Los abandonos de perros se disparan sin tan siquiera arrancar el verano

La protectora de Carballo recibió otros cinco animales esta semana y tiene 160, con lo que ya no pueden aceptar más


cee / la voz

La Protectora Amigos de los Perros de Carballo cuida de algún animal que ya estaba ahí, bajo la atención de su impulsora, Araceli Vila Regueira, antes de que la entidad existiese como tal. Han pasado ya 12 años y estos perros no conocen otra vida. Nunca tuvieron la oportunidad de vivir con una familia, en una casa o en una finca, sin estar rodeados y en ocasiones con muy poco espacio disponible, de decenas de compañeros más. Y es poco probable que la vayan a tener, porque los animales mayores y enfermos prácticamente nadie se los quiere llevar y el censo de la protectora, lejos de reducirse, no para de crecer.

Esta misma semana, sin ir más lejos, han tenido que hacerse cargo de otros cinco abandonos, lo que ha llevado las posibilidades de atención al límite, hasta el punto de que publicaron un mensaje a través de las redes sociales para pedirle a la gente que, por favor, se busquen otra salida en caso de que se topen con animales abandonados, porque ya no pueden más.

Ni siquiera ha empezado el verano ya y en la zona de Bergantiños -hay otras con sus propias problemáticas también- estos casos se suceden. Carballo tiene su propio servicio municipal, pero las necesidades son múltiples y las instalaciones de As Airas, en Bértoa lo saben bien.

«Agora mesmo temos sobre uns 160 -aquí, porque despois hai máis en acollida- e o principal problema é que xa hai moitos velliños e precisas máis espazo para eles. Teñen enfermidades: tumores, corazón, ril... e failles falta outra atención», señala Vila, que nunca deja de soñar con que encuentren una familia, «aínda que sexa para botar ese ano ou eses meses que lle poden quedar». Pero no suele ser el caos. «A xente quere cachorros, porque os maiores din que despois lle dá moita pena, pero máis pena dá que teñan que estar aquí», sentencia.

La plaga de los abandonos se repite en otros lugares, de dentro y fuera de la comarca. «Moitos coma sempre», responde Óscar Villar, de Xestión Ética do Abandono (XEA), cuando se le pregunta cuántos perros ha tenido que recoger en las últimas semanas. Cubre -con su empresa de servicios, porque además tiene también el centro canino Cova do Lobo, todo ello en Brandomil (Zas)- 19 concellos de dentro y de fuera de la Costa da Morte, con lo que las instalaciones no dan para más. «Estamos facendo unha pequena ampliación e dentro de dous meses imos facer outra bastante máis grande, porque son moitos concellos e fai falta o sitio. Temos a sorte de ter unha finca grande, que son máis de 35.000 metros cadrados e así podemos ampliar sen sacrificar zonas verdes, porque nós o que queremos e o que facemos é que todos poidan saír todos os días a correr e facer as súas necesidades pola herba, que non teñan que estar sempre sobre cemento», explicaba a la carrera Villar ayer por la tarde, mientras sonaba de fondo la sirena de un coche policial reclamándolo para que recogiese un animal.

Actualmente, gestionan unos 130-140, procedentes de abandonos, porque aparte tienen los que adiestran y los de particulares que los dejan a su cuidado, pero la cifra varía constantemente. Sobre todo por no dejan de entrar perros, pero también porque salen en adopción, muchos de ellos internacional.

Mirada profunda

Hace falta valor para abandonar un perro. El que vaya hacerlo debería mirarle antes a los ojos al chucho. Esos ojos penetrantes que te miran y parecen llegar al fondo de los pensamientos. El que no vaya a estar seguro de que quiere cuidar y sacrificarse por una mascota que no la compre. Son seres vivos y a los humanos nos toca respetarlos y evitar que sufran por nuestra culpa. Hace falta tener poco corazón para dejar abandonado un ser vivo, aunque sea can.

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El fallecido en la autopista quiso que en lugar de flores su familia comprase pienso

Alfredo Enrique Menéndez Bazarro, el vecino de Ardaña que murió atropellado en la autopista el pasado 27 de mayo, cuando auxiliaba a otros accidentados, le tenía dicho a su familia que no quería un entierro con flores.

Como colaborador y amigo que era de la protectora de Carballo, a la que le había prestado su apoyo en alguna ocasión, prefería que ese dinero lo destinasen a pienso para los perros. Y así fue, este pasado fin de semana los parientes cumplieron su voluntad y llegaron a junto a los animales con el maletero del coche cargado de pienso. «Fredi estés dónde estés te damos millones de gracias por pensar en estos angelitos de cuatro patas. Descansa en paz», le agradecían desde la entidad, que también le mandaba a la familia «un enorme abrazo en nombre de todo el equipo».

El detalle, duro y bonito a partes iguales, como dice Araceli Vila, invita a creer en las personas, cuando las cosas se ponen difíciles para salir adelante, que es algo que les ocurre bastante a menudo en la protectora. Como lo son también estas muestras de apoyo. «Temos tido varios detalles deste tipo, que se agradecen moito. Algún que fixo un aniversario e non quixo regalos, preferiu que se comprase penso. Unha vez os que gañaran o premio -me parece que o primeiro- da cachela de San Xoán tamén nos doaran o premio. Recordo que hai anos nunha voda con parte dos cartos que lles deran tamén nos compraran penso...», relata Araceli Vila, quien asegura que toda la ayuda es bienvenida, pero el caso de Fredi tuvo un significado muy especial para ellos, por su dureza y cariño.

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