En la zona rural solo viven los ricos


Da igual que sea en un municipio de 30.000 habitantes, vivir fuera de una ciudad tiene unos costes económicos nada desdeñables. Para muchas especialidades médicas es necesario desplazarse al hospital o a un centro de especialidades que, claro está, se encuentran en una ciudad. Además de la gasolina hay que pagar el peaje y el aparcamiento o, peor aún, el autobús, que puede costar entre 10 y 20 euros por visita y suele exigir un madrugón impresionante o quedarse a comer para pillar el de vuelta. En la zona rural hay que tener coche, alguien de mano que conduzca o mucho dinero. No hay más que ver cómo se pone de coches del centro de salud de Carballo, que es de referencia comarcal para algunas especialidades. Ni desde las parroquias de Carballo uno puede desplazase en otra cosa que no sea un coche o un taxi.

Así, mientras un ciudadano de A Coruña paga 80 céntimos de bus, uno de Carballo, por el mismo servicio, tiene que abonar al menos 5.

No estaría nada mal la diferencia si los vecinos de la zona rural consiguieran mejoras como unos impuestos más reducidos o mejores prestaciones. No hay nada de eso.

En educación, las facilidades que tienen los escolares de las ciudades son infinitamente mayores y las tasas son iguales o más altas, sobre todo en concellos sometidos a planes de viabilidad.

Así, en la zona rural solo pueden vivir los ricos y para compensar es necesario plantar unas patatas y criar unas gallinas para que la falta de servicios no se lleve todo el capital.

En lo peor de la crisis, fueron muchas las familias que regresaron a casas de sus padres, a vivir de las explotaciones agropecuarias o de las pensiones, pero en cuanto la economía se fue normalizando no les quedó más remedio que volverse a la ciudad para que el sueldo dé para más.

Vivir en la zona rural sale caro y es peor si uno enferma o quiere formarse. Lo mejor sería abandonar el campo y disfrutar de los servicios de la urbe porque los impuestos son los mismos y acabamos teniendo más por menos.

Mejor es irse y dejar los campos abandonados, los caminos sin atención y los bosques sin limpiar para que se hagan cargo de ellos los que creen que la zona rural no es importante, que un profesor de inglés puede atender 5 escuelas, que un pediatra puede tener 1.500 niños en el cupo y que para recibir tratamiento de fisioterapia hay que desplazarse 20 o 30 kilómetros. A lo mejor no hay que ser ricos para vivir en la zona rural, a lo mejor lo que hay que hacerse valer, mostrar todo lo que puede ocurrir si la gente, cansada, acaba claudicando y se va a vivir más barato a la ciudad.

Autor Cristina Viu CIUDADANA

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