Todo el casco urbano de Carballo tendrá la velocidad limitada a 30

Santiago Garrido Rial
S. G. Rial CARBALLO / LA VOZ

CARBALLO MUNICIPIO

BASILIO BELLO

En las calles de plataforma única se mantendrá la actual tope de 20 por hora

30 sep 2018 . Actualizado a las 21:45 h.

«O límite máximo de velocidade á que poderán circular os vehículos por vías urbanas fíxase en 30 quilómetros por hora». Así se establece en la Ordenanza municipal, reguladora do tráfico, mobilidae e seguridade viaria do Concello de Carballo. Aún no está aprobada, y de hecho no se ha terminado del todo su elaboración, pero le falta muy poco. Y la idea del equipo de gobierno local, y más en concreto del área de Planificación e Mobilidade Urbana, que dirige Milagros Lantes, es que esté lista y aprobada mejor en octubre que en noviembre, y en cualquier caso antes de fin de año. Cuando estén todos los aspectos técnicos y jurídicos cerrados, y entre ellos el cuadro de sanciones, será enviada a la oposición y se analizará entre los portavoces. Pero, obviamente y dada la mayoría absoluta del BNG, su aprobación es segura.

El límite máximo a 30 por hora no es nuevo. Ya se había hablado en varias ocasiones sobre esta intención, especialmente en jornadas sobre movilidad, pero siempre eran consideraciones o deseos, que además imitan los que está ocurriendo en muchas ciudades de España. La diferencia es que ahora será una realidad inminente y uniforme, terminando con la amalgama de señales que se reparten por todo el casco urbano (ya hay varias de 30, incluida una en la Vázquez de Parga que poco se respeta) y garantizando mayor seguridad para conductores y peatones. De todos modos, el máximo de 30 tendrá bastantes excepciones, porque cada vez son más las vías con plataforma única en el centro. Casi cada nueva obra lo es: en la actualidad la rúa do Sol, en breve Río, después la Barcelona... En estos casos, la velocidad máxima será -como ya lo es en varias- de 20 kilómetros por hora.

La ordenanza también regulará las demás vías municipales. En las carreteras en las que hay aceras o arcenes laterales para peones y ciclistas, el tope será de 60 kilómetros por hora, pero si no las tiene, será solo de 40. En las travesías de los diferentes núcleos de población, 40 de máximo cuando haya esas infraestructuras; en caso contrario, 30. Las travesías urbanas quedan a 30, como el casco urbano principal. Incluso en determinados casos los límites anteriores podrían reducirse más, teniendo en cuenta peticiones del movimiento asociativo. Para evitar confusiones, se colocarán nuevas señales en las entradas del entorno urbano para saber exactamente dónde comienzan las limitaciones.

Regulación, a través de la normativa, de diversos tipos de vehículos

Variedad. Aunque aún no ocurre como en las grandes ciudades gallegas y españolas, los diferentes tipos de movilidad personal van a más, en los últimos años, especialmente patines o patinetes eléctricos.

Edad. La edad permitida para circular con un vehículo de movilidad personal por las vías y espacios públicos es de 16 años. Los menores podrán usarlos si son adecuados a su edad, altura y peso, fuera de zonas de circulación, en espacios cerrados al tráfico, y acompañados y bajo responsabilidad de sus padres y tutores. En el caso de transportar personas en un dispositivo homologado, los conductores deben ser mayores de edad.

Precauciones. Hay que «evitar poñer en perigo ao resto de usuarios da vía», circulando «coa dilixencia e precaución necesarias». Queda prohibido hacerlo con auriculares o cascos conectados a aparatos receptores o reproductores de sonido. Y es que los accidentes con este tipo de vehículos han ido a más en los últimos años.

Especificidades. No todos los vehículos son iguales, así que se dividen en cinco tipos. Varían las normas para cada uno: caso obligatorio o no; timbre, luces, reflectantes...

Sacrificios

La Voz

Las ciudades tienen que democratizarse. No pueden seguir siendo feudo exclusivo de los coches. Los autos colonizaron las urbes, encogiendo el espacio para los demás usuarios y haciéndolas muy inseguras para los peatones. En los últimos decenios, los caminantes fueron recuperando vías en las ciudades y muchas se hicieron más humanas. Las calles son de todos, de los automovilistas incluidos, pero el confort tiene sus sacrificios.

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