La retirada de toallitas y otros restos se convierten en un problema en Carballo

El incivismo conlleva un sobrecoste a las arcas municipales de 135.000 euros al año


Carballo / La Voz

Sin que cayera un diluvio universal este miércoles en Carballo, los 25,3 litros por metro cuadrado entre las tres y media y las ocho de la tarde (MeteoGalicia) generaron unos problemas insólitos. Hubo jornadas este año en las que se triplicaron los niveles de precipitaciones. Y, sin embargo, la red principal del alcantarillado en parte de la Gran Vía dijo basta y echó todo lo que albergaba en sus entrañas: toallitas, guantes de látex, bastoncillos, restos de diarios y revistas, compresas, pañales... Y algún trapo.

Todos estos restos iban navegando Gran Vía abajo en un mar de color parduzco y olor nauseabundo, mientras que Protección Civil y técnicos de Gestagua trataban de frenar la riada. El punto negro se situó en la intersección de la Gran Vía con Doctor Fleming. Estos restos colapsaron el sistema de alcantarillado por completo. Un garaje de dos plantas, situado en el número 116 de la Gran Vía, sufrió filtraciones procedentes de la calle.

Este incivismo, en general, se traduce en costes muy concretos para el Concello de Carballo. Benigno López Racamonde, jefe de servicio de Gestagua, tiró ayer de calculadora: «En el 2017 fueron cien toneladas de restos los retirados, transportados y trasladados a un gestor autorizado. El coste de estas cien toneladas ascendió a 135.000 euros, que se reparten en dos partes. La primera, la retirada y gestión de estas toallitas y demás y, la segunda, la limpieza y mantenimiento del servicio, que incluyen un camión y dos operarios operativos los 365 días», señala.

López reconoció que en estos últimos años la gente se han concienciado más, pero persisten las conductas incívicas: «Lo más raro que me llegué a encontrar en A Cepeira fueron los restos de un gato y un perro; por lo demás, toallitas, compresas, pañales... Están a la orden del día».

El problema de las toallitas, según el jefe de servicio, es que en contacto con el agua «se convierten por el efecto de la grasa en una materia muy compacta difícil de partir y retirar». En la incidencia de este miércoles por la tarde, Benigno López dijo que estuvieron dos personas desde las medianoche hasta las siete de la mañana de ayer y «se retiraron de la canalización de la Gran Vía 8 metros cúbicos de restos, de los cuales en su mayoría era agua. Los sólidos ocupaban un metro cúbico, es decir, una tonelada».

El Concello de Carballo ha realizado en los últimos años un esfuerzo inversor por mitigar los efectos de este incivismo. El gobierno local acaba de aprobar una inversión de casi 500.000 euros en la EDAR de A Cepeira para un sistema de desbaste que separe estos restos de las propias fecales. Además se eliminaron varios puntos negros de la red de alcantarillado como rúa Ponte, Desiderio Varela o Montevideo, aunque persisten puntos problemáticos como Gran Vía, Vila de Negreira, A Pedra Furada, rotonda de A Milagrosa o Rúa do Sol, aunque esta última quedará eliminada como punto negro una vez concluyan las obras.

Laxe

En Laxe, las lluvias del miércoles provocaron el desbordamiento del agua y algunos restos hacia la playa debido a la acumulación de arena en la red de pluviales. El alcalde, José Manuel Mouzo, dijo que el Concello ya limpió este tramo ayer, donde confluyen, según él, las pluviales recogidas en toda la rúa Rosalía de Castro.

Tarea pendiente

Por suerte, a veces con el empujón de las leyes y las multas, hemos avanzado mucho: tabaco en lugares públicos, vigilancia de perros, vandalismo... No es lo que era, con todas las excepciones. Hay aspectos que parecen menores y no lo son. Aunque no se ven, generan un coste altísimo al dinero de todos. Reciclar y mirar bien qué se tira al váter sigue en las tareas pendientes.

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