Un carballés, al frente de la Federación Galega de Balonmán

Bruno López tiene una amplia trayectoria como jugador y técnico


carballo / la voz

Bruno López Molina es, desde el sábado, el nuevo presidente de la Federación Galega de Balonmán. Quedó como el único candidato, tras la retirada de su oponente, José Cerillo, pero ya contaba con la gran mayoría de los apoyos: de los 60 votos posibles, medio centenar estarían con él, una confianza que agradece especialmente. Toma el relevo de José Luis Pérez Ouro, que estuvo en el cargo los últimos 12 años.

Bruno López es de la zona de A Lagoa, en Carballo. Tiene 34 años y, pese a su juventud, ha pasado por todos los estadios de este deporte como jugador (se inició con apenas 5 años en las escuelas de base del Calvo Xiria), entrenador y gestor. De hecho, esto último es lo que más le gusta ahora. Formado en Administración y Dirección de Empresas en Santiago, ha sido coordinador general de eventos en la Federación Española de Balonmano, lo que le permitió recorrer Europa y aprender nuevos modelos que, en la medida de lo posible, tratará de aplicar en su nuevo cargo. Una responsabilidad que, más o menos, también conoce, puesto que fue vicepresidente de la gallega casi cuatro años. Antes había ido escalando puestos: secretario provincial de A Coruña, delegado provincial, delegado en Lugo y director técnico.

En la capital de Compostela se encarga del balonmano universitario, y en la Fundación Deportiva de la USC ganó una plaza por oposición, y coordina el deporte que marca toda su trayectoria.

Aunque sin duda su mayor bagaje está en las canchas. En Carballo jugó en el Xiria, donde también fue técnico en las categoría base, y en Camariñas estuvo en el Boya y después entrenando el conjunto femenino. También estuvo al frente del Xallas de Santa Comba, que contribuyó a crear. Otros clubes en los que militó son el OAR (en categoría juvenil), el Ártabro y el Conxo. Un currículo que da una idea de su carácter activo, y que ahora aplicará en sus nuevas responsabilidades.

Asegura que va a acometer «unha renovación por completo», con nueva directiva, pero no de repente, sino que los cambios los llevará a cabo poco a poco.

El nuevo presidente confía además en un grupo de gente en la que delegará diversos aspectos de la gestión, lo que a él le permitirá seguir adelante con tareas como la fundación universitaria. En mente tiene muchas ideas, que deben redundar en «cambiar a imaxe do balonmán galego». Cree que las competiciones autonómicas se han devaluado mucho. López Molina quiere promocionar más este deporte en A Coruña, Lugo y Ourense, y asentar todo lo que ya existe en la provincia de Pontevedra. No obstante, reconoce que en la provincia coruñesa el crecimiento ha sido importante en estos últimos años, algo a tener en cuenta.

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