Dieces para poder cumplir vocaciones


En septiembre tendrán una nueva oportunidad los estudiantes de segundo de bachillerato. Será una ocasión de baratillo porque, por muy bien que hagan los exámenes, en buena parte de las carreras universitarias están ya cerrado el acceso. Así, para poder cumplir con la vocación hay que sacar dieces y en ocasiones, ni así hay manera de conseguirlo. Es mucha la responsabilidad que tienen los profesores a la hora de evaluar a los alumnos. Una décima puede alejarlos de su carrera soñada.

No tengo una estadística que sacarme de la manga, pero sí una percepción de una realidad muy preocupante por varios casos que conozco. Preocupa que María estudiara tres años de ingeniería aeronáutica en Madrid para abandonar la carrera y hacer Bellas Artes en Pontevedra o que Irene terminara primero de Matemáticas en Santiago y este curso quiera empezar Filosofía o que Lucía estudiara Enfermería porque le faltaban unas décimas para entrar en Medicina y que ahora, tras un nuevo intento en la ABAU de junio tenga la puntuación necesaria, cuatro años más tarde, y con carrera sustituta terminada.

Ángel Carracedo ha repetido hasta la saciedad que el sistema no funciona y no hace falta ser una eminencia como él para darse cuenta de cuánto talento y tiempo se está perdiendo.

Lo mismo ocurre con los ciclos formativos. Para entrar cuenta la nota, pero no importa si corresponde al currículo de ESO normal o al de diversificación. La diferencia entre ambos es muy notable. Así, acaban empezando ciclos chicos con una formación muy escasa, lo que acaba por frustrarlos, en tanto que otros con mejor preparación se quedan en la calle. Y no solo eso, sino que los equipos de orientación de muchos institutos no solo brillan por su ausencia, sino que en muchas ocasiones lo hacen por su ineptitud. Como la demostrada por aquella especialista que envió a una niña a ESO de diversificación e intentó convencerla después de que no hiciera el bachillerato. Menos mal que la protagonista no se dejó orientar y finalmente aprobó los dos cursos sin mayores complicaciones.

Todos necesitamos saber de filosofía o de lengua, pero hay que pensar que no se puede entrar en Medicina sin tener unas notas extraordinarias en esas materias, ni en el doble grado de Física y Matemáticas. La Filosofía, por poner un ejemplo, es imprescindible para comprender el mundo, pero a lo mejor no es necesario sacar un diez en esa materia para ser un buen cirujano. Hay que ir pensando en las pruebas específicas en cada facultad, en lugar del café para todos no hace más que complicar las cosas y destrozar vocaciones. Eso sí, la asignatura de Filosofía es absolutamente necesaria.

Autor Cristina Viu CIUDADANA

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