.000 metros cúbicos de tierra, piedras, lodos y arena.

Sin embargo, varios instagramers bañándose en sus aguas color turquesa (efecto del sílice) y publicando sus andanzas en redes han llevado a este promontorio a un nuevo tiempo. El mítico pico donde las leyendas cuentan que las brujas hacían aquelarres y conjuros se convirtió prácticamente en un lugar de peregrinación. También, en paralelo, en un plató natural de rodaje de escenas de películas.

Sin llegar a los niveles de Cabo Fisterra, Touriñán o Vilán, este antiguo entorno minero, situado a casi 400 metros de altura y con unas vistas impresionantes del litoral bergantiñán, es visitado cada día por decenas de turistas de todas las nacionalidades, que desean comprobar in situ si lo que relatan, filman y fotografían los amantes de las redes es tan hermoso como dicen. Incluso los hay que se escaquean del trabajo para darse una escapada.

Es el caso de Óscar. Tiene 36 años, reside en A Coruña y ayer fue su primera visita a Monte Neme: «Vine por todo lo que se viene contando en las últimas semanas». Añade: «La verdad es que las fotografías que se han publicado en redes y en los medios digitales son tal cual lo que he visto. Depende, eso sí, de donde te pongas, pero la verdad es que es un sitio con encanto y con unas grandes vistas de la costa». Como la mayor parte de los que visitan Monte Neme, para él las balsas son su gran reclamo: «El color turquesa de las aguas en medio de una zona inhóspita supone un gran contraste», señala Óscar.

Nula seguridad

Pese a que la Xunta de Galicia, a través de la Dirección Xeral de Enerxía e Minas, instaló hace unos cinco años carteles en toda la zona alertando de los peligros que entraña la antigua mina y cantera, apenas quedan un par de ellos en pie; el resto desaparecieron como por arte de magia. Sin embargo, y pese a ser una zona de titularidad privada, son muchos los que desean inmortalizar las balsas que quedan -una reventó en febrero del 2014 y otra fue sellada en noviembre del 2016- desde unos taludes de unos 40 metros de altura, en los que las barreras de seguridad brillan por su ausencia.

Policía Autonómica

La vorágine de curiosos es de tal magnitud que ha obligado a la Administración a tomar medidas de emergencia preventivas, a la espera de que se ponga en marcha el ansiado plan de regeneración, presupuestado en 794.000 euros. Así, la Xunta, a través de la Subdirección Xeral de Planificación e Protección Civil, ente dependiente de Vicepresidencia, envía a agentes de la Policía Autonómica para que vigilen toda la zona. Las patrullas suelen hacer acto de presencia en días festivos, los fines de semana o las jornadas en las que impera el buen tiempo. Por suerte, hasta la fecha no hubo que lamentar daños personales. Y los que hubo fueron leves y como consecuencia de darse un chapuzón en unas lagunas en las que el baño está taxativamente prohibido.

«Podríamos catalogarla como la nueva ruina del romanticismo»

Jesús de Vázquez Pérez tiene 48 años y es de Taboada (Lugo). Es artista y profesor de dibujo y a partir de este próximo curso impartirá clases en un centro educativo de Zas. Ayer visitó Monte Neme en compañía de dos amigas: Susana y María José.

Jesús de Vázquez no conocía Monte Neme, pero quedó encantado con la visita: «Podríamos catalogarla como la nueva ruina del romanticismo. Una mezcla entre la belleza natural, salvaje e inhóspita del entorno, con la belleza de la devastación de una actividad minera». En Monte Neme se dan todos los alicientes: «Me llama la atención el color turquesa de esas aguas, rodeadas de un terreno que parece carecer de vida, donde no crece absolutamente nada». Argumentó: «Generalmente la belleza de un entorno la observamos de abajo hacia arriba. Sin embargo, en Monte Neme sucede justo al revés, la belleza la contemplas de arriba hacia abajo, donde están las balsas».

Lamentaciones

Parece que lo que digan cuatro instagramers, gracias a sus miles de «likes» y legiones de seguidores, va a misa. Representan la Biblia, el Corán y el Talmud del siglo XXI. ¿Que hay que bañarse en las peligrosas aguas de Monte Neme? Pues se baña. Además, se graba la proeza y se sube a las redes sociales. ¿Que hay que atravesar la balsa en todoterreno? Pues adelante. Así, hasta que ocurra una tragedia. Entonces vendrán las lamentaciones, pero ya será tarde.

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