«Ensinámoslle a comer os percebes a Carlos Mata»

Fotos con historia | Tras firmar autógrafos, el popular actor de telenovela Carlos Mata («Cristal») comió en el mítico restaurante Chochi de Carballo


Carballo / la voz

La Foto: Auténtica avalancha de fans. Si hoy es Juego de Tronos y en su día lo fue Friends, a principios de los 90 era Cristal la serie que mantenía a toda España pegada al televisor en las sobremesas. Auténtico fenómeno de masas y para todos los públicos. Por 1991, en pleno apogeo de la telenovela americana, su protagonista masculino visitó Arteixo y Carballo como estrategia publicitaria de la cadena de supermercados Compreben. Colapsadas ambas localidades aquella fría jornada de 2 de febrero, se generó a su alrededor un fenómeno sin precedentes, con centenares de fans enloquecidas por un beso y un autógrafo del galán de moda.

Los protagonsitas: José Luis Pose y Amparo Velo. Ellos regentaban el restaurante Chochi, en el número 9 de la rúa Perú carballesa, donde el televisivo Carlos Mata comió después de firmar autógrafos en el supermercado Compreben. Además de su representante y algún acompañante más, así como de un equipo de seguridad, le acompañaron en el salón de Chochi invitados como el que fue alcalde de Carballo, José Sánchez Vilas, o el gerente del supermercado que promovió la visita, Fernando Mouro. Al finalizar la cocina el actor quiso acercarse hasta la comida y agradecer personalmente el trato recibido por parte del personal del restaurante, y se tomó una foto con ellos.

La historia: «La avalancha de personas, básicamente mujeres, aunque también se acercó a la zona algún hombre, provocó el corte de la calle en que se encuentra el supermercado en el que firmó autógrafos, sin que la Policía Local pudiera contener la masa de gente que intentaba entrar en el establecimiento. [...] El propio Carlos reconoció que se sentía halagado y un poco asustado por la acogida». Así narraba La Voz de Galicia en su edición del 3 de febrero del 1991 la visita de la celebridad Carlos Mata a un supermercado de Carballo, donde firmó autógrafos y atendió a una verdadera horda de fans de la telenovela Cristal, serial que lo lanzó a la fama.

Días antes la cadena de alimentación, presente en Carballo y Arteixo, lo anunciaba a bombo y platillo: «Compreben lo ha hecho posible. No hemos ahorrado esfuerzos para que todas las amas de casa [...] vivan unas horas inolvidables con la figura actual más famosa y querida de la televisión». Y hasta el propio venezolano, que interpretaba el personaje de Luis Alfredo en la telenovela, mandaba un mensaje a través de los medios: «Estoy deseando reunirme con todas vosotras [...] y disfrutar de vuestra bella y mágica tierra».

Aquel frío sábado de febrero, tras lo que hoy llamaríamos su bolo en el supermercado, el mítico restaurante Chochi de Carballo cerró sus puertas para alimentar a Carlos Mata y a su séquito. Y menos mal que tenían una buena puerta, de acero inoxidable y que se abría desde el interior, porque la cantidad de fans que siguieron al actor hasta la casa de comidas era escalofriante.

José Luis Pose Blanco y Amparo Velo Velo, los gerentes, contaban ayer a La Voz lo esencial del menú que degustó el venezolano esa tarde: «percebes, cigalas e cazola de peixes». Deliciosos manjares por los que Mata quiso acercarse hasta la cocina y sacarse una foto con los responsables del local. «É curioso, porque el nunca probara percebes e non sabía como comelos, así que me acerquei á mesa, coloqueille unha servilleta para que non se manchara e ensineille como se facía», recordaba ayer Amparo.

Lo recuerdan como un hombre muy correcto y «educadísimo», algo en lo que coincide Dolores Rodríguez, la viuda del que por aquel entonces era el gerente del supermercado carballés, Fernando Mouro: «Non tivemos ocasión de charlar demasiado, pero acercouse a darme dous bicos no restaurante. As fotos fanlle xustiza, porque era tal cal o vías. Algo menudiño, iso si», relata.

Adelantado a su tiempo

En el restaurante Chochi estaban acostumbrados, aseguran, a recibir comensales de prestigio y hasta «con escolta», por lo que no se sintieron intimidados por tan peculiar visita. El local estaba equipado, gracias a una millonaria inversión, con lo último del mercado (una espectacular y amplísima cocina de acero inoxidable, potentes sistemas de extracción de humos, aire acondicionado, un firme suelo de madera...). Detalles que en pleno 2019 podrían parecer de lo más habitual, pero que a principios de los ochenta los convirtieron en precursores de la hostelería del siglo XXI. «Abrimos con vinte anos de adianto», se aventura a asegurar José Luis.

Dieron servicio hasta principios de los 2000 y, aunque hace un tiempo recibieron alguna oferta para alquilar el espacio, por ahora no ha surgido la ocasión ni la persona adecuada, aunque les encantaría verlo de nuevo en funcionamiento. Como aquel dos de febrero en el que Luis Alfredo de Cristal se sentó a la mesa a comer percebes.

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