«Mi infancia estuvo marcada por ser la hija del alcalde, era la niña bonita»

Es nieta de Manuel Tedín, un conocido constructor de barcos de Cabana, e hija de Julián Tedín, el último regidor antes de las primeras elecciones municipales democráticas. Ella es consultora de belleza y asesora de moda, pero sigue tan ligada a la orilla derecha de la ensenada como cuando se mudó a la ciudad con apenas 11 años


Carballo / la voz

Julia es una Tedín por los cuatro costados. Cabana representa el paraíso de su infancia, un lugar al que siempre le emociona volver, tanto si es para festejar los 40 años de la Constitución como si es para dar a conocer los cosméticos que representa. A simple vista poco tiene que ver esta consultora de belleza y asesora de moda con los carpinteros y madereros que la precedieron, pero cuando tuvo que acudir a Cabana por una cuestión profesional eligió lo que la familia llama La fábrica, un edificio que todo el mundo conoce ahora como la Escola de Vela. Esta instalación de los Tedín fue cedida hace 10 años por un período de 25 y es lo que más recuerda a su abuelo, constructor de barcos.

Sin embargo, lo que marcó la infancia de Julia fue «ser hija del alcalde, era la niña bonita», recuerda. Julián Tedín fue el último alcalde de Cabana antes de las elecciones municipales, que ganó el también fallecido Manuel Fariña. Entonces, el empresario maderero pasó a la oposición con Alianza Popular.

Julia estudió en As Revoltas, el colegio que se levantó cuando su padre estaba al frente del Concello, aprendió a nadar en la ría y adoraba estar al aire libre. No era una niña cualquiera, como tampoco la hija del médico. «En ese sentido era una fórmula muy antigua, aunque yo no lo percibía demasiado», recuerda.

La vida en Cabana era muy distinta a la que había de llevar en A Coruña, de donde es su madre. «Cuando llegué me costó, no tanto relacionarme, sino acostumbrarse a la forma de vida. Me agobiaba y necesitaba salir, estar en el exterior», recuerda.

Cuarenta años

Han pasado cuarenta años desde entonces y Julia mantiene un lazo sentimental muy fuerte con Cabana, tanto que el simple hecho de participar en el homenaje a los alcaldes y concejales de la democracia la llenó de emoción y está a la espera de que el Concello se acuerde de lo que su padre y su abuelo hicieron por el municipio.

Después del bachillerato inició estudios de economía, pero finalmente fue la belleza, la moda y el diseño lo que terminó de seducirla, aunque su vida arrancó en casa de su abuela, donde había «vacas, cerdos y gallinas. Me sentía como Heidi», explica.

Tampoco le tentó la política, aunque ayudó a su padre en ese campo. Julián Tedín fue también diputado provincial y se presentó por la provincia de A Coruña para el Congreso, en la lista de María Victoria Fernández España. Julia tiene un hijo de 15 años que podría haber heredado el interés por la vida pública, pero ella misma reconoce que las cosas no son como antes. «Ahora la gente parece que va por su beneficio personal, al contrario de lo que ocurría antes. Mi padre gastó muchísimo dinero en política», recuerda.

La familia continúa muy presente en Cabana a pesar de que ninguno de los parientes directos vive ya allí. Ella se plantea volver de veraneo. En solo 15 años volverá a sus manos la que ahora es Escuela de Vela. La casa de los abuelos es de una tía que vive en Carballo, pero quedan muchas fincas. En una de ellas podría levantarse la casa de la hija de Tedín, el alcalde, o de la nieta de Tedín, el del astillero. Ambos representan la pujanza que tuvo un municipio que pierde población año a año y que cada vez es más viejo.

«Una de las batallas de mi padre fue contra la celulosa que querían instalar en Ponteceso»

«Recuerdo aquella manifestación y a mi padre en ella. Era muy ecologista y jamás hubiera permitido algo que podía ser dañino para Cabana». Julia Tedín recuerda uno de los principales hitos de la historia de Bergantiños, que empezó a fraguarse en 1974 cuando Tedín Esmorís era alcalde de Cabana. Celulosas de Guipúzcoa anunció su instalación en Cospindo, a lo que desde el primer momento se opuso el regidor y el resto de los alcaldes de la comarca. Fue el febrero de 1976, recién muerto Franco, cuando hubo una gran marcha rechazando la industria.

Julián Tedín, que siempre estuvo ligado al sector de la madera, consideró que la planta no tenía interés para la zona. Julia, a pesar de su edad, vivió de forma directa todo ese conflicto, que revivió después con la mina de Corcoesto, aunque en este caso desde mucha más distancia.

Recuerda de ese primer año con Franco enterrado «un ambiente muy crispado», incluso en una zona tan aparentemente tranquila como Cabana. Fue entonces cuando empezó a pensar que la política no era algo que a ella le pudiera interesar.

Después se marcharon y Julián Tedín pasó a dirigir Unemsa, la maderera de Rus. Para entonces sus hijas ya estaban viviendo en A Coruña, aunque el vínculo con la desembocadura del Anllóns se mantenía. Su madre, coruñesa al 100 %, fue la que ganó la partida y la relación con la familia materna se intensificó. Regentaban el bar La Mezquita, en la Rúa Nueva, uno de los locales históricos de la ciudad herculina. La vida entonces se hizo más urbanita, pero la relación con Cabana de Bergantiños (Julia utiliza el nombre completo) se mantiene.

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