Tres años de prisión para el conductor que mató en un atropello a un policía

Un juez ratifica que el acusado iba ebrio en el momento del suceso: 0,91 y 0,94


Carballo / La Voz

El titular del Juzgado de lo Penal número 3 de A Coruña ha condenado a Hansjorg Rohrbach, de 58 años, a tres años de prisión, además de otros cuatro sin poder conducir, por el mortal atropello del agente de la Policía Local de Carballo José Luis Garea Vales, hecho ocurrido en la madrugada del 20 de mayo del pasado año. El instructor entiende que el acusado, nacido en Suiza, pero residente en la comarca de Bergantiños desde hace unos 15 años, es «autor de un delito contra la seguridad vial, modalidad conducción bajo influencia de bebidas alcohólicas, en concurso con otro delito de imprudencia grave con resultado de muerte, y con el agravante de reincidencia».

En el fallo se avala, punto por punto, el informe de los agentes de Tráfico de la Guardia Civil de A Coruña, que realizaron un amplio atestado que se prolongó durante unas diez horas.

Así, el 20 de mayo del pasado año, cuatro agentes del puesto carballés, entre ellos José Luis Garea Vales, establecieron un control preventivo de documentación y de vehículos en la carretera de titularidad autonómica AC-413, a la altura del punto kilométrico 28,200, en As Labradas, «donde el trazado está configurado por una recta de buena visibilidad, en poblado (límite de 50), calzada seca, y con el firme limpio de sustancias deslizantes». Según el fallo, este control «se hallaba debidamente señalizado».

Sobre las cinco de la madrugada (en concreto, 5.03 horas) los agentes habían parado a cuatro vehículos cuando el acusado, Hansjorg Rohrbach, se acercó al punto con una furgoneta Peugeot Bipper. Lo hacía en dirección a Carballo «con las facultades psicofísicas sensiblemente disminuidas».

Según la sentencia, el ahora condenado, «con el olvido de las más elementales normas de precaución y cuidado, y pese a visualizar el dispositivo policial, no redujo la velocidad». Continuó la marcha sin «llegar a realizar, ni antes ni después, incluso habiendo espacio para ello, maniobra evasiva alguna». Dos policías trataron de advertir a la desesperada a gritos a José Luis Garea Vales para que se apartara, sin éxito. El malogrado agentes recibió un brutal «impacto en el costado derecho del cuerpo. La fuerza del choque hizo que saltara por encima del vehículo policial, cayendo finalmente sobre el arcén». El policía sufrió «la destrucción de centros vitales, traumatismo craneoencefálico severo y fractura de columna dorsal», falleciendo a las 5.15 horas en el centro de salud de Carballo, donde había sido trasladado de urgencia tras el atropello.

Reincidente

A Hansjorg Rohrbach le fue realizado el test de alcoholemia, arrojando 0,91 y 0,94 miligramos de alcohol por litro de aire espirado, negándose a someterse a una prueba en sangre (para contrastar) en el centro médico carballés. Cabe destacar que en mayo del 2015, el ahora condenado ya había dado positivo en otro control policial: 1,16, por lo que le había sido retirado el carné de conducir durante un año.

«El investigado no llegó a realizar maniobra evasiva alguna, existiendo espacio para ello»

La defensa del condenado recurrió, pero la Audiencia Provincial mantiene la pena

 

 

La defensa Hansjorg Rohrbach presentó un recurso de apelación contra esta primera sentencia ante la Audiencia Provincial de A Coruña. Entendía que hubo un «quebrantamiento de las normas y garantías procesales» en una serie de pruebas incluidas en el sumario, que hubo un error en algunas valoraciones y que no se había aplicado a Hansjorg Rohrbach el principio de in dubio pro reo.

Sin embargo, el tribunal de la sección primera de la Audiencia Provincial de A Coruña no ha tenido en cuenta estas alegaciones y ratificó la pena impuesta por el Juzgado de lo Penal número 3 de A Coruña el 20 de febrero de este año.

De forma legítima

En su escrito, el tribunal deja claro que las pruebas realizadas en este atestado, que incluyen elementos objetivos y subjetivos «se llevaron a cabo de forma legitima y legal. «Cualquier conductor mínimamente atento comprendería sin dificultad que se aproximaba a un dispositivo de control policial y que, por tanto, debería extremar la cautela». De hecho, «el acusado ha reconocido que percibió las luces azules de los vehículos oficiales, lo que inequívocamente equivale a su conocimiento de la existencia de un control. Si no lo hizo fue por la afectación de su capacidad por un elevado consumo de alcohol», reza el fallo de la Audiencia provincial. Contra este fallo, la defensa puede interponer un recurso de casación ante el Tribunal Supremo.

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Tres años de prisión para el conductor que mató en un atropello a un policía