Los socios del Casino realizarán aportaciones para salvarlo

Hace falta reunir al menos 70.000 euros hasta el lunes, con nueva reunión


carballo / la voz

El histórico Casino de Carballo necesita por lo menos 70.000 euros para garantizar su supervivencia y continuidad. O, al menos, para intentarla, porque esa es la cantidad que hay que aportar para hacer efectivo el derecho de retracto en un futuro juicio: los inquilinos (los socios de la sociedad cultural y recreativa, desde 1925) son los que pueden aprovechar esa acción si la propiedad decide vender, como parece el caso dado el burofax remitido a la entidad a principios de este mes. Con ese dinero (más otras cantidades en concepto de gastos) se podría adquirir el inmueble, aunque debería ser el juez el que lo admitiera. Pero sería un paso muy importante para que no se enterrase un símbolo de Carballo.

Este fue uno de los asuntos abordados en la asamblea celebrada ayer por la noche, en la que la directiva explicó en qué momento está todo el proceso. Muchas de las cuestiones expuestas son las que les expusieron sus abogados, porque no hay un ofrecimiento expreso de venta, pero se entiende como tal. La actual propiedad lo es desde el año 2005, cuando se lo compró a la anterior familia dueña del inmueble, y en la escritura aparece ese valor. Pequeño para lo que realmente vale un solar de esas características si se quiere edificar y urbanizar. Pero la directiva lo que apuesta es por conservarlo tal y como está, aunque con unas necesarias obras de mantenimiento que ya han empezado. Tal vez ahora se demoren un poco, lo mismo que la presentación de la programación cultural de septiembre, a la espera de lo que pase.

Plazos que apremian

Los plazos apremian. Tras mucho debate quedó claro que todos quieren que el edificio se mantenga, y finalmente se decidió que cada socio aporte lo que pueda o quiera hasta el lunes. Hay un número de cuenta en Abanca: ES90 2080 3118 1430 4000 6165. Las aportaciones tendrán que constar como préstamos o donaciones. La actual directiva, que preside Víctor Lorenzo, verá las cuantías y, por tanto, lo que falte hasta completar lo necesario. La idea es aportar en la medida de lo posible de cada uno. Después, en principio, algunos de esos mismos socios podrían realizar otras aportaciones para llegar a lo que se pide para el retracto. Pero eso ya lo tratarán internamente el lunes, analizando los números. Fue la propuesta comúnmente aceptada durante un intenso debate en el que quedó claro la opción mayoritaria, unánime, de que hay que salvar el edificio y la institución. La alternativa es que la propiedad se haga con él y, por tanto, entre (o no) en el mercado inmobiliario.

Justamente este mes ha llegado el aviso de que eso podía suceder. Y tal vez la ingente actividad es la que pudo haber llevado a los dueños, constituidos en la sociedad Horta do Casino, a enviar el burofax a lo rectores: «Viron que se fan moitas cousas, que estamos con obras e que se doblou o número de socios, ata 230», indicó Víctor Lorenzo, el presidente, un par de horas antes de que comenzara la asamblea, explicando los detalles generales de la situación por la que atraviesa.

Opciones descartadas

En la asamblea también se explicaron otras opciones, como las planteadas por dos constructores, que le ofrecen al Casino poder seguir, pero ya en un edificio nuevo, cediéndole una planta, o incluso el bajo y la primera, a cambio. Pero nada sería lo mismo. Esta opción no le gusta a la directiva y, por lo que se ve, tampoco a los socios, que mayoritariamente quieren ser quienes decidan sobre su futuro.

Una declaración simbólica «para que non desapareza»

Además de todas las cuestiones tratadas en la asamblea, casi siempre sobre temas económicos (que son los que importan ahora, y además, con mucha premura), el profesor e historiador Xan Fraga pidió «unha declaración simbólica para que non desapareza». No se llegó a votar, tal vez por no ser el momento, pero todo el mundo asintió. Y eso es justamente lo que está en el fondo de este tema, que trasciende incluso a los titulares soberanos, que son los socios: que no desaparezca un elemento clave de la identidad de Carballo, de los pocos que hay en pie (las escuelas Desiderio Varela son de 1929, la fuente de la Praza de Galicia tiene 118 años; la cárcel-museo...). En las redes sociales se suceden los apoyos a su continuidad, y es el principal caballo de batalla de la actual junta directiva. Pero sin dinero no se va a lograr nada. Si finalmente se consigue, la propiedad sería plena, evitando por tanto el pago del arrendamiento, gestionando el bar anexo... Y sobre todo tendiendo la tranquilidad de que uno de los símbolos se conserva.

Crompomiso

Si en la elaboración del PXOM se hubiera protegido de algún modo el Casino, nada de esto estaría pasando. No tendría valor para edificar, y estaría fuera del mercado. Choca, claro, con el derecho de la propiedad, pero a los gobernantes les toca lidiar en la fina línea del interés público y el particular, sobre todo en cuestiones urbanísticas. En todo caso, la respuesta de la mayoría de los socios, ayer, es digna de aplauso y compromiso.

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