«Eso no es una pota, es un rondón»

Arranca la Escola da Hostalaría de Carballo con una presentación para los alumnos. El martes ya cocinarán


carballo / la voz

«El martes ya vamos a cocinar», dijo Fernando Agrasar ayer en la presentación de la Escola de Hostalaría de Carballo. No hay, por lo visto, un minuto que perder. El lunes, los estudiantes se dedicarán a la limpieza de la cocina del Fórum, a la que la falta de uso ha cubierto de fino polvo, pero está claro que a partir del 2 de octubre no tendrá donde posarse.

«Hay muchas cosas que aprender. Esto no es una pota, es un rondón», dijo Fernando Agrasar señalando un utensilio que, efectivamente parecía una pota, un poco chata, eso sí, pero que no lo era. A la terminología de una cocina profesional tendrán que acostumbrarse los alumnos. La zona blanca es la de limpieza, la de calor, donde están las cocinas, y la de elaboración en frío, otro rincón, junto al almacén o economato.

Si en algo incidió el cocinero de As Garzas fue en la seguridad. «Cuidado con el fuego», dijo y empezó con los ejemplos. En la prueba de cocina «a varios tuve que ponerles el mango de la sartén hacia adentro», explicó. «Por una cocina no se puede andar como pollo sin cabeza». Además de fuego hay cuchillos. Los que utilizarán los alumnos quedarán guardados en la instalación bajo llave, «porque no se pueden llevar por ahí». En principio, los asistentes tendrán un horario y un calendario similar al escolar, al menos hasta que comiencen las prácticas, que ya dependerá de cada establecimiento.

En la cocina, Fernando Agrasar analizó los platos de los participantes, que fueron elegidos, en parte, por ser los más organizados. Sin embargo, todos controlaron muy mal el tiempo. Les habían dado hora y media y a la mayor parte le sobraron 45 minutos. Eso se notó especialmente en los arroces, que estuvieron demasiado pronto, un error monumental, sobre todo porque el chef de As Garzas reconoció que «me cuesta valorar un arroz fuera de punto».

Una de las pruebas consistía en cocinar pollo y las formas fueron muy diversas, desde unas fajitas, que, por lo visto, estaban bien, hasta un guiso al que le faltó salsa. Lo más llamativo es que la inmensa mayoría de los participantes dejaron el ave cruda, lo que llama la atención cuando se han tenido 90 minutos para cocinarla.

También señaló que un problema general había sido la falta de sal. Los platos estaban sosos.

A los alumnos les queda mucho por aprender, eso quedó claro desde el primer momento, pero también que hay muchas ganas. Cada uno de los alumnos tiene su propia historia, hay gente que lleva mucho tiempo en el sector de la hostelería y hay otros que no han pisado más cocina que la de su casa.

Futuro

Es el caso de Pilar, que vive en Carballo, pero es de Buño, a quien el paro le ha dado mucho tiempo libre. Está en el curso para prepararse, porque nunca se sabe qué deparará el futuro y cuál será la salida laboral. Gema Lema, de Carballo, sí procede de la hostelería. Empezó de camarera, pero ahora está en la cocina y su intención es mejorar. Seguro que lo harán todos ellos porque el curso se presenta duro. La primera jornada se dedicará a hacer una lasaña, con su bechamel, su salsa boloñesa, la de tomate. Ya el miércoles, Agrasar les enseñará «doce o catorce maneras de hacer un huevo» y a partir de ahí la cosa se irá complicando. Deben trabajar duro porque lo que hagan se llevará a varios eventos, en distintos puntos de España y fuera.

Ayer fue la primera toma de contacto y estuvieron también los concejales Milagros Lantes y Marcos Trigo. Ambos se ofrecieron para probar todas las preparaciones que sean necesarias.

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