Obras con poco aguante en las calles semipeatonales de Carballo

CHEQUEO | Las rúas del plan de humanización han sufrido un desgaste excesivo para el poco tiempo que hace de su construcción


Carballo / la voz

La calzada de la rúa do Sol de Carballo será de cemento, al igual de la avenida de Sísamo o la calle Ponte. Quizá sea la mejor elección porque las primeras obras del plan de humanización del centro carballés han sufrido excesivamente el paso del tiempo. Se trata de reformas recientes que, sin embargo, dan la sensación de llevar muchos años a la intemperie, sufriendo unas condiciones climatológicas más duras de lo que realmente han sido e incluso un paso constante de vehículos que han puesto de manifiesto que los materiales no fueron elegidos para soportar mucho tráfico.

Hay calzadas que se abomban con el paso del tiempo, sin que quede muy clara la ley física que les obliga a ello, pero también hay otras que se hunden, con lo que las calles parecen haber entrado en un juego de cóncavos y convexos que resulta incómodo para conductores y peatones.

En la avenida de Sísamo, la calzada, que es de cemento, está a ondas. Cuando circulas por ellas notas cierto vaivén, más acentuado dependiendo de la velocidad, que lejos de ser agradable resulta irritante.

Sin embargo, una de las características más molestas, cuando no más peligrosas, es el movimiento que se traen determinados adoquines, sobre todo los más oscuros y de superficie más fina. Sobresalen esquinas, la mitad o toda la superficie, lo que facilita los tropezones, además ofrecer una mala imagen.

Algunos de los problemas se han producido nada más terminada la construcción. En la calle Martín Herrera, que es una de las últimas que se han terminado, los sumideros de piedra se rompieron en cuanto un camión puso una rueda sobre ellos y en Valle Inclán, el mobiliario urbano ha sufrido tantos accidentes que la DGT debería plantearse hacer una de sus campañas para defenderlo de los coches. El problema se solucionó en varios puntos simplemente eliminando los bancos.

En otros casos son los bolardos los que han salido peor palados. En las calles A Lagoa, Da Saúde y Victoria hay muchos torcidos e incluso alguno arrancado de cuajo. La intención cuando se colocaron era evitar que los coches aparcaran sobre la acera, que ahora están al mismo nivel, pero los aparcamientos están muy codiciados, a pesar de que hay espacios habilitados para estacionar en todo el casco urbano. Más igualada ha quedado la contienda por lo que respecta a los bolardos móviles, sobre todo a los de la calle Desiderio Varela, donde hubo desperfectos en varios vehículos.

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