La demanda de FP básica en Carballo casi dobló la oferta

Los que cursaron tercero de la ESO ya no tuvieron opción de entrar en el Monte Neme por falta de plazas


carballo / la voz

La FP básica nació hace ya cuatro cursos para dar un oficio o salida laboral a aquellos alumnos que no eran capaces de terminar la ESO. En el caso de Carballo, la demanda se ha multiplicado de año en año hasta que ha llegado a doblar la oferta y a dejado a 14 jóvenes sin más salida que volver a la secundaria o buscar alguna plaza libre en institutos de Arteixo o Coruña, donde tampoco abundan.

El problema se circunscribe a Carballo, al Monte Neme en concreto, que recibe los casos seleccionados en el Alfredo Brañas y el Parga Pondal y alguno procedente del colegio de Coristanco. Este año, como el pasado, se ofrecieron 36 plazas, 18 de electromecánica y otras tantas de fabricación y montaje. En el primer caso la lista de espera era de 18 personas, pero como había hueco en el otro curso, solo quedaron 14.

Lo peor, según explican en el centro, es que la FP básica está pensada para alumnos que hayan cursado de tercero en adelante, aunque no lo hayan aprobado. Los de segundo tendrían preferencia, pero se trataría de casos excepcionales, que ahora se han convertido en regla. Los primeros cursos de FP básica del Monte Neme están compuestos por repetidores (pueden hacerlo una vez) y por jóvenes que no han superado segundo. Los que no pudieron con tercero se han quedado en la calle.

Viendo la matrícula en otros centros de la zona se hace evidente que es necesario hacer un reajuste. En Vimianzo, por ejemplo, nadie se ha anotado y eso que este año solicitaron una nueva especialidad, relacionada con el ciclo medio de administración, pero fue en vano. «Los que no superaron la ESO están más interesados en automoción u otras especialidades y van a Cee», explicó el director Ricardo Rodríguez.

En el Terra de Soneira solo hay la especialidad de administrativo. Hubo de electricidad, pero no llegó a ponerse en marcha. El director explica que por falta de matrícula fue desmantelado y todo se trasladó a Carballo, donde la demanda es mucho más alta. Uno de los motivos es que la inserción laboral es muy elevada y se dan casos de licenciados universitarios que hacen un ciclo superior de su especialidad para encontrar trabajo.

Mínimo

En el Fernando Blanco hay demasiado apuro en cuanto a las plazas. En el de mantenimiento de vehículos hay 20 anotados, y en electricidad, 10. En el Maximino Romero, donde se han especializado en informática, tienen el mínimo de alumnos para la FP básica. Hay 8 en el primer curso y 4 en el segundo. La cosa mejora en el nivel medio, donde hablamos de ratios de 25 alumnos por clase.

Para la directora del Monte Neme, Charo Couto, uno de los principales problemas es que tampoco hay facilidades para el transporte. Las familias se quejan de que los alumnos no tienen opción de estudiar en otros puntos de la comarca por las malas comunicaciones y por el alto coste que supone.

Las cantinas de los institutos van reabriendo a medida que la Xunta contrata a los adjudicatarios

Para esta misma mañana está prevista la reapertura de la cantina del instituto Maximino Romero de Lema en Baio. Ayer mismo, la adjudicataria, que es la misma del año pasado, firmó el contrato con la Xunta de Galicia. Si todo va bien, la recuperación de los servicios de hostelería de los centros es cuestión de poco tiempo.

En la Costa da Morte no habrá cambios con respecto a la gestión de las cafeterías, que en algunos casos son fundamentales porque no hay cerca ningún sitio en el que tomarse un café o comprar un bocadillo. Los alumnos del Monte Neme sufrieron el lunes la burocracia de la Xunta, ya que la empresa Gescor, que se ocupa de otros cinco comedores escolares en la zona, solo fue capaz de llevarles bocadillos empanada, yogur y agua.

El servicio lo prestaba la persona que llevaba el bar. En teoría se recuperará el servicio, pero las comidas de los lunes correrán a cargo de Gescor, aunque el equipo directivo todavía no ha sido informado sobre cómo se resolverá el caso.

En el Terra de Soneira de Vimianzo también saben que es cuestión de días. El director, Ricardo Rodríguez, explicó que llevará la cantina la misma persona que antes. «En la zona rural solo pujó el que ya estaba. Si saben que son los únicos, por qué hacen esperar», explicó.

Todos los responsables educativos coincidieron en asegurar que la falta de servicio se está llevando mal. Solo pueden salir de los centros los estudiantes de bachillerato y los mayores de edad. En algún caso instalaron máquinas con alimentos y bebidas.

Barreras

Una buena formación profesional es básica para un territorio. La inserción educativa de los jóvenes a los que la ESO se les pone cuesta arriba es una obligación perentoria de todo sistema formativo. Con la instrucción idónea, son personas que pueden enfocar con éxito su realización profesional y personal. Para ello se necesita que la oferta se adapte a las necesidades y que los medios sean adecuados para que cada uno pueda desarrollar su personalidad. Pero hay barreras.

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