«Llegar hasta aquí fue un trabajo de carrera, ahora voy a por el Mundial»

EMMA NÚÑEZ | Primera gallega campeona de Europa en kata | Nació en A Coruña, con 8 años comenzó a entrenar en Carballo y, a los 12 años, se vino a vivir a Cerceda


Carballo / La Voz

Emma Núñez García es de esas personas que nació predestinada para hacer algo. En su caso, kárate. Y la vida le recompensó todo su esfuerzo y dedicación entregados a este deporte convirtiéndola, no solo en la primera gallega (tanto en categoría masculina como femenina) en representar a España en el campeonato de Europa en la modalidad de kata, sino en campeona júnior. Logró este hito histórico para el kárate gallego en la competición por equipos junto a la valenciana María San Francisco y a la malagueña Sabrina Savoy.

Nació en A Coruña en el año 2001. Tenía solo 6 cuando su padre la animó a probar el kárate en un gimnasio de la ciudad herculina. Le gustó y comenzó a entrenar para asistir a competiciones. Fue en una de ellas cuando se fijó en el carballés Alejandro Felpeto: «Me gustaba mucho cómo lo hacía y le pregunté en qué gimnasio entrenaba», cuenta Emma. A partir de ahí, todo cambió. La joven coruñesa comenzó a desplazarse a Carballo cuatro veces a la semana, con solo 8 años, para prepararse en el club Kárate-Do Carballo. Su profesor, fue durante todo este tiempo y lo sigue siendo, Carlos Felpeto. Pero la historia no se acaba ahí.

Cuatro años después, se vino a vivir con sus padres y su hermana a Cerceda. «Fue algo esporádico», dice. Y está en lo cierto, pues no guarda vinculación alguna con el Concello cercedense. Toda la vida de Emma giró y sigue haciéndolo alrededor del kárate. Tanto, que hasta consiguió contagiarle la afición a sus padres: «Los dos empezaron a practicar esta disciplina a raíz de llevarme a mí a Carballo. Son muy activos y no les gustaba quedarse a mirar mientras esperaban a que yo terminase. Pero a diferencia mía, lo hacen como algo lúdico, no competitivo», explica la joven, que tiene ahora 17 años.

Hasta hace cuatro años, practicaba kumite, especialidad más conocida como combate. Pero fue a partir de ahí cuando se decantó por kata. Para el que no esté muy metido en el mundillo de artes marciales, Emma describe en qué consiste: «Es la parte técnica del kárate. Una serie de movimientos de ataque y de defensa, establecidos siempre en el mismo orden. Lo que más puntúa a la hora de competir es el nivel de perfección en la ejecución, pero también la velocidad, la fuerza y la expresividad». Ella, en concreto, practica el estilo shotokan, «con posiciones más grandes en cuanto a piernas, más explosivas y con mayor fuerza», cuenta.

Luego de varios podios en campeonatos gallegos, nacionales e internacionales (la mayoría de estos últimos, conseguidos en Portugal), confiesa no creerse el último logro: «Me parece surrealista. Aún no lo he asimilado. Pero sé que será inolvidable. Quedará en la historia para siempre», a lo que añade: «Llegar hasta aquí fue un trabajo de carrera, ahora voy a por el Mundial». Si algo no le falta a esta chica son ganas, entrega y amor por lo que hace.

«España ya la tengo recorrida entera», suelta. Y es que además de competir en numerosas comunidades, antes mismo de partir hacia Dinamarca, donde se disputó el campeonato de Europa, estuvo entrenando en el gimnasio valenciano del mismísimo Pepe Carbonell, uno de los actuales referentes nacionales en este deporte. «Nos preparamos con la idea de ganar», comenta en referencia, también a sus compañeras, a las que ya conocía de antes.

«Los traumatólogos me decían que tenía que dejar el kárate porque sino, un día, no sería capaz de subir una escalera»

Y es que son muchas las cosas que el kárate le aporta a Emma Núñez: «Valores como el compañerismo o el respecto o, en el aspecto físico, la coordinación y la agilidad», expresa. Es por ello que se esfuerza todo lo posible en compaginar los estudios de bachillerato artístico en A Coruña con los entrenamientos en Carballo y las competiciones. Hasta la salida profesional que desea conseguir está vinculada con Japón: «La ilustración y el diseño gráfico para hacer dibujos japoneses», cuenta. En sus proyectos también está abrir un gimnasio en el que impartir clases de kárate. En el mundo real figura el hecho de que todavía se recupera de una lesión en la rodilla izquierda por la que los traumatólogos le recomendaron abandonar este deporte: «Me negué, busqué otras maneras de curarme y todavía hoy estoy luchando contra ello, pero siempre intentando seguir». Sus padres, uno de sus «mayores apoyos». Así es Emma, luchadora incansable.

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«Llegar hasta aquí fue un trabajo de carrera, ahora voy a por el Mundial»