Piden 28 años de cárcel para el acusado de matar a un malpicán con 57 puñaladas

El sospechoso, vecino de Carballo, declaró ayer que había perpetrado el crimen por estar bajo los efectos de las drogas y porque se sintió amenazado


Carballo / La Voz

La Fiscalía y la acusación particular lo tienen claro. Juan Bautista Rama Vázquez, vecino de Carballo, se ensañó con Óscar Manuel Mato Villar, de 43 años y residente en Malpica. Sobre las siete de la tarde del 8 de diciembre del 2017, a la altura del número 48 de la rúa dos Abetos de Bértoa (Carballo), le asestó 57 puñaladas y lo hizo «consciente de lo que hacía en todo momento», según el ministerio público. Lo haría «con ensañamiento, provocando un dolor y un sufrimiento inimaginables en la víctima, que intentó defenderse» como pudo de las acometidas. La abogada de la defensa, Miren K. Amesti Montes, acepta los cargos, pero también solicita que se tenga en cuenta la condición de «eximente» para su cliente, ya que, según la letrada, Juan Rama actuó en todo momento bajo los efectos de las drogas.

La Fiscalía solicitó para el único sospechoso 20 años de prisión por asesinato y otros 2 años y medio por tenencia ilícita de armas. La acusación particular elevó la petición de pena a 25 años de cárcel por la muerte de este malpicán y tres por tenencia ilícita de armas. Las indemnizaciones solicitadas oscilan entre los 210.000 y los 500.000 euros.

El turno de declaraciones en la Audiencia Provincial arrancó con el testimonio de Juan Bautista Rama Vázquez, quien se declaró «culpable». Eso sí, matizó los motivos que lo llevaron a perpetrar este crimen. Lo hizo con actitud tranquila y no rehusó pregunta alguna, aunque sí evidenció algunas lagunas y contradicciones en su versión, algo que achacó a la ingesta masiva de drogas, tanto aquel día como los dos anteriores: «Cocaína, heroína, hachís, alcohol...», enumeró. Además, alegó que se había defendido de la víctima, que le habría propinado un puñetazo y lo había amenazado con una navaja.

Toxicómanos

Todo arrancó el 5 de diciembre del 2017. Juan Bautista Rama Vázquez, que en la actualidad tiene 46 años, y Óscar Manuel Mato Villar se conocían porque «eran toxicómanos». Quedaron para ir a Ferrol a comprar drogas. El acusado dijo que llevara 1.800 euros para la compra de sustancias. Óscar Manuel Mato Villar hizo de taxista y lo llevó a Ferrol a cambio de recibir una parte de la mercancía adquirida. Pero algo falló en este acuerdo.

Según el acusado, fue Óscar Manuel Mato el que, dos días después, le reclamó más droga. Lo hizo de forma insistente mediante mensajes de wasap y a través de amigos comunes. Sobre las seis y media de la tarde del 8 de diciembre del 2017, Juan Bautista Rama estaba tomando «unas cervezas» en el bar Madrid de Carballo. Después de tanta insistencia, quedaron en el local. Óscar Manuel Mato Villar «llegó, aparcó mal el coche y entró en el bar. No quiso tomar nada. Salimos y me dijo que me fuera con él a una zona apartada que quería que probara una cocaína que, según él, era mucho mejor que la mía y nos fuimos». Al llegar a la rúa Abetos de Bértoa, Óscar Manuel Mato Villar paró su vehículo. No apagó el motor y se inició una fuerte discusión dentro del Citroën C-2: «Óscar medía 1,80 y pesaba 120 kilos, yo apenas 70. Me dio un puñetazo en la frente y me agarró del brazo, mientras que hacía el gesto de coger una navaja que guardaba en la parte inferior de la puerta del coche». Comenzaron un forcejeo, que acabó en la carretera. El sospechoso portaba, a la altura del cinturón, un cuchillo de cocina con una hoja de 19 centímetros.

Pistola detonadora

También llevaba una pistola detonadora modificada para disparar balas. Y le asestó las 57 puñaladas. Juan Bautista Rama alegó que no quiso «matar» a su colega, sino tratar de defenderse de la agresión de un hombre mucho más corpulento. «Lo hice porque estaba bajo los efectos de la drogas, llevaba tres días sin ir a casa y estaba en shock». Relató que no fue consciente de lo sucedido «hasta dos días después» del crimen cuando ya estaba preso en el cuartel de la Guardia Civil. Tampoco recuerda de forma nítida haber cogido la documentación y el coche de la víctima tras perpetrar el crimen y recordó de forma vaga haber sufrido instantes después un accidente de tráfico, antes de ser detenido por la Policía Local carballesa.

Con respecto al cuchillo de cocina, dijo que lo llevaba siempre encima para evitar que le robasen cuando venía de comprar drogas en sitios que no conocía o de los que no tenía referencias. El día del crimen también se localizaron un arma detonadora modificada para disparar balas y una mochila con herramientas. Juan Bautista Rama reconoció que eran suyas para perpetrar «robos».

Esta versión no coincide con las de la Fiscalía y la acusación particular, quienes consideran que fue Juan Bautista el que estuvo llamando a la víctima de forma insistente para quedar. Aportaron mensajes de wasap y llamadas a la víctima realizadas desde el teléfono móvil de acusado. El juicio por este crimen continuará a lo largo de toda esta semana. 

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