La guerra de las flores llega al juzgado

Ya hay denuncia por agresiones de uno de los implicados en el conflicto del cementerio de Sísamo


carballo / la voz

Solo faltan diez días para Difuntos y la festividad se presenta complicada en el cementerio de Sísamo. A Eliseo Manuel Baña, de Malpica, los vecinos lo señalan como el responsable de que las flores de los nichos aparecieran tiradas la mañana del 15 de octubre. Él se proclama inocente y víctima de la situación porque ese mismo día un grupo de mujeres terminaron con las flores que él había plantado junto a la tapia que coincide con uno de los muros del Pazo do Souto. Ahora, Baña García, reclama los bulbos de los lirios y dalias y las herramientas y barreños que utilizaba para esta labor.

El conflicto subió de nivel cuando este malpicán de 53 años presentó denuncia en el juzgado de Carballo por agresiones. Supuestamente volvió a Sísamo, convocado por un vecino, para recibir de vuelta utensilios y restos de plantas, pero se encontró «cunhas bofetadas».

PAC carballés

Antes de ir al juzgado pasó por el PAC carballés, donde la médica que lo atendió ya en la madrugada del domingo, no apreció ningún hematoma. A pesar de eso presentó ayer una denuncia contra dos hermanos y su madre en el juzgado carballés.

Eliseo Baña se arrogaba ayer la ocupación de mantener limpios los nichos de «20 o 30 familias», lo que explicaría que estuviera en el cementerio, pero los vecinos lo niegan. De hecho es un residente en Sísamo, Suso Queiro, el que lleva haciendo esta labor desde hace muchos años y al que los dueños de sepulturas pagan 10 euros por el trabajo.

Curiosamente, Eliseo Baña fue la primera persona que se dio cuenta de que las flores estaban tiradas. «Cheguei ao cemiterio sobre as oito da mañá e estaba todo tirado, pero non quitei as fotos ata ás oito e media porque non había claridade», explicó con respecto a lo ocurrido el 16 de octubre. Y acudió a la redacción de La Voz de Galicia en Carballo para «dicir o que pasara». «Levantei o de 3 persoas e cortei as flores», añadió.

Después, dice, volvió para «cortar unhas dalias, pero só as de rosa, veu a Garda Civil e botáronme fóra», añade.

Más tarde fueron apareciendo vecinos que terminaron por arrancar y cortar las flores que había plantado.

El conflicto viene de lejos, desde hace casi tres años. Fue entonces cuando falleció un vecino de Sísamo y su viuda trabó amistad con Baña García, que desde entonces la ayuda a cuidar el panteón familiar. Ahí empezaron los problemas por el uso del agua y las intensas limpiezas, además de las plantaciones tanto de hierba como de arbustos ornamentales que muchos vecinos aseguran que eran para la venta en Difuntos y que Eliseo Baña asegura que estaban destinado a la ornamentación de las tumbas.

Incluso los que reconocen que había problemas no acaban de comprender el motivo por el que el grupo de vecinas la emprendió con las plantas que crecían vigorosas donde antes solo había una escombrera, en la última fase construida del cementerio.

Las principales discusiones arrancaron por el uso del agua. El cementerio se alimenta de una traída privada. El contraste entre la ausencia de lluvias y el verdor de las plantas hizo que algunos se preocuparan y decidieron cortar el grifo. Eliseo Baña asegura que para regar iba a la fuente que hay junto al pazo y, de hecho, de allí sale una canaleta que termina en un profundo surco que se asemeja a un sistema de riego.

Fiestas

Antes del episodio del pasado 15 de octubre hubo otro semejante durante las fiestas de la parroquia. Eliseo Baña asegura que esa mañana tuvo que limpiar lápidas de orines y excrementos y recuerda que el cementerio no está cerrado.

Él no puede volver, se lo ha dicho la Guardia Civil, según asegura, probablemente para que no se dispare el conflicto, pero el presidente de la asociación de vecinos, Rafael Abelenda, asegura que «as cousas están quentes» y el párroco no quiere decir nada sobre el tema.

De hecho, a quien le echa la culpa de parte de lo que ha ocurrido es al cura porque le pidió que en la misa del domingo pidiera a los feligreses la devolución de los bulbos, las herramientas y los cubos, pero no atendió su demanda, «non dixo nada».

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