La Costa da Morte se sacude la lluvia para rendirse a los sabores de otoño

Las tapas de la Feira das Fabas complementaron el arranque de la campaña de setas


cee / la voz

Las previsiones eran horrorosas y el granizo de la noche, que incluso dejó algunos incidentes en las carreteras, hizo que la mañana se levantase fría. Sin embargo, gran parte de la comarca se libró de la lluvia hasta pasado el mediodía y eso hizo que algunas actividades puramente otoñales, como la jornada micológica As Setas da Laracha o la ruta de tapas de la Feira das Fabas resultasen un éxito rotundo, en el primero de los casos, y un motivo de animación para la hostelería local, en el segundo.

Al igual que ocurrió el sábado con Lumieira en Carballo, «con moito compañeirismo e un ambiente de respecto total polo medio», como destacaba Farruco Graña, ayer el entorno de Gabenlle se llenó desde la mañana de ese buen ánimo relacionado con las setas y la salida al campo, que le mereció a los organizadores una valoración más que positiva. Había 90 personas inscritas, acudieron unas 75 y Pablo Cuadrado, uno de los guías, reconocía que llegó a asustarse. «Yo había cocinado, pero para mi familia. Cuando de repente me vi con que eramos 60 y pico personas para comer la verdad es que tenía un poco de miedo», explica. En cambio todo salió a pedir de boca y la gente quedó «encantada» con la caldeirada de lepiotas y el risotto de angulas de monte que les preparó. Incluso los niños tuvieron protagonismo especial y su propio instructor. «De esos 75, unos 15 o 20 eran niños que hicieron grupo con nuestro pequeño, Xoel. Allí andaba él con la navaja cortando los peidos de lobo y, la verdad, le hacían más caso a él que a nosotros», detalla Cuadrado, que espera un buen mes de noviembre. «Todo depende del frío, porque la lluvia, incluso el granizo, les viene bien -de hecho, algunas de las que cogieron estaban deshidratadas-, pero el frío no. Por debajo de cinco grados muchos hongos ya no fructifican», detalla el especialista, quien puso de relieve la «poca cantidad, pero mucha variedad» que obtuvieron, hasta el punto de exponer 95 especies.

También se respiraba «un pouco de optimismo» en Carballo, como relataba ayer Graña, porque aunque «o outono foi moi seco», sí dieron con los comestibles más conocidos: «boletus, níscalos, lepiotas...» y pudieron identificar numerosas variedades para la exposición más técnica. Y es que esa es una de las características principales de estas jornadas «que son moi transversais tanto en idades como en coñecementos». De hecho, al margen de los expertos que ya van para asesorar, como Manuel Pose en este caso, las personas que están más puestas en la materia también colaboran en acercarle la afición al resto por este «mundo apaixonante» por el que «a cada paso hai máis interese» y del que siempre se «sacan cousas positivas», como recalca Graña.

«A prudencia é fundamental en todas as ordes da vida, pero nisto especialmente»

Impulsor fundamental de la asociación Pan de Raposo, José Manuel Castro Marcote (Cee, 1955) es una de las personas que más sabe de setas en la Costa da Morte, o al menos de las que más ha publicado sobre ellas, y augura que se aproxima una buena semana. «Coa auga que caeu e que está caendo cara a mediados de semana penso que pode estar aparecendo practicamente de todo», señala el experto, que también destierra creencias sobre condiciones climatológicas buenas o malas a priori porque «este é un mundo moi extenso: hai cogomelos que saen en sitios onde apenas chove e outros en zonas inundadas. Cada un quere o seu».

Lo que sí ve claro este licenciado en Química y Farmacia ahora jubilado es que «o labor das distintas asociacións da Costa da Morte supuxo un nivel de popularización importante, porque pódese dicir que hai 30 anos este era un mundo totalmente descoñecido e hoxe son centos as persoas que saen ao monte. Por suposto con distintos niveis de coñecemento, que van dende xente afeccionada que lle gusta coñecelas ata outra que queda nas máis doadas e as recolle para comer». Cuando la finalidad es esta, siempre recomienda lo mismo, que es ir a lo seguro y no aventurarse, porque «a prudencia é fundamental en todas as ordes da vida, pero nisto dos cogomelos especialmente, porque os erros páganse caros».

Dentro de las intensas jornadas que prepara su colectivo para el sábado y el domingo en la Casa da Cultura de Cee, hay algunas novedades como un taller culinario en la Praza de Abastos con Antonio Díaz Calvo, reconocido restaurador del entorno de las Fragas do Eume, o la posibilidad de ver al microscopio muchas particularidades de las setas. A Castro Marcote, además de guiar la ruta, le tocará hablar sobre las ascomycetes, una amplísima familia en la «quizais a máis coñecida pola súa aceptación a nivel culinario sexa a morchella, que en castelán se chama colmenilla e en galego xiropatos».

«Temos que reivindicar a nosa tradición»

El concejal pontecesán José Manuel Pose Verdes, al frente de la organización de la veterana Feira das Fabas, reconoce que en su municipio, como en los demás, «todo é millo e máis millo», pero piensa igualmente que «temos que reivindicar o noso, a nosa tradición» y ahí es donde entra la idea de mantener el impulso al consumo de estas legumbres, sumando en los últimos tres años los pinchos por los bares, que ayer se vieron algo truncados por la lluvia, «que non se prestou para andar por fóra e probar as distintas tapas», pero sigue cumpliendo un papel dinamizador. «Con estas pequenas cousas o que pretendemos é que se mova un pouco o carto. Non vai ser o de antes cando había 25 pubs, porque agora movida nocturna non a hai en ningún sitio, pero si que segue habendo locais e o que tentamos é darlle un pouco de actividade, aínda que sexa o domingo na hora do vermú», reflexiona.

Mirar a los pies

Mirar para los pies, al margen de las connotaciones sobre el estado de ánimo, es una práctica muy saludable que ayuda a ver la tierra. No solo para no tropezarse, sino para descubrir que el sustrato del que se nutre cada territorio y por extensión cada cultura encierra una riqueza extraordinaria. Ya sea con setas, con fabas o con un paseo por el monte, acercar sobre todo a los niños al medio en el que viven, es regalarle un futuro con raíces firmes en su pasado.

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