Muchos lugares deshabitados oficiales, pero menos reales

En la relación del INE figuran 46 núcleos sin vecinos, la mitad de ellos en Carballo, pero una buena parte sí que tienen vida


carballo/ la voz

En los 16 municipios de la comarca figuran 46 lugares deshabitados, de los más de 1.540 en los que está repartida la zona. La relación la facilita cada año, por estas alturas de enero, el Instituto Nacional de Estadística, con pocas variaciones de un año para otro, aunque siempre en el sentido de ir a más los lugares con poca población. De hecho, con 10 o menos vecinos empadronados aparecen 385 núcleos. Hace seis años, la lista era de 323. Y en el 2003, de 228, lo que significa un incremento descomunal en apenas tres lustros.

Si bien la estadística de la baja población sí es la correcta a grandes rasgos, y cada año empeora (no hay más que pasearse por algunas parroquias para comprobarlo) la de los núcleos deshabitados falla en algunos puntos. Un repaso, ayer, a los 23 lugares incluidos en el listado carballés, da como resultado que apenas cinco o seis de los citados, y como mucho, tengan efectivamente cero vecinos. La diferencia puede deberse a múltiples factores: vecinos que sí residen algún tiempo, pero figuran empadronados en otro lugar; puntos limítrofes de parroquias que se atribuyen a la vecina en la parte en la que no hay casas... El edil Luis Lamas, de las pocas personas que recorre habitualmente todos o casi todos los núcleos carballeses, mostraba ayer su sorpresa por estas inclusiones del INE, y espera poder cotejarlas para resolverlas. Lo mismo pasó hace unos años con Cerceda: a pesar del tiempo transcurrido, aún figuraban lugares de As Encrobas ya desaparecidos. Ya no.

También hay núcleos cuya soledad es evidente, como el Cabo de Fisterra o las Illas Sisargas, clásicos de esta relación de principios de año. Naturalmente, también aparecen puntos que efectivamente se han ido quedando sin almas.

Con los de diez vecinos o menos, si hay algún error tal vez sea el contrario: es probable que ya se superen los 400 núcleos, dado el grave, por negativo, crecimiento vegetativo, con decesos constantes que no encuentran reemplazo. Por tanto, una cuarta parte de los lugares de la zona entra en esta clasificación. También aquí Carballo está a la cabeza, con prácticamente un centenar de lugares que representan aproximadamente un tercio del total. Es el sino del rural: el núcleo urbano ha crecido lentamente hacia los 20.000 habitantes, y casi todas las parroquias, salvo las limítrofes con la capital municipal, han decaído. A Laracha no le anda lejos, con 74 lugares con una decena o menos de almas. Ambos son los que más núcleos suman de toda la comarca, de ahí que también sean los más afectados cuantitativamente.

El análisis de los lugares cuyas vidas se van dejando atrás también supone un adiós a la toponimia. Ya no es tan raro que un vecino joven no sepa los nombres de todos los lugares de su parroquia, algo impensable hace años. La microtoponimia ya es una batalla perdida incluso donde hay habitantes. En A Laracha, por ejemplo, lugares que figuran con 0 habitantes evocan mejores tiempos pasados: O Malló, O Mesón, O Gallardo, O Abruñedo, A Corveira, O Niño de Azor, O Vilar do Boi... Por este mismo municipio hay otras denominaciones de las que no abundan, como Fragunde, Gravido, Revirente, Saldante, Goexe, Maneiroas, Aguiúncho, Corveira, Orraca, Curuxeira, Compañeiro... Toponimia cristalina una, y más enrevesada otra, que también se va con la despoblación que no cesa.

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