La comarca necesita un plan para subirse al tren de la bioeconomía

El valor de los sectores primarios tiene la clave para sostener la vida en el rural

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cee / la voz

La Costa da Morte es de los pocos entornos litorales de España y de Europa que pierde población de manera dramática. Técnicos y políticos coinciden en que se trata del principal reto a abordar, pero a la hora de aportar soluciones siempre aparecen lugares comunes (turismo) y respuestas manidas (fijar población en el rural) que parecen bastante lejos de solucionar el problema. Las necesidades inmediatas también son conocidas: infraestructuras como acabar la Autovía o la circunvalación de Carballo, homogeneizar precios de los polígonos, diversificar el sector agrario, multiplicar tráficos en el puerto de Brens, darle salida a las lonjas y cofradías moribundas,... pero se echa en falta un plan más de fondo, decidido y coordinado que marque diferencias a medio plazo.

Para el empresario y presidente del Clúster da Madeira, José Manuel Iglesias (Galopín, Gefico,...) la respuesta está clara: «Precisamos que a xente vexa no rural un medio de vida, porque senón desaparecemos e isto é unha bomba de biomasa». Con lo cuál, a su juicio, sobra lastre burocrático y los enfoques que denomina de «urbanita paleto» y hace falta subirse al tren «do mundo que vén», que es el de la bioeconomía. Entiende que la gente solo se va a mantener en el territorio si le resulta rentable y le da de comer. Además, ve numeroso capital gallego y foráneo que «por políticas de responsabilidade ten moitísimo diñeiro para investir en inversión verde». Y ahí está la gran oportunidad de Galicia y también de la Costa da Morte. Concretamente en el sector forestal considera que la base está ahí: «Superfice, condicións ambientais perfectas, empresas de rematantes moi competitivas, dúas universidades excelentes... Temos moitísimo coñecemento, pero o que non temos é unha cultura forestal, senón centos de miles de propietarios cun desarraigo xa do que é o rural», señala Iglesias, para quien la madera va a jugar un papel fundamental en la sustitución de todos los derivados del petróleo, «incluso na producción de alimentos», por lo que hay que estar preparados para convertir «esa cantidade de valores en economía».

El desarrollo en la Costa da Morte avanza sin brújula ni planes comunes

M. López
.Afiprodel visitó recientemente Portugal para conocer el proyecto pionero de las Aldeias Históricas, una iniciativa de gestión comarcal conjunta.
Afiprodel visitó recientemente Portugal para conocer el proyecto pionero de las Aldeias Históricas, una iniciativa de gestión comarcal conjunta.

La carencia de estrategias comunes y de unidad lastra el avance económico y social

Que la sociedad gallega es de naturaleza minifundista no es un secreto para nadie. Lo es a nivel particular, en lo tocante a propiedades y hasta en las relaciones personales; pero lo más preocupante es que lo es también a nivel institucional, burocrático e incluso asociativo.

Si bien la Costa da Morte vivió una época de esplendor unitario en los noventa y principios de los dos mil, cuando entes sociales de la comarca se unieron para hacer un frente común a las problemáticas que asolaban la zona, hoy día esa simbiosis parece impensable, y cada vez se refleja más -y mejor- esa naturaleza minifundista en los planes de actuación impulsados en todo el territorio. «O que está claro é que hai unha carencia en canto a coordinación entre os diferentes axentes e organismos que traballan na zona e non hai un plan estratéxico conxunto», considera Dolores Pena, presidenta de la Asociación de Profesionais de Desenvolvemento Local (Afiprodel).

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Esa misma idea se puede trasladar a la producción agraria, la ganadera e incluso a la pesca. Los sectores primarios bien gestionados y con apuestas por la calidad y los orígenes certificados son claves, porque el consumo de productos verdes, sostenibles, ecológicos, naturales o como se quieren llamar crece de manera exponencial en los países más avanzados.

Valor añadido

Manuel Martínez, el patrón mayor de Fisterra, donde, con muchas reticencias iniciales, han sido pioneros de la venta a distancia y de los sellos de calidad como Pesca de Rías, lo tiene claro: «Ten que seguir habendo lonxas e peixeiras, pero isto supón un complemento moi importante, cada día máis. Nós non podemos competir co Gran Sol, nin co arrastre, nin co que vén de Asia ou América, nós temos que vender calidade e frescura: barcos que saen ás tres da mañá para traballar e a unha están de volta con peixe do día». De hecho cita ya ejemplos concretos de «xente que ve un peixe sen marcar e che di, etiquétamo aí [con el sello Pesca de Rías] porque mo están pedindo» o recientemente el propietario de una pescadería madrileña que, en la propia lonja, se admiraba por la diferencia de calidad del pulpo, el longueirón o el erizo expuesto con el que recibe en la capital de España.

En el campo la situación no es muy distinta, aunque muchos técnicos y profesionales vean cada vez más difícil cambiar el paso, de la apuesta que se ha hecho por la producción intensiva. De hecho existe un riesgo más que evidente en caso de que se confirme la reducción de ayudas de la PAC. «Os prezos están coma hai 30 anos e, para meterse en algo de industria, unha queixería ou así, precisas un produto con moito valor engadido, diferente, de moita calidade, ou non fas nada no mercado porque os grandes téñeno moi consolidado», explica el presidente de Coreber, Jesús Mato, que ve cada vez más difícil rebajar costes.

Políticos y agentes de desarrollo llaman a la coordinación comarcal

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Aunque pocos, ya existen algunos ejemplos de colaboración supramunicipal

Discrepa Rosa Sánchez, secretaria de Afiprodel (Asociación de profesionais de desenvolvemento local) con la denominación «chiringuitos» que Xan García utilizó ayer para referirse a los diferentes entes que se han ido creando en la Costa da Morte para gestionar distingos aspectos relacionados con el desarrollo comarcal. «Entidades como o GDR ou o GALP foron fundados para cumprir a lexislación», considera Sánchez, porque la normativa que regula los fondos europeos que distribuyen, exige la creación de une entidad específica y dedicada a un área temática concreta, como explicaba ayer el gerente del GALP, Guillermo González.

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El impulso de la Administración y la iniciativa privada van a trompicones y por vías distintas

Profesionales, empresarios y técnicos coinciden en que falta sintonía entre Administración y sector privado. Solo así se entiende que se oferte formación sin demanda y haya puestos de trabajo muy difíciles de cubrir. Por ejemplo, hasta que cuaje el proyecto de Carballo en toda la Costa da Morte no hay una solo ciclo formativo de hostelería y turismo. O por citar otro caso más evidente: la concentración parcelaría en Cereixo y Carnés (Vimianzo) llegó cuando ya casi no quedaban vacas.

Debate abierto

Dentro del debate abierto respecto a la gestión del territorio, el exsecretario de Neria, Xan García, contestó ayer las críticas de la ADL de Vimianzo, Rosa Sánchez. Quiso aclarar que con «chiringuitos» no se refería al GDR ni a los GALP, si no al derroche de energías por falta de coordinación. Cita, por ejemplo, como se ha partido el territorio en los GALP y que «un paisano de Lires (Cee) tiña que ir a Noia ou Muros» y uno de Frixe (Muxía) a Buño.

Ideas claras

En la Costa da Morte tienen que producirse consensos básicos. Entre políticos, empresarios, agentes de desarrollo y responsables del sector turístico, entre otros. Es necesario establecer una hoja de ruta para salir del fango del despoblamiento y el abandono. Oportunidades hay, pero es obligado inspirarlas. Establecer un plan es imprescindible para crear ilusión. Subirse todos al carro de las ideas claras y hacer unidos el mismo camino.

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