Los 112 pasos imposibles para Sergio

La familia de un joven alumno con parálisis cerebral pide un mejor acceso a clase y transporte diario


carballo / la voz

Si Sergio pudiera caminar debería dar 112 pasos al aire libre desde el aparcamiento del profesorado hasta el nuevo edificio del instituto Monte Neme de Carballo, que alberga las aulas del ciclo de administrativo. En los días de lluvia o temporal, los alumnos se guarecen bajo los paraguas o corren para no mojarse. Sergio no puede.

Una cuidadora, que lleva años con él, lo acompaña hasta clases. Ella sí da esos 112 pasos o más porque Sergio no controla bien la silla y hay que ayudarlo. No quedan manos para sostener un paraguas. Las de Sergio ni siquiera le han permitido terminar el ciclo de informática que inició en el instituto de Baio. El resultado es que estudiante y cuidadora acaban completamente mojados.

La familia del muchacho, que el mes que viene cumplirá 25 años, sabe que detrás del edificio hay un espacio que ahora es practicable y que se convertirá en un aparcamiento. Tiene un portalón que da acceso a una carretera en la parte de atrás del instituto. Además, hay una puerta de justo al lado del aula de Sergio. Cinco escalones de hormigón son el problema.

La accesibilidad del nuevo edificio cumple la normativa y llama la atención que en la puerta secundaria, la más próxima al futuro estacionamiento el técnico que diseñó la construcción no se haya optado por una rampa.

Sergio Fernández Rial vive en Coristanco. Su madre, Lola, cuenta que cuando comenzaron los recortes en educación él se quedó solo con tres días de transporte. Se compraron un coche adaptado y fueron trampeando. El curso pasado, Sergio, que solo hace una parte del ciclo medio, tenía tres días de clase a la semana, pero ahora son cinco. Es su madre la que lo lleva los martes y los jueves hasta Carballo, un camino que conoce muy bien porque tiene una hija que comenzó en septiembre el bachillerato de ciencias puras en el instituto Alfredo Brañas de Carballo y, como el resto de los estudiantes coristanqueses, carece de medio de transporte, porque ni autobuses interurbanos tienen los alumnos para poder llegar a tiempo al centro educativo.

Mujeres

Sergio es consciente de que su madre vive pendiente de él, de que tiene una cuidadora a su servicio y de que para llevarlo al instituto se desplazan una conductora y una persona que lo atiende durante el viaje.

A pesar de eso, Sergio consiguió una nevera a muy buen precio para su casa y el teléfono que le hacía falta a la persona que lo acompaña durante toda su jornada escolar. Está especializado en compras por Internet. Esa es su ventana al mundo y cuando no tiene que estudiar se asoma.

«Prefiro ir con elas, miña nai xa ten abondo»

Tres días a la semana un servicio que financia la Xunta lleva a Sergio desde su casa de Coristanco hasta el instituto carballés. El año pasado no tenía clase todos los días, pero este sí, por lo que su familia tiene que ocuparse del transporte el resto de las jornadas. Sergio es consciente del esfuerzo que eso supone, ya que, además, una de sus hermanas ha empezado el bachillerato en el Alfredo Brañas y tampoco tiene autobús.

«Él tiene mucha cabeza, es muy listo»

Carlos Gómez es su profesor de informática y tratamiento de la información en el instituto Monte Neme. Reconoce que tiene que adaptar los ejercicios a las especiales circunstancias de Sergio, pero que sigue las clases con normalidad. «Él tiene mucha cabeza, es listo entiende a la primera lo que haces, incluso antes que muchos de sus compañeros», explica el docente. Las adaptaciones son de tipo mecánico.

«As veces teño pisado a alguén coa silla » 

Sergio estaba muy integrado en el instituto de Baio. También estuvo cómodo en el Parga Pondal, donde obtuvo el graduado de ESO, y en el colegio Xesús San Luís Romero, donde hizo la primaria. Ahora esta a gusto con los compañeros, pero tiene menos tiempo libre. El tiempo de descanso se le va en ir al baño y comer algo. En momentos de aglomeración, reconoce que ha pisado algún pie con la silla, pero sin querer.

«Non acabei porque non podo coller ferramentas»

A Sergio le encanta la informática e hizo varios módulos del ciclo medio que se imparten en el instituto Maximino Romero de Lema de Baio, pero no pudo terminar. Algunas asignaturas incluían la utilización de herramientas, como destornilladores, pero él no las puede manejar. También tiene dificultades con el ratón. «No puede hacer la maniobra de arrastrar», dice su actual profesor de informática en Carballo.

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