«Casi todos los niños que hacen hockey pasaron por mis manos»

Carlos Loureiro deja las Escolas Lubiáns 14 años después de su llegada para irse al Club Dominicos


Carballo / La Voz

Pocos técnicos hay que duren tanto tiempo en un club, y menos todavía, siendo en uno distinto al de su propia localidad. Carlos Loureiro (A Coruña, 1986) es uno de ellos. Llegó a las Escolas Lubiáns de hockey en el 2004, y 14 años más tarde, siendo el entrenador del equipo sénior y juvenil, además de alguno de los más pequeños, se despide para emprender una nueva etapa en el Club Dominicos de su ciudad natal.

-¿Cómo llegó a Carballo?

-Estuve en el Liceo hasta juvenil de segundo año, y cuando me tocó el primer año de júnior me vine para Carballo. El motivo fue que siempre me gustó el ambiente que había aquí cuando venía a jugar contra ellos, y cuando me lo propusieron no dudé ni un segundo. Al principio fue un poco rollo porque todavía no tenía el carné de conducir y tenían que estar seguido trayéndome. Pero al año siguiente ya empecé también como entrenador de las categorías inferiores, después pasé a ser el coordinador del club, y hace cinco años fue cuando cogí al equipo sénior. Y lo cierto es que desde el primer día hasta el último, la acogida y apoyo fueron muy buenos tanto por parte de vestuarios, como de padres y directiva. Te dan mucho cariño y te sientes muy valorado en este club; algo muy necesario.

-Empieza con ganas el nuevo proyecto en A Coruña, pero supongo que también con mucha tristeza por decir adiós a tantos años de trayectoria en esta casa.

-Si, pero creo que es bueno que haya cambios en el club y que venga gente con nuevas ideas. Es una decisión que tenía pensada desde principios de temporada, y a finales la llevé a cabo. Y recibí ofertas de varios sitios, entre ellos Dominicos, y acepté porque me parece un proyecto muy atractivo.

-De todos los momentos vividos, ¿con cuál se queda?

-Son muchos, pero destaco la final a cuatro de Liga sénior hace 5 años, en la que en el último partido disputado en Ordes perdimos. Pero fue muy bonito ver a toda la gente que se desplazó hasta allí, pues los carballeses solos llenaron las gradas. Y al año siguiente, que también nos clasificamos, más de lo mismo aquí en Carballo. Ambientazo. Sea la categoría que sea, en los momentos importantes, la gente se une, y eso vale mucho.

-Con solo 32 años, usted ha sido casi como un padre para la mayoría de los jugadores.

-Casi todos los niños que hacen hockey en Carballo pasaron por mis manos. Cuando empecé, apenas había jugadores de categorías inferiores a infantil. Pero nos pusimos a trabajar en los colegios, y ahora me hace especial ilusión ver como niños que vinieron con 4 años están empezando la universidad. Los he visto crecer y yo he crecido con ellos. He sido su confidente.

-En su carta de despedida elogia al Concello de Carballo por su involucración en el deporte. Siendo usted de A Coruña, la pregunta es obligada. ¿Son los deportistas carballeses unos privilegiados?

-Totalmente. Soy el primero que en las reuniones me quejo y pido, pero creo que es el papel que nos toca para conseguir las cosas. Pero cuando lo piensas en frío, dices: «Tenemos muchísima suerte de tener estas instalaciones y este trato, porque en otras ciudades no basta con hacer una llamada para pedir un favor de última hora, o incluso resulta impensable poder tratar de forma directa con los responsables de deportes». Hay que valorarlo, al igual que la gran cobertura que nos dais los medios.

-¿Lo veremos pronto?

-Si. Yo, de hecho, ya espero que en la primera jornada de Liga nos toque venir a jugar a aquí. Pero, dejo muchos amigos y estoy al lado, o sea que pienso venir a ver muchos partidos. Y cuando venga de rival, intentaré ganar, pero les deseo toda la suerte.

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