El Vaquilla de la rúa Anduriña

Francisco Añón, que ya ingresó en Teixeiro, protagonizó varias persecuciones peligrosas, con agentes heridos incluidos


Carballo / La Voz

«Fue muy peligroso. No se detenía, pese a los intentos porque frenara y reducirlo. Al revés, solo aceleraba», apuntó un agente que en la madrugada del miércoles participó en el amplio dispositivo que sirvió para arrestar a Francisco Añón Traba. Este delincuente carballés, de 36 años de edad, acumula un historial tan amplio como el Libro Gordo de Petete.

Sin llegar al nivel de Juan José Moreno Cuenca, El Vaquilla, Kiko Silva utilizó siempre un modus operandi similar para regatear a las fuerzas de seguridad. Lo hizo desde que residía en la rúa Anduriña de Carballo. De hecho, carece de puntos en el carné y, no solo eso, sino que su saldo, en caso de que lo hubiese, sería negativo, porque acumula varios delitos por conducción temeraria, incluso, «con manifiesto desprecio por la vida de los demás».

Este miércoles de madrugada envió a dos agentes de la Guardia Civil al hospital «heridos de consideración», tras embestir con el coche que había robado en la tarde del martes en las inmediaciones del centro de salud de Carballo, un Volvo V60, contra un furgón policial que le había tapado la zona de huida en la AP-9, tras protagonizar una peligrosa persecución. Fueron 60 kilómetros entre Taragoña (Rianxo), donde presuntamente, había robado en un estanco, y el peaje de Ordes.

Amplio historial

En su amplio historial constan varias persecuciones. La de febrero del 2004, acabó con un accidente en la rúa Fomento, huyendo a pie y abandonando a una chica que lo acompañaba en el Renault 19. Fue arrestado por la Guardia Civil tres semanas después.

En este 2018 protagonizó otros tres episodios más, según las fuerzas de seguridad. Además de la persecución de este miércoles, a Fran Añón Traba se le atribuyen otras dos más. La primera sobre las cinco y media de la madrugada del 15 de septiembre Una patrulla de la Policía Local se cruzó con un Golf rojo en la avenida de Bértoa. Las alarmas saltaron entre los agentes, que sospecharon que se trataba del coche utilizado en varios asaltos a cafeterías y bares de Carballo, A Coruña y su área metropolitana. Encendieron las luces rotatorias y persiguieron al turismo con el objetivo de identificar a sus ocupantes. Pero el conductor del Golf hizo caso omiso a las indicaciones, iniciándose así una persecución. Llegó circular por el casco urbano a más de 100 kilómetros por hora en tramos limitados a 30 y 50.

En un momento dado, el coche se detuvo en el cruce de las calles Barcelona y Luis Calvo Sanz. Los policías salieron del vehículo y observaron que la placa de matrícula trasera no se correspondía con la del turismo porque estaba colgada con unas bridas blancas. Ordenaron al conductor a apagar el motor, pero este se negó. Identificaron al conductor como «Francisco Añón», que aceleró de forma brusca y los agentes tuvieron que apartarse para no ser arrastrados por el turismo, que emprendió la huida con las puertas abiertas y las luces apagadas.

En la mañana del 19 de octubre protagonizó otro hecho similar. Tras producirse sendos robos en La Vermutería y en el Korner, los agentes procedieron a darle el alto. No dudó embestir con el Golf rojo que conducía contra un coche de la Policía Judicial. Un agente se tuvo que meter dentro del vehículo para evitar ser aplastado. Ahora Kiko Añón tomará las uvas y el turrón en Teixeiro.

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