«A un niño hay que tenerle respeto»

El especialista, que participó en Carballo en las jornadas de las Anpas sobre atención a la diversidad, recomienda dar cariño a hijos y a alumnos para limitar su estrés

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carballo / la voz

«Cuando tengo niños en consulta invierto tiempo para ganarme su confianza y su respeto. El afecto es una base muy importante para que pueda hacer mi trabajo», dijo ayer Juan Carlos Fernández, psicólogo clínico y uno de los ponentes en las jornadas de las ANPA gallegas sobre atención a la diversidad que se iniciaron ayer en Carballo.

Este profesor de la Universidade de A Coruña nacido en Chantada en 1964 ya participó en el 2015 en los actos organizados por la asociación Aloumiños, que reúne a familias con niños con necesidades especiales. Entonces habló sobre neurociencia y esta vez, de amor, cariño y apego y de la falta de esos sentimientos en la vida de los niños y el modo en que estas carencias les provocan estrés y este les hace enfermar.

La ansiedad no es una enfermedad de ejecutivos demasiado ocupados, también puede serlo de niños muy pequeños, de hijos desatendidos o de alumnos con profesores excesivamente distantes.

Juan Carlos Fernández puso ejemplos terribles, experimentos crueles que demostraron que la falta de cariño mata a los niños. Federico II de Sicilia dejó aislados a un grupo de bebés. Nadie interactuaba con ellos. Solo se atendía sus necesidades supuestamente básicas como la alimentación o la limpieza. Todos enfermaron y murieron.

«La falta de contacto humano, de estimulación y de apego seguro durante la mayor parte del tiempo provocan unos niveles de estrés tan elevados que se termina deprimiendo el sistema inmunológico», explicó el psicólogo.

«Cuando se acerca la época de los exámenes se dan más casos de resfriados y de virus», señaló el psicólogo buscando la complicidad de los padres, pero también la de los docentes, a los que iban dirigidas muchas de las cuestiones.

Fernández Méndez habló de muchos experimentos, que en algunos casos calificó de «sádicos». La forma de ser de las directoras de orfanatos tras la segunda guerra mundial puso de manifiesto la importancia que tenía para el desarrollo de los niños, no solo psicológica sino físicamente.

«La ciencia todavía no tiene todas las pruebas, pero sabemos que existe el enanismo psicógeno», explicó. Puso el ejemplo de James Matthew Barrie, que fue el creador de Peter Pan. «Cuando tenía 6 años murió su hermano mayor, de 13. La madre quedó extraordinariamente deprimida, se volvió hosca, fría y distante y pasó el resto de su vida lamentando la muerte de su hijo mayor e desapegada del menor. El padre era un hombre pudiente, pero poco conectado», expuso Juan Carlos Fernández.

En ese contexto estresante y sin amor creció James Matthew Barrie, que no llegó al 1,50 de altura y «fue muy inmaduro en otros aspectos de su vida y no pudo consumar el matrimonio», explicó. El psicólogo relaciona el estrés emocional que sufrió con el bloqueo de las hormonas que estimulan el crecimiento.

También se refirió a experimentos con monos separados de sus madres al nacer, que elegían una sustituta de trapo, frente a una de metal, pero que contenía un biberón, lo que prueba que para los animales también es más importante el cariño que la comida.

El psicólogo conminó a padres y profesores a tratar bien a los hijos y alumnos. «A los niños hay que tenerles sumo respeto», dijo. Incluso en la formación de los profesionales se dan lo que considera errores. Recuerda que sus profesores en Salamanca le recomendaban mantener una «distancia terapéutica con los pacientes» e incluso una docente aconsejaba «no saludar de entrada a los pacientes».

El estrés, que es tan bueno como respuesta fisiológica normal se ha demostrado muy negativo cuando se mantiene demasiado y los niños también lo sufren.

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