La humanización de las calles es una iniciativa de riesgo político en la zona

Las peatonalizaciones en Carballo y Fisterra han enfrentado a gobierno y oposición


carballo / la voz

Hace más 12 años que las calles Coruña y Hórreo de Carballo son peatonales. Hubo muchas y airadas quejas por parte de los comerciantes, pero ahora todo el mundo parece estar convencido de que las dos rúas son las mejores para el comercio y la hostelería, como lo demuestra el hecho de que tengan el precio del alquiler más caro.

A pesar de que la peatonalización se ha probado con éxito en estas dos vías, cada paso que el gobierno local carballés da para aplicar su plan de humanización del centro es una revolución, tanto política como ciudadana.

Hubo incluso asambleas con los comerciantes para convencerlos de que la eliminación de los coches de la zona centro suponía una mejora en la calidad de vida de los vecinos. Todavía no solo no se ha llegado a este punto, sino que de vez en cuando arrecian las críticas.

La humanización del centro urbano carballés se inició con el gobierno tripartito, cuando Terra Galega ostentaba la concejalía de obras, pero curiosamente, el BNG defiende ahora en solitario esa propuesta. PP, TeGa y PSOE han solicitado cambios, también en el caso en que se ha limitado la circulación con direcciones únicas y ha criticado los largos plazos del plan de movilidad.

En Fisterra ha ocurrido lo mismo. La peatonalización de la calle Real se ha limitado al verano. En una localidad eminentemente turística, la hostelería se ha visto beneficiada, pero no todos piensan lo mismo y el cierre al tráfico de la rúa ha sido muy polémico. Ya en agosto el PP pidió en el pleno que se restableciese la circulación. En este caso, la diversidad de opiniones no se limitó solo a los concejales sino que también llegó a los propios empresarios.

En Carballo hubo al menos un caso de un comercio que cerró en una calle con el tráfico restringido y abrió en otra con dos direcciones. No ha sido lo normal. La humanización ha favorecido la apertura de comercios en las zonas en que se ha llevado a cabo. Uno de los ejemplos es la calle Fomento, donde la ampliación de la zona peatonal ha mejorado la oferta comercial.

Los que se oponen al plan de gobierno local, que supone la eliminación de estacionamientos, alegan que se ha reducido el número de clientes porque se dificulta al acceso en coche al centro. Tradicionalmente, el comercio carballés ha vivido de las ferias y de la caída desde localidades más pequeñas o la zona rural. Sin embargo, ahora el casco urbano ya tiene casi 20.000 habitantes supera en mucho la población de su entorno.

El Concello ha intentado paliar las dificultades para acceder al centro con aparcamientos disuasorios gratuitos y también con propuestas como el pedibús que favorecen el hecho de caminar.

A pesar de eso, la peatonalización sigue siendo un arma arrojadiza política.

O seat 600

Carlos H. Fernández Coto

Onde van aqueles tempos nos que á Costa da Morte chegaban catro coches -contados- con viaxeiros chegados incluso da propia provincia; facer turismo polo litoral noroeste era visto como algo místico, exótico. Armados cunha Kodak -unha Leica os máis avezados-, inmortalizaban cada paisaxe da costa, en branco e negro, en negativos ou diapositivas que mandaban revelar a laboratorios cataláns.

De catro en catro, chegaban no seu Seat 600 ou no Simca 1000 tras varias horas de épica ruta na que podían gozar da paisaxe a altas velocidades -60/70 quilómetros por hora-, e moitos deles levaban no maleteiro a tortilla e o café, xantando baixo uns carballos ou castiñeiros.

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