«El monte es nuestro petróleo verde y debemos saber gestionarlo»

Antonio Longueira Vidal
Toni Longueira CARBALLO / LA VOZ

CARBALLO MUNICIPIO

Ana Garcia

José Manuel Iglesias participará en el Foro Voz Pondal e os Pinos, que se celebrará el martes en Ponteceso

19 nov 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

José Manuel Iglesias Vilas (Montevideo, 1959) es gerente del grupo Cetus, sociedad que gestiona las empresas Galopín y Gefico, en O Acevedo. Además, desde hace tres años es el presidente del Clúster da Madeira e do Deseño de Galicia. Iglesias Vilas participará este martes (18.00 horas) en el Foro Voz Pondal e os Pinos. O futuro da madeira en Galicia, iniciativa que inaugurará el conselleiro de Economía, Emprego e Industria, Francisco José Conde López, en la Fundación Pondal ( O Couto), y al que también acudirán como ponentes Luis García Fernández, director de Fonteboa; y Pablo Vila Lameiro, profesor de Enxeñería Agroforestal en Lugo.

-¿Cómo valora estos tres años al frente del clúster?

-Hemos intentado apoyar a todos los representantes del sector, incluso a los que no forman parte del Clúster, como empresas de servicios o rematantes de madera. Queremos incrementar la cadena de valor y lograr entre todos un objetivo común. No podemos ir cada uno por su lado. Y esta ha sido la filosofía en estos tres años.

-¿Por qué el clúster desea ampliar horizontes?

-Porque tenemos que impulsar de una vez por todas la bioeconomía del monte y desarrollar planes industriales y de promoción y estímulo a la producción. La madera es la mejor materia prima que existe, mucho mejor que los derivados del petróleo. No consume tanta energía en su producción y elaboración como sucede en el acero o el aluminio. No emite CO2 a la atmósfera, al revés, lo absorbe, y es un recurso sostenible aunque, por desgracia empieza a ser deficitario en muchas partes del mundo. Pero hay una frase para mí antológica del profesor Venancio Salcines en un artículo publicado recientemente en La Voz: «La rentabilidad de la madera es igual que la del ladrillo con la diferencia de que con la madera no hay burbuja inmobiliaria posible».