La plaga de los plumachos se extiende

La hierba de la Pampa come cada vez más terreno, sobre todo en la comarca de Bergantiños

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Carballo / La Voz

En el polígono nuevo de Bértoa, en Carballo, hay dos cosas (como mínimo) que llaman la atención. Una, la elevada ocupación de suelo por las naves industriales, terminadas o en obra, nada que ver con lo que ocurría hace menos de cuatro años, cuando casi estaba desierto. La otra es el enorme bosque de plumachos repartidos por toda la parte aún sin edificar, menos de la mitad del parque. No es algo anecdótico, o de brotes aleatorios por aquí y por allá. No: se trata de miles y miles de ejemplares de la invasora (así está definida por la Consellería de Medio Ambiente y por expertos naturalistas) de la Pampa, de sobra conocida en Galicia desde hace años, y que se está expandiendo a gran velocidad. Ya no es aquella planta de la que se hablaba mucho, pero apenas se veía más que en las medianeras de las autopistas o en algunos montes, con un toque exótico que incluso valía como elemento decorativo. Y, en todo caso, lejos de la Costa da Morte. Ahora ha ido comiendo terreno y está colonizando centenares de hectáreas. Quien acuda habitualmente al polígono habrá observado que, si antes lo que destacaban eran los tojos en los grandes espacios vacíos, ahora los que mandan son los plumachos. Hace no mucho, el alcalde de Oleiros propuso incluso quemarlas para evitar su propagación, muy sencilla, sobre todo porque el viento esparce las semillas.

Obviamente, el polígono carballés no es el único lugar de la zona en la que se puede ver esta planta. En el de Buño, también pasa lo mismo; mucha abundancia de estas plumas y escasez habitual de naves industriales.

En las cunetas de las carretera ocurre lo mismo. Sobre todo, en las que se dirigen hacia la costa desde Carballo, como las de Malpica, Razo o Baldaio (desde Bértoa, y todo el recorrido hacia Caión). No es homogéneo: en unos lugares los brotes son importantes y, en otros, menores.

Con ser muy visible, la hierba de la Pampa no es la única especie invasora de la Costa da Morte, ya sea vegetal o animal. En las zonas costeras también abunda la uña de gato, abundante desde los años 70. Laxe, Balarés, Barizo o Nariga, por citar tres puntos concretos, están plagados de este vegetal.

En cuanto a animales, también llevan años con invasores. Por ejemplo, el cangrejo americano, o cangrejo rojo, una plaga en el río Xallas, especialmente en la zona de Fervenza. O los visones, que además dañan la caza.

Hay especies que vuelven ,tras muchos años, pero no son invasoras, como los corzos.

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