La sequía y el buen tiempo amenazan con arruinar la temporada al comercio

Los restos del verano se venden casi mejor que la ropa de otoño e invierno

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carballo / la voz

La campaña de otoño e invierno no ha podido arrancar peor para los comercios de la Costa da Morte. Ayer era día de mercado en Carballo y aunque había bastante gente y en algunas tiendas atendían a clientes, los escaparates poco tenían que ver con la ropa que llevaban ciudadanos.

La ausencia de lluvias y el calor no solo están afectando a agricultores y ganaderos y a los servicios de abastecimiento de agua, sino que están haciéndole la vida muy complicada a los comerciantes, que todavía no han podido arrancar la temporada de otoño e invierno.

Mientras en los escaparates ya hay gorros y bufandas, en la calle destacan las bermudas, los vestidos ligeros y las sandalias, sobre todo a mediodía.

Ni un botín ha podido sacar todavía Ana Amado, de la tienda D’Tacón. Tiene que conformarse con calzado de entretiempo, un concepto ligado a la moda que parecía haber desaparecido en Galicia y que desde hace dos años ha vuelto con más fuerza que nunca.

«Compro para invierno camisetas que se pueden poner en verano», dice Ana Écija, de Mar de Encuentros, que mantiene una selección de ropa estival con descuentos porque «hay gente que coge vacaciones en octubre, se va a algún lugar caluroso y busca una prenda para estrenar».

Este verano, las tiendas han mantenido un espacio dedicado a las rebajas mucho más tiempo del habitual, con descuentos que rondan el 50 %. De hecho, todavía se pueden encontrar piezas de la pasada temporada en Carballo. En la tienda de complementos D&A ofrecían ayer bolsos azul bebé y rosa y sandalias a mitad de precio, que competían con las novedades en borgoña, musgo y petróleo.

Para Rosalía Costa Trillo, de Adrián, la situación es parecida a la de años anteriores, solo que «lo que más vendemos son vestidos y blusas», son prendas de entretiempo que se pueden llevar «con una chaqueta vaquera o un abrigo» y que no suelen variar mucho con el cambio de temporada, lo que cada vez es más habitual.

Tienen abierta la tienda desde 1994 y en ese tiempo «hemos tenido de todo, de perder mucho y de ganar mucho. Ha habido épocas muy buenas, pero no sabes muy bien por qué». Tampoco se explican cómo además de los vestidos ha tenido tanto éxito un chaquetón reversible, que ha roto las previsiones.

Para los comerciantes, en general, el arranque de la campaña está siendo muy difícil y son muchos los que ponen el acento en que ahora la que triunfa es la hostelería. «La gente quiere pasárselo bien y los restaurantes están llenos», dice Ana Écija.

El calendario de rebajas no está pensado para Galicia

Al comerciante de la zona le preocupa mucho el tiempo. Cuanto más se alargue esta especie de verano, menos tiempo habrá para la campaña antes de que se inicien las rebajas. Todos los comerciantes coinciden en que la época de los descuentos es muy perjudicial para Galicia.

Eva Rama se queja de que haya demasiadas promociones. «Temos o Black Friday en novembro e a xente vai esperar para comprar», dice.

Ana Amado también está completamente en contra del calendario de rebajas. «Están mal programadas», dice. En verano comienzan cuando llega el calor y se venden más sandalias y en invierno, cuando arranca la época de frío.

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«Levamos anos co tempo á inversa»

Ana Varela reconoce que el tiempo influye bastante y de forma negativa. «Todo parece abrigado», explica. En la primavera el tiempo también estuvo algo complicado, pero fue mejor para el comercio. «Hai máis cirimonias e movese máis roupa», señala. Además, la ropa femenina y de los niños se vende antes que la masculina, aclara.

«A xente aínda vai tirando co que ten»

Eva Rama, ya había retirado «os restos de verán», pero reconoce que ha empezado a tirar de ellos de nuevo. «Outubro solía ser moi bo. Así foi o ano pasado, pero inflúe moito o tempo», explica. «A xente vén, gústalle a roupa, pero non compra de momento. Vai tirando co que ten», añade esta comerciante, que dice que en otras tiendas de su familia están igual.

«Imos de sandalias e non saen as botas»

Cristina Pereira vende zapato infantil. Un artículo que hay que cambiar cada cierto tiempo para adaptarse al crecimiento del niño. La diferencia que ha notado es que ahora las madres compran «deportivas, un calzado máis lixeiro». Al no llover, todavía no ha comenzado la temporada de botas, que debía hacerse iniciado y que está parada por la sequía.

«Agora só se vende de entretempo»

«Non axuda nada o tempo. Se fixese frío sería mellor para nós», dice Ana Amado, quien confiesa que las ventas están paradas y que el único calzado que sale de su tienda en este arranque de la campaña es el de entretiempo. Aunque están de moda, las botas y los botines siguen en sus cajas, sobre todo porque hay gente que aún va en sandalias.

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