La electricidad para coches en la zona depende solo de la iniciativa privada

El único punto de carga público de la zona, en Carballo, lleva 4 meses a la espera de conexión


Carballo / La Voz

Los coches eléctricos o híbridos enchufables de propietarios de la zona, o de otras que lleguen de viaje, lo tienen aún muy difícil para las recargas si las buscan fuera de su garaje. Demasiado, si se compara con lo que ocurre en otros puntos de España o del extranjero, y desde hace años. Los turistas o quienes se desplazan por trabajo están acostumbrados a ver puntos de recarga en calles de Madrid, Francia, Reino Unido o Portugal... Y sin embargo esta oferta no acaba de implantarse en la zona. Y, cuando lo hace, es siempre en virtud de la iniciativa privada. Aunque aparentemente simple, apenas uno o varios enchufes, está sujeto a la concesión de licencias y requisitos de cara al cobro, además de inversiones y garantías que no todos quieren o pueden asumir.

En la comarca solo hay seis lugares para conectar los coches. Eso, en teoría, porque tampoco es cierto del todo. Una manera de localizarlo es a través de la web www.electromaps.com, donde vienen las características de cada sitio. Y no son pocas. Desde si hay para coches y bicicletas (estas también están en auge), ubicación sobre mapa, potencia, tipo de conectores, coste del kilovatio, horarios, si hay cable o hay que llevarlo, si se pone un límite de tiempo a la hora de cargar... También existen aplicaciones que aportan esta información y, en todo caso, en los vehículos eléctricos los propios navegadores tienen la base de datos de todos los puntos.

Pero los conductores no deberían fiarse de todos. El de Carballo es un buen ejemplo. Situado en el Rego da Balsa, es el único público de la zona (y de los pocos de Galicia), con dos puntos de conexión. Pero no funciona. Van casi cuatro meses desde que se terminó de instalar y Fenosa aún no le ha dado la conexión a la concesionaria del alumbrado público, Ferroser, que incluyó este servicio en su oferta ganadora de la licitación. Y eso que desde el Concello indicaron ayer que ya está hecho primer pago, pero nada. Se quejan de que pasa lo mismo en un bombeo de la Feira de Berdillo (parroquia de Artes) y en un semáforo de Bértoa que sigue apagado: el enganche de la luz tarda demasiado. Con alguna farola que se desea trasladar de lugar también ha ocurrido algo parecido.

Pendiente de concretar

Por tanto, este enganche seguirá de momento como está, vallado en su perímetro, casi oculto en apenas dos metros cuadrados detrás de la antigua estación, con una plaza reservada para realizar las recargas, con dos puntos de enganche y sistema de pago con tarjeta, seguramente con un alta en el servicio. Este tipo de cuestiones se darán a conocer a los clientes cuando se sepa la fecha de su arranque.

Un negocio de Coristanco es el único que sirve gasolinas, gas y energía eléctrica

Frente a la escasez de negocios de la zona que venden cargas de electricidad, en el lado contrario están las gasolineras que apuestas por ir con los tiempos y las tecnologías. De momento, solo una ofrece a los clientes suministro de todas las gasolinas, gasóleos, gas y electricidad. Alguna más está en ello, pero aún habrá que esperar.

Esa estación de servicio está en Coristanco. Su nombre es Maceiroa, en recuerdo de la finca que había antes en ese mismo espacio, aunque son muchos los que la llaman Maceiras, sin más. Otros prefieren el nombre el enclave, que es O Capelán, y también hay quien elige la marca que surte los combustibles, Meroil.

Así que por nombres no es, ni tampoco por prestaciones. El responsable, José Manuel Pose, señala que dio el paso porque muchos clientes le preguntaban por esta alternativa. Sobre todo por el gas GLP, especialmente algún camionero. Así que habilitó una zona amplia, en la que se ve el gran depósito con el gas, con el surtidor al lado como si se tratase de una gasolina normal, solo que el precio está entre los 60 y 70 céntimos el litro, mucho menos que el diésel.

Justo al lado, a poca distancia, se encuentra el punto de conexión eléctrica, con dos enchufes diferentes. Está en marcha desde enero. En este mes, han tenido tres clientes. Dos se conectaron muy poco tiempo, pero uno, que venía casi sin carga, lo hizo durante dos horas y cuarto. Cargó 57 kilovatios. Cada uno cuesta 20 céntimos, así que pagó unos 14 euros. No le quedó más remedio que hacer tiempo. La gasolinera tiene un pequeño bar, Carrefour está cerca... Es uno de los principales problemas, de momento, de esta opción ecológica: ni hay que tener mucha prisa, ni querer conducir centenares de kilómetros, pues la autonomía es limitada.

La inversión no ha sido pequeña a la hora de modernizar las instalaciones, «pero isto é algo que hai que mirar a longo prazo», señala Pose. Cree que el futuro va por ahí. También cree necesario que se conozcan más estas ofertas, y en este sentido considera que sí se va avanzando poco a poco. Aunque no basta con saber los lugares: es preciso tener la certeza de que están activos. «O que cargou coche de todo foi primeiro á zona do Marineda, que aparece nesas listas, e non funcionaba. Despois á Torre de Hércules, e tampouco, e logo veu ata aquí», señala.

«Cada vez hai máis, isto non se para»

El empresario Jesús Picallo tiene uno de los pocos puntos de recarga de la zona. Otros están en locales de Muxía, Caión o A Laracha, además de otros dos próximos en Santa Comba o Carnota.

El servicio está ligado a ser cliente de sus locales, O Semáforo y O Refuxio. No es que tenga una elevada demanda, pero tampoco se queda de vacío. «Cada vez hai máis, isto non se para», explica. Lo sabe por la propia experiencia de Fisterra, pero también por ser distribuidor de Iberdrola. De ahí que conozca las actuaciones que se están llevando a cabo. Y destaca las ventajas de estos vehículos, «potentes, silenciosos, cos que non pagas determinados impostos, nin ORA, cos que accedes ao centro de cidades nas que hai restricións por contaminación, pero con este nada». Las grandes compañías de momento están colocando puntos de recarga en las grandes vías (carreteras nacionales, autovías...), pero su extensión al resto del territorio es ya imparable. Está viendo muchos casos en áreas de servicio, hoteles... Incluso la venta de vehículos 100 % eléctricos no deja de crecer. Destaca sobre todo el modelo Tesla. Por Fisterra ya hay algunos. Son, seguramente, un adelanto del futuro que viene. Con retraso a la zona, pero viene.

Las piedras en el camino

A veces, asombra la pesada carga que arrastran las administraciones para subirse al carro de las innovaciones. Cuando el interés empresarial no es suficiente para ofrecer servicios necesarios a la sociedad, bien porque no son rentables, bien porque no interesan por algún motivo, deberían ser los organismos públicos los que liderasen iniciativas para que ningún territorio se quede atrás. En la Costa da Morte, no llega ni a media docena de puntos para carga de baterías de autos que se mueven con energía eléctrica, que cada vez son más. Seguramente sea un dato negativo para aquellos que podían elegir esta comarca para sus estancias o sus intercambios comerciales y no lo hacen por la deficiencia de un servicio cada vez más demandado. El único punto de suministro público, el de Carballo, no funciona por la dejadez de la empresa. Otra piedra en el camino.

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