Las campanas y los santos se guardan en algunas ermitas para evitar robos

En A Lagoa la reservan para la fiesta y en San Roque las imágenes están protegidas


carballo / la voz

Los robos en iglesias y ermitas de la zona, y del resto de Galicia, se han sucedido en los últimos años. Especialmente de las más aisladas. Poco se puede hacer contra eso, salvo cierres a prueba de cacos, pero incluso eso es complejo en templos muy apartados. En algunos casos -pocos, de momento, que haya trascendido- se tomaron medidas expeditivas, como guardar en casas de confianza aquello que sea susceptible de ser llevado.

Uno de esos casos, ya veterano, es el de San Roque do Monte, en Mira, Zas. En tiempos de un párroco que hace mucho que ya no está -desde entonces pasaron al menos tres más- se tomó la decisión de guardar la campana, de pequeño tamaño, en una casa o la antigua rectoral, hoy muy derruida. Durante unos años, llevaban la campana y la colgaban en un carballo situado junto a la puerta. Un método que recuerda al de la iglesia de A Vila de Abade, en Tordoia, parroquia limítrofe con Rus: lleva más de 50 años colgada, pero ya sin badajo. No fue para evitar robos, sino porque no cabía en su sitio. En San Roque do Monte también están custodiados en una vivienda de confianza las dos imágenes principales, que se suben solo para los días de fiesta, y de este modo se evita a los amigos de lo ajeno, que también se han llevado representaciones de santos en otros lugares. También en esta parroquia están debidamente cuidados, en una casa particular, los restos de un cruceiro que rompió en Follente, hasta que se decida su arreglo. Lo hicieron para evitar que esos trozos desapareciesen.

En A Lagoa, en Salto (Vimianzo) también guardan la campana de la ermita, que se repone para las celebraciones anuales, según explicó el párroco. Es el mismo que está al frente de Bamiro, donde se encuentra la capilla de Montetorán. Aquí la robaron en diciembre del 2016 y desde entonces ya no se repuso. Como en tantos casos, está situada en un paraje solitario y de muy fácil acceso. También otras, pero al menos por ahora han tenido más suerte, aunque es verdad que los robos de estos elementos han ido por rachas, al igual que los cruceiros.

Sigue sin campanas, las dos que tenía, la capilla de Alborín, en Rus, estrenada hace 23 años, y sustraídas hace algo más de seis.

Otras sí se repusieron. No las mismas, sino otras nuevas. Pasó en Noicela, por ejemplo. Fue con la pequeña: la grande la dejaron. Por la zona sur de Carballo, en Tordoia, hubo varias oleadas, y se las llevaron en su día en Numide o en Gorgullos.

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