Lo mejor de U2, en Carballo

Zen Garden dio muestras de gran calidad en sus interpretaciones de la banda irlandesa


carballo / la voz

Las bandas tributo, que más bien deberían llamarse homenaje, empiezan a ser un clásico muy bienvenido por el público carballés, como preámbulo al San Xoán. Brilló Dire Straits (Brothers in Band), arrasó Manel Fuentes con sus canciones de Bruce Springsteen, decepcionaron un poco el de Abba (aunque sus temas universales siempre tienen el terreno ganado), y gustó, mucho, Zen Garden, una banda italiana que lleva casi un decenio realizando prodigiosas interpretaciones de U2.

Partían con una desventaja: el grupo de Bono tiene canciones míticas, pero en general no tan conocidas como las de los anteriores, lo que para un público generalista siempre es un riesgo. Se temía lo peor: a las 23.00 horas del sábado, poco antes de empezar, había poco más de 40 personas en la plaza. Pero la calidad de su sonido, la brillantez de la voz de Zeno Sala, el alter ego de Bono, fueron atrayendo al público y, sin tratarse de un abarrote, fue una entrada muy aceptable y, lo mejor, una actuación muy aplaudida. Zen Garden tienen ya muchas millas detrás en escenarios de media América y Europa, y la aparente sencillez sobre el escenario oculta un cuidadísimo mimetismo con U2. Y con emoción, no una simple réplica. En las dos horas fueron sonando clásicos y no tanto. Abrió y cerró Get out of your own way, que tiene poco más de un año, pero ya parece de toda la vida: optimista, pegadiza, de las que arreglan un día.

Amplio repertorio

Por medio, las lógicas The best thing about me, Till dthe end of the world, Ultraviolet, New year’s day, The fly, Stay, Staring the sun (el líder animó al público a cantarla con él, un medio tiempo contagioso: pena no saber la letra); Sunday, bloody sunday (fue más o menos la espoleta); Pride, in the name of love (arranque general), With or without you (hay una generación marcada por este tema), Desire, I still haven’t found what I’m looking for (excelente), Bad... Y, en el tramo final, un chute de energía con Where the streets have no name y el himno One. Alguien le pidió Every breaking wave, y la cantó junto al guitarra (el otro Edge). Tras la despedida, pausada, masticada (no era un concierto para prisas), con apuntes simpáticos, quedó un muy buen sabor de boca incluso entre quienes no son seguidores de U2, que de eso se trata. Puede que incluso entre quienes se sorprendieron que todas las intervenciones de Zeno, salvo una en italiano, fueron en inglés. No es precisamente algo habitual en el San Xoán, y se entendía. El que no, le preguntaba al de al lado o lo intuía. Pero no hacía falta esforzarse: su acento no es el londinense ni mucho menos el galés, por decir dos. Alguna voz se escuchó de quien preferiría que usase el italiano.

El mimo en los detalle estaba hasta en el enlace de los temas, los vídeos que se proyectaban, los mensajes de fondo. En general, un conjunto sobresaliente, parejo a una buena acústica.

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