Desde bebés en una Yamaha PW50

PILOTOS CARBALLESES DE MOTOCRÓS | Tienen 6 y 5 años y son la nueva revelación del motor bergantiñán. Se llaman Daniel y Leo: esta es su historia


Carballo / La Voz

Tienen 6 y 5 años y son la nueva revelación del motor bergantiñán. Se llaman Daniel y Leo, hijos de un vigués aficionado al motocrós desde la adolescencia, Alberto Díaz, y de una carballesa que regenta la Cafetería Narúa en la calle Névedas, Susana Rama. El mayor, que llegará a los 7 en julio, comenzó a practicar este deporte justo en el día en que cumplió los tres años y los padres le regalaron una Yamaha PW50 de 1.500 euros, moto que después quedó para su hermano, que fue, todavía, más precoz. Con tan solo un año y diez meses, al poco de saber caminar, ya se subió a las dos ruedas, sin ruedines. Cuentan los progenitores que, su incursión fue tan temprana, además de muy buena, con mucho equilibrio, que miraron, con notario y todo, de tratar de incluirlo en los Guinness World Records. Pero luego se enteraron de que a los niños no se les concedían estas distinciones para evitar que los padres los machacaran deportivamente.

«Daniel afeccionouse ao ver ao pai nas carreiras e, Leo, ao observar ao irmán», cuenta la madre. Alberto defiende un campeonato gallego en categoría de promoción, y ahora compite, de vez en cuando, en veteranos. Ambos hijos participan en campeonatos gallegos no federados, organizados por los propios circuitos, si bien el más pequeño lo hace de manera lúdica con otros niños, al no estar permitida la competición hasta los seis años. Aun así, en las dos carreras que llevan realizadas este año, ambos hicieron podio. Daniel defendió la primera plaza en las dos en la categoría alevín de 50 cilindradas, mientras que Leo, un primer y un cuarto puesto en benjamín, aunque este último se debió a que participó con niños de mayor edad. En el caso del hermano mayor, revalidó los resultados logrados en el anterior año, el de su debut. Ahora, todavía le quedan ocho pruebas por disputar a ambos. La próxima será el día 16 de junio, en Rebordelos (Val do Dubra). Este año van a por todas.

Estos hermanos van en serio. Entrenan dos o tres veces por semana en Pontevedra, Ferrol o en el mismo Monte Neme de Carballo. Su mejor maestro es su padre, aunque Daniel ya tomó lecciones de un profesional en una ocasión. Las dos ruedas son su pasión, pues además de practicar motocrós les encantan las bicicletas. No es un mundo barato el del motor, dice Susana. Daniel ya va por la cuarta moto, esta última, de 3.300 euros. La afición de sus hijos les exige a los padres hacer grandes sacrificios. Por el momento, cuentan con el apoyo económico de la Cafetería Galicia, de Carballo. Ahora, buscan más apoyos ya que Daniel participará en verano en la Copa KTM50 a nivel nacional.

Su progenitora, Susana, es la más fan de estas grandes promesas del motocrós gallego: «Non teño medo de que lles pase algo porque o pai sempre os ensinou moi ben mais porque corren con cativos». Son el relevo de los jóvenes hermanos Adrián y Joaquín Castro Barrigón, también de Carballo, hijos del expiloto de motocrós, Carlos Castro Puga. Hay cantera en Bergantiños.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
2 votos
Comentarios

Desde bebés en una Yamaha PW50