El alma de Brañas reposa en Carballo

Santiago Garrido Rial
S. G. Rial CARBALLO / LA VOZ

CARBALLO MUNICIPIO

Ana García

Entregado el legado al Concello: cartas, documentos, libros y fotos

08 feb 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

El legado de Alfredo Brañas llegó a Carballo en taxi, desde Vigo, embalado en siete cajas de cartón de tamaño desigual. Las subieron hasta a la alcaldía los operarios de la brigada de obras. Rutinario, una cosa prosaica y sin pompa, pero que generó cierta expectación escaleras arriba, como de una urna se tratase. Los restos físicos del insigne jurista, fallecido demasiado joven (41 años), reposan en el Panteón de Galegos Ilustres de Bonaval, en Santiago, pero una buena parte de sus pensamientos, anhelos, confesiones a través de cartas a su madre, lecturas y documentos, fotos familiares y libros de primeras ediciones que seguramente los hacen únicos, están dentro de esas cajas. Así que al menos un pedazo del alma del autor de El Regionalismo, que nació en la casa en cuyo bajo está el bar O Mexillón, sí que está ahí, en esos cartones. De momento, seguirán en la alcaldía, donde se depositaron en una esquina con ángulo oscuro, pero el Museo de Bergantiños las espera en breve.

Trajo el material su dueño, Santiago González-Brañas Barreiro, sobrino nieto de Alfredo Brañas. Lo recibió el alcalde, Evencio Ferrero, además de representantes de los tres grupos de la oposición y de la plataforma que trabaja por conseguir su obra y hasta el traslado de la Fundación que lleva su nombre. Todos en el despacho del regidor, que pocas veces se llena de tantos asistentes, para escuchar sobre todo a González-Brañas, locuaz y simpático. Y «emocionado», dijo. Ya ha estado más veces en la capital de Bergantiños. Evocó incluso la de 1959, cuando se conmemoró el centenario del nacimiento de su ilustre familiar. Por recordar, incluso evocó que su hermano aprovechó la visita para ligar, como solía hacer. Bromas aparte, declaró que, siempre que puede, acude a Carballo. Y que a su tío abuelo le gustaba evocarlo, como hizo en el homenaje que le tributaron con motivo de la publicación de El Regionalismo, donde agradeció la adhesión y felicitación que le habían transmitido más de medio millar de carballeses, una cifra extraordinaria cuando aún faltaban algunos años para terminar el siglo XIX (Brañas murió en 1900).

Desde siempre, Brañas ha sido una presencia constante en su familia. «No te olvides de leer los papeles el abuelo», le decían. Estaban en «la consola» de la casa. Algunos siguieron allí, otros no.

Diez años

Santiago, ya jubilado, dedicó diez años a indagar sobre todo tipo de material relacionado con Brañas. «Disfrutei encontrando cousas», asegura. Las cartas, sobre todo. Muchas a su madre, «mamaíña». Con aspectos personales, otras con simples recetas, de todo. «Idolatraba á nai». No tanto a su padre, o no lo parece, porque casi no hablaba de él. Además, lo perdió muy pronto, a los 15 años. Tuvo quien le ayudó a seguir los estudios y a madurar rápidamente, haciéndose muy responsable. Fue secretario de universidad, ganó una cátedra de Economía en Madrid, con el número 1, y lo destinaron a Oviedo. Al poco, logró el destino de Santiago, y ya pudo ayudar a su madre y resto de la familia, y escribir, y sentar las bases del regionalismo. Murió de una gripe mal curada, según las indagaciones y las explicaciones de un experto médico con el que Santiago contrastó datos. Una vida muy rápida, intensa, en la que hizo mucho más, y en más sitios, de lo que hoy en día es imaginable, incluso con las nuevas tecnologías, como si aprovechase al máximo cada segundo.

De todo esto y más habló ayer el sobrino nieto, una improvisada lección magistral en la que también colaboró el profesor e historiador Xan Fraga quien, entre otros, recordó que fue citado por Curros, Cabanillas, Labarta, Castelao... El autor de Sempre en Galiza lo había definido como «un home extraordinario», que sentó las bases de un posible y futuro gobierno gallego, en un programa de 16 puntos. No solo eso: Castelao pensaba que sus conferencias en Barcelona «abriron as luces á cuestión catalá».

González Brañas manifestó que le es muy grato hablar de su familia. «Durante moitos anos, non se podía falar», confesó. Y agradeció el recibimiento, aunque más gracias le dio el alcalde, algo que al invitado le pareció exagerado. En todo caso, la satisfacción por la labor de unos y otros quedó clara.

Ana Garcia

Queda pendiente el inventario de todo el material

Un técnico deberá ahora inventariar, clasificar, y certificar por el secretario el material entregado y, en su caso, exponerlo al público. No será cosa de dos días. Al menos lo principal ya se ha logrado, y relativamente rápido desde que se anunció, aunque había trabajo silencioso anterior de la plataforma. Es muy posible que entre toda la documentación aparezca alguna primera edición de El Regionalismo dedicada, o papeles de gran valor histórico. Aunque antes de que se encarguen los técnicos, algún vistazo se le echará, aunque sea por encima. Ayer no tocó más que mirar de reojo las cajas, y por el otro lado el cuadro del dibujo de Brañas que el alcalde tiene en su despacho, justo al lado de la mesa en la que estuvieron hablando, en la que también se sentó el exregidor, Manuel Varela, que además es miembro de la Fundación Alfredo Brañas. También participó en la visita al instituto que lleva el mismo nombre, guiada por Fraga, que es donde da clase. Posteriormente, el grupo celebró la comida, como no podría ser de otro modo, en O Mexillón, espacio que, por supuesto, tiene cuadros del autor. Aunque tal vez el más importante se encuentra en el instituto Padre Sarmiento. Fue de la familia Brañas, pintado por Fenollera, pero un familiar lo regaló y ahí se quedó.

González-Brañas, rico en anécdotas y generoso al repartirlas con las palabras, evocó sus largos años en Cedeira, donde su padre fue médico 32 años. Un lugar del que está enamorado, y donde además despuntó al fútbol.

También recordó sus visitas a Carballo. En el 2005, por ejemplo, cuando se inauguró la escultura de bronce de la calle Coruña. O en febrero del 2000, para conmemorar el centenario de su fallecimiento. Con sus dos fechas vitales se ha jugado mucho a la hora de las conmemoraciones. Parecía abonado a enero: nació un 11 de ese mes (1859) y falleció un 21 (1900).