El piloto Fran Gómez, fuera de los primeros cien clasificados

El carballés expresó sus sensaciones de la segunda etapa: «Me sentí muy a gusto con la moto, tuve bien los aparatos de navegación y conseguí no saltarme ningún control, pero fue una etapa durísima y, además, perdí 25 minutos con el problema de la gasolina»


Carballo / La Voz

El pasado día de Reyes arrancó el Rally Dakar 2018, la prueba de motor y aventura más famosa y dura del mundo, que este año transcurre por tierras peruanas, bolivianas y argentinas. Lo hizo con una primera etapa entre Lima y Pisco, en la que el piloto carballés Fran Gómez Pallas volvió a sentir la adrenalina de esta competición después de nueve años, en la que ya es su séptima participación. Lo hizo al frente del equipo Indupanel Dakar Team con el dorsal 101, junto con su compañero valenciano Nacho Sanchís.

El recorrido transcurrió a lo largo de 273 kilómetros por paisajes desérticos. El carballés logró superar todas las dificultades del trayecto en su Honda, pese a que en el inicio de los 31 kilómetros de recorrido especial (el más difícil debido a la cantidad de dunas) no le funcionaban los aparatos de navegación, quedándose sin batería en un momento determinado. El piloto se situaba, por el entonces, entre los 50 primeros corredores y entre los principales españoles. Logró cruzar la meta obteniendo una buena posición (79), pero finalmente fue penalizado debido a que se saltó tres puntos de control obligatorio al desubicarse. Así, ocupó el puesto 118 en la clasificación con un tiempo de 2 horas, 33 minutos y 59 segundos. Pallas hizo una valoración de esta primera etapa en un vídeo difundido a través de las redes sociales del equipo: «Sensaciones muy buenas con la moto pese a estar trabajando con ella hasta la noche antes de empezar. Una etapa corta, pero de dunas blandas y altas, con bastante dificultad. Me vi con mucho ritmo; una pena saltarme los tres controles», explicó. En este primer día de competición compartió momentos con el conocido aventurero español Jesús Calleja.

Segunda etapa

En la jornada siguiente se enfrentó a una nueva etapa, esta vez desarrollada en Pisco durante 279 kilómetros (12 de ellos de especial). El recorrido transcurrió en su inmensa mayoría a lo largo de interminables dunas de arena blanda que semeja casi al talco, lo que le exigió un nivel físico importante para el dominio de la moto. Además, en la meta le esperaban 45 grados de temperatura.

Esta segunda prueba la comenzó algo confuso, tras haber abierto los coches la carrera con lo que ello implica: una pista muy pisada, hecha polvo. Pero el piloto pronto logró recuperar tiempo, pasando el cuarto punto de control en el puesto 86 con un cronómetro de 1:10:31. No obstante, al llegar al siguiente control, perdió posiciones (puesto 100) debido a la dificultad del tramo y a que se quedó sin combustible al chocar la bomba de depósito contra una piedra, lo que le obligó a desplazarse 20 kilómetros hasta la estación de repostaje más próxima. Así, cruzó la meta defendiendo el puesto 102 con un tiempo de 4.48.14. El carballés expresó sus sensaciones de esta segunda etapa: «Me sentí muy a gusto con la moto, tuve bien los aparatos de navegación y conseguí no saltarme ningún control, pero fue una etapa durísima y, además, perdí 25 minutos con el problema de la gasolina», lamentó.

Ayer el carballés iniciaba la tercera prueba desde Pisco a San Juan de Marcona. Su rendimiento no sería el mismo si no contara con el apoyo de su mecánico personal, el portugués Augusto Ribeiro, y su amigo y también piloto de Carballo, Alberto Puga. Ambos no han parado de trabajar en las motos desde que aterrizaron en Lima. Pallas también está en contacto permanente con el otro gallego del Dakar, Diego Vallejo, que compite en la categoría de coches.

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