Una decena de rumanos usan la zona de A Cristina como vertedero

El Concello de Carballo acaba de retirar basura para llenar 70 contenedores


carballo / la voz

Prácticamente todos los días al caer la noche, cuatro furgonetas (tres blancas y una negra) estacionan detrás del colegio A Cristina, casi a orillas del Anllóns. Una decena de rumanos, hombres y mujeres, se disponen a pernoctar aunque antes descargan los vehículos y seleccionan el material. El valioso tiene como destino la venta, en tanto que el que no se puede comercializar es arrojado por un pequeño desnivel. Así llevan más de seis años. La primera vez que se supo del grupo fue en el 2011. Estaban acampados en Razo y los desalojaron, pero no se han marchado de Carballo. Venían de Lugo.

El Concello retiró ayer de la zona 12 contenedores de obra llenos de basura, lo que vienen a ser unos 70 de los verdes grandes, que se pueden encontrar en cualquier calle de la localidad.

No es la primera vez que el Ayuntamiento de Carballo interviene para garantizar la salubridad de un terreno de varios particulares que tiene cedido como explanada de estacionamiento y que ha sido ocupado por circos y feriantes. En el 2012 ya entró una pala excavadora para retirar residuos de todo tipo, pero esta vez, el gobierno local ha querido respetar la integridad de los ameneiros y la retirada de los desperdicios se ha hecho a mano por parte de empleados municipales, que se han pasado al menos dos jornadas llenando contenedores, con desperdicios muchos de ellos medio enterrados.

El caso de los chatarreros es diferente. Según explicó el concejal Luis Lamas, lo único que se les ha pedido es que mantengan el área limpia, pero hasta el momento no han atendido a las demandas. La Policía Local, por su parte, ha identificado tanto a personas como a vehículos, que tenían la documentación en orden. Los agentes acuden a menudo para controlar la zona.

Lo habitual es los chatarreros no estén durante el día en la parcela, de unos 5.000 metros cuadrados, sino que lleguen ya de noche y cargados. Sin embargo, ayer, sobre las 16.30 horas, se acercó una de las furgonetas, de las que bajaron un hombre y una mujer que inspeccionaron el casi limpio terraplén por el que suelen arrojar los desperdicios y se marcharon.

La zona en la que suelen acampar está llena de cristales y otros desperdicios, aunque había sido limpiada. La basura de los contenedores que todavía no habían sido retirados ayer por la tarde desprendía muy mal olor, a materia putrefacta.

En el 2012 el Concello llegó a retirar un coche casi desguazado y esta vez se han llevado muchos colchones, entre otros materiales de distintas características.

«Tenemos que ver como se lavan desnudos o hacen sus necesidades»

Las quejas vecinales por el campamento de los chatarreros rumanos arreciaron este verano, tal vez porque hay más residentes en la zona durante la época de vacaciones.

El asunto se debatió en las redes sociales desde el 21 de julio, fecha en la que una vecina se quejó de que no podía dejar sueltos a sus perros por la cantidad de basura que se había acumulado. Utilizando el mismo método el Concello de Carballo respondió: «Pasámoslle a información á Policía Local. Moitas grazas. Lembra que os cans non poden pasear soltos. Un saúdo». La contestación provocó una oleada de indignación. Ese día, otros residentes en la zona colgaron vídeos del campamento, formado por las cuatro furgonetas habituales.

El 7 de septiembre pusieron otra foto en la que aparecía también una tienda de campaña, lo que hacía pensar en un asentamiento.

Desde algunos edificios de la zona es perfectamente visible el lugar, lo que ha dado lugar a protestas. «Tenemos que estar viendo como se lavan desnudos o como hacen sus necesidades», protestó una vecina.

Otro de los residentes señala que nunca ha tenido problemas, pero reconoce que acuden casi todas las noches y en muchas ocasiones se ponen a desguazar el material recolectado «a martillazos».

Para todos, lo peor es la basura que van acumulando en una zona sensible del casco urbano carballés a unos metros de un colegio, la estación de autobuses y el paseo del río Anllóns entre el parque y el Muíño da Pintura. Además, están ocupando un terreno particular gestionado por el Concello como estacionamiento público.

El control del incivismo

Carlos Puga

Dice una leyenda, aunque personalmente no lo he podido comprobar, que el aeropuerto de Singapur está siempre limpio en grado máximo y que uno de los motivos para ello es que cualquiera que se le ocurra arrojar algún objeto al suelo se puede ver afectado por una sanción económicamente considerable. Ya sabemos que además del pequeño Singapur existen otros países, como puede ser Japón, en los que prima un destacable comportamiento cívico, inculcado en los centros docentes desde la misma infancia. Pero, en último término, también en esos países están en vigor, y se aplican, ordenanzas que prevén un castigo más o menos duro para aquellos que se atrevan a contravenir las prohibiciones establecidas.

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